jueves, 25 de septiembre de 2008

LA JUVENTUD RESTEADA CON LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA



En este momento histórico de definición y cambio, es impostergable que la juventud venezolana asuma un papel protagónico y revolucionario en función de contribuir a la transformación que implica el Proceso Bolivariano, el cual tiene repercusiones sociales, políticas, ideológicas y económicas no sólo en Venezuela, sino también en el continente y el mundo.

Es imprescindible que la juventud eleve sus niveles de conciencia, organización y movilización en función de la defensa y profundización del proceso de liberación nacional, cuyo objetivo fundamental es lograr una definitiva Independencia Nacional y sentar las bases para la construcción del Socialismo.

En este sentido el Consejo Central de la Juventud Comunista de Venezuela emite los siguientes planteamientos:

Reafirmamos la defensa irrestricta al liderazgo del Comandante Hugo Chávez y al Proceso Bolivariano, por lo cual repudiamos las amenazas y planes, tanto de Magnicidio como de Golpe de Estado, que impulsan los sectores de la burguesía venezolana y el imperialismo norteamericano, que buscan dar al traste con los cambios en curso en nuestro país y el continente.

Apoyamos la expulsión del embajador gringo, Patrick Dudley, de nuestro país en solidaridad con Bolivia y como ejercicio de nuestra plena soberanía nacional ante los planes conspirativos orquestados por el imperialismo yanqui y la oposición venezolana; llamamos a todo el pueblo venezolano y en especial a la juventud a mantenerse alerta y en movilización en contra de la conspiración golpista.

Expresamos nuestra solidaridad internacional con el pueblo de Bolivia el cual sufre los embates agresivos de la oligarquía interna confabulada con el imperialismo norteamericano que no descansa en intensificar los planes para derrocar al gobierno legítimo de Evo Morales, estos enemigos del pueblo buscan la fragmentación del territorio en función de sus intereses mezquinos y criminales.

De igual forma expresamos nuestra más profunda solidaridad con los pueblos caribeños que han sido fuertemente afectados por los huracanes registrados en las últimas semanas, en especial con Haití y nuestra hermana Cuba Socialista.

Ratificamos nuestro repudio a la injusta prisión que sufren los 5 antiterroristas cubanos, ilegalmente encarcelados en Estados Unidos.

Los jóvenes comunistas nos declaramos solidarios con nuestra hermana Unión de Juventudes Comunistas Checa (KSM), que se encuentra ilegalizada y nos unimos a la manifestación del 8 de Octubre, Día Internacional de Solidaridad con KSM, en la embajada Checa.

Hacemos un llamado a la juventud venezolana a organizarse y movilizarse para conquistar la victoria popular en las próximas elecciones regionales y locales del 23 de noviembre.

La Juventud Comunista, se movilizará el martes 23 de septiembre, para el inicio de la campaña nacional electoral y se une a las concentraciones en los Consulados y Embajada norteamericana.

Saludamos fraternalmente la conformación de la Juventud del PSUV, esperando que sea un espacio que fortalezca la organización juvenil popular y revolucionaria.

Llamamos a todas las fuerzas juveniles, organizaciones, colectivos y movimientos a la conformación en todo el país de la Alianza Patriótica Juvenil.

La JCV, ante la arremetida de los "medios de incomunicación privados" realizará jornadas para difundir y debatir los 26 decretos leyes que benefician al pueblo venezolano.

La Juventud Comunista defenderá en el terreno que sea: la Patria, la Revolución y al Comandante Chávez de las pretensiones del imperialismo y los pitiyanquis de la oligarquía asesina que sacó sus garras en abril del 2002.

Septiembre, mes del 61 Aniversario de la JCV;

61 años de combate por el Socialismo y la Solidaridad Antiimperialista

Hoy más que nunca:

¡Defender la Revolución, aplastar la conspiración!

Juventud Comunista de Venezuela

Consejo Central
Caracas, septiembre 2008.

Libro Homenaje a Pedro Ortega Díaz: El Abogado de los Trabajadores



Por Jesús Silva R.

Nuestro presidente Hugo Chávez, con motivo a la partida de nuestro homenajeado, expresaría textualmente: “Pedro fue un ejemplo y seguirá siendo un ejemplo. Lo quise, lo quiero y lo querré siempre, como un padre; aprendí mucho de él y de ustedes, los valientes comunistas venezolanos; cuenten siempre conmigo”.

Hoy anunciamos la ansiada concreción de este primer reconocimiento literario a uno de los más insignes defensores de la clase obrera en la patria bolivariana. Setenta años de incansable lucha revolucionaria en Venezuela y siempre dentro del movimiento comunista internacional, certifican, sin discusión, que hablar de Pedro Ortega Díaz es referirse a uno de esos héroes de carne y hueso que han consagrado su vida sin descanso a la realización de una sociedad sin injusticias. “Pedro el insustituible” es el título de la obra en la cual se narran pasajes y experiencias de quien hasta su desaparición física fuera el presidente del Partido Comunista de Venezuela y el abogado de los trabajadores.

En esta meritoria obra, trece de los amigos que le seguimos en diversas etapas de su brillante y prolongada trayectoria, hemos ensamblado una recopilación de buena parte de sus desafíos y gestas para presentarle al país un testimonio fehaciente del legado ético, jurídico, político y humano de este extraordinario dirigente popular y co-redactor de las últimas dos constituciones republicanas.

Figuran en este trabajo los aportes de: Jerónimo Carrera, actual presidente del PCV. Eduardo Gallegos, recordado dirigente comunista. Juan Rafael Perdomo y Emiro García Rosas, ambos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Ramón Losada Aldana, Elio Gómez Grillo y Fermín Toro Jiménez, prestigiosos Doctores en Derecho. Luís Cipriano Rodríguez, historiador. María del Mar de Lovera, viuda del camarada Alberto. Virgilio Oropeza, dirigente obrero. Antonio Manrique, periodista. Yury Weky, licenciada en letras. Los hijos de Pedro Ortega; y quien hoy suscribe esta reseña, Jesús Silva, militante revolucionario.

Parafraseando mis propias reflexiones sobre quien permanece dentro de mis mayores afectos, permítome concluir así: Pedro Ortega Díaz, modelo del hombre futuro, sea éste nuestro modesto tributo, que lejos de ser una despedida, es la ratificación de nuestro compromiso, porque hoy estás más presente que nunca y en todas nuestras luchas, siempre estarás tú.

En nombre de este colectivo de escritores, expresamos nuestra fraternal invitación a todos los y las camaradas del proceso bolivariano a que nos acompañen este miércoles 01-10-2008, a las 6pm en el Hotel Alba Caracas, a la presentación de este esperado libro que contará con la asistencia especial de invitados nacionales e internacionales.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Consideraciones sobre la transición económica al Socialismo



Por Luis R Delgado J

El desarrollo del socialismo debe partir de un proceso continuo de socialización de los medios de producción, este hecho histórico es la premisa para el reencuentro de los productores directos con los instrumentos de producción y es la base de la democracia económica entendida esta como la participación de todos en la producción social y el disfrute de todos de la riqueza socialmente producida.

Este hecho jurídico-político que transforma las relaciones sociales de propiedad, legitima una transformación profunda de las relaciones sociales de producción presentes en el Capitalismo, tiende a la abolición de fenómenos tales como la extracción de Plusvalía, la mercantilización del hombre, el mercado y toda forma de fetichismo mercantil, sin embargo este es un proceso paulatino en el cual no se pueden dar saltos inconscientes, ya que estamos en presencia de instituciones históricas que no son abolidas por decreto sino que se extinguen con el surgimiento de la nueva sociedad. En este orden la distinción entre Capital y Capitalismo es bastante esclarecedora (Mészáros 2001)

En este contexto reafirmamos lo propuesto por el Comandante Hugo Chávez, la transición al socialismo puede albergar en su seno diversas formas de propiedad (Estatal, Socialista, Cooperativa, pequeña-privada, etc.) por un lapso histórico determinado, sin embargo, no debe darse cabida a los monopolios privados en el control absoluto de los sectores económicos estratégicos como la explotación y procesamiento de hidrocarburos, la producción agroindustrial, eléctrica metalúrgica etc. porque sino seguiremos sufriendo los males que hoy vivimos, donde un pequeño grupo de empresarios muy poderosos puede poner en jaque a una nación entera, en este sentido las diferentes nacionalizaciones (sector eléctrico, cemento, acero, etc.) realizadas en los últimos meses han sido acertadas, por supuesto todavía está en discusión el carácter de dichas nacionalizaciones, porque nacionalización no es sinónimo de socialización.

Otro elemento que es importante destacar en el periodo de transición en un país dependiente, es la necesaria diversificación económica, o lo que algunos especialistas denominan el desarrollo vertical y horizontal del aparato productivo, que no es otra cosa que la capacidad de producir desde una zanahoria hasta un ferrocarril de alta velocidad y a su vez con un desarrollo equilibrado a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional, este tema es de vital importancia y ha sido recurrente en el lenguaje político desde el siglo XX, de esta preocupación se deriva la reflexión de “sembrar el petróleo”.

Esto es una premisa para la concreción de la Liberación Nacional y la construcción del Socialismo, la cual es la ruptura con la división internacional del trabajo impuesta por el imperialismo condenando a los pueblos periféricos-dependientes a la monoproducción de materias primas para abastecer las necesidades de las naciones imperialistas industrializadas. El desarrollo diversificado de la economía es lo que permite acelerar los procesos de socialización, porque en las economías periféricas es difícil prescindir del mercado si contamos con una deficitaria producción de riqueza social, no se olvide que el Mercado en general no solo circunscrito al capitalismo es una institución para administrar la escasez, es decir estamos al frente de la tarea histórica de desarrollar de forma acelerada las fuerzas productivas.

En fin el proceso de transición al Socialismo debe sentar las bases jurídicas, políticas, técnicas y socio-culturales de una economía socialista o lo que algunos denominan la economía del trabajo, entendida ésta como un sistema de producción, transformación y circulación de bienes y servicios dirigidos a satisfacer las necesidades humanas frente a la economía capitalista que satisface necesidades de mercado y tiene ansias de ganancia, caracterizado por ser socialmente justo en sus relaciones de producción y de intercambio, económicamente eficiente en el uso de los recursos, ecológicamente sustentable y respetuosa de la diversidad cultural (papeles de trabajo de la Campaña Juvenil-Estudiantil Bolivariana por el Socialismo, 2007).

PCV en Carabobo da inicio contundente a la campaña electoral por el triunfo de mario Silva a la Gobernación




El pasado martes 23 de septiembre la militancia del PCV en carabobo comenzo la batalla electoral para llevar a Mario Silva a la Gobernación del estado Carabobo El pasado martes 23 de septiembre la militancia del PCV en carabobo comenzo la batalla electoral para llevar a Mario Silva a la Gobernación del estado Carabobo. Exactamente a las 4 de la tarde la militancia comunista y las unidades moviles de PCV de perifoneo tomaron las adyacencias de la estación Lara del Metro de Valencia, en donde el Partido Comunista llevo el mensaje revolucionario al pueblo carabobeño explicando la importancia de esta nueva batalla elctoral contra el imperialismo y la importancia del triunfo de Mario Silva a la gobernación de Carabobo a fin de derrotar las intenciones de la contrarrevolución y las pretenciones del imperialismo Yanky.

atte. prensa PCV Carabobo. Wladimir Abreu

martes, 23 de septiembre de 2008

Aborto Clandestino: Voluntad del Estado y la Religión convertida en Ley Punitiva para la Mujer.



Por: Rebeca E. Madriz Franco

Miles de mujeres mueren anualmente producto de la realización de prácticas clandestinas de abortos en el mundo entero, y Venezuela no es la excepción. Sin embargo, muchas susceptibilidades son heridas cuando del tema se trata, y no precisamente por las mujeres muertas, sino por aquellas que han de seguir muriendo, ya que la Iglesia Católica, El Estado (con un papel estelar de la Asamblea Nacional), los Grupos y Organizaciones Feministas, Especialistas, Partidos Políticos, etc., son sólo algunos de los actores políticos y sociales que pretenden inclinar la balanza de la justicia de acuerdo a su posición.

Bajo el dilema de la vida y la muerte, las derechas y las izquierdas se pierden y unen en un marasmo de argumentos que, lastimosamente, vienen cargados de manera abrumadora de resabios judío-cristianos, mientras las mujeres seguimos estando, mayoritariamente, al margen de la discusión.


Para graficar un poco las implicaciones de la práctica de abortos clandestinos, se pudieran citar unas cifras escandalosas que van y vienen de un lado (a favor del aborto) a otro (contra el aborto), de discurso en discurso, de bandera política a lucro clandestino, mientras las mujeres seguimos, sino muertas o con lesiones en el aparato reproductor, en el mejor de los casos, trayendo hijos de escaso y poco prometedor futuro, a sufrir los improperios de una desgastada humanidad. Sin embargo, el mejor ejemplo lo expresa la cruda realidad de que la gran mayoría de nosotras y nosotros hemos tenido una experiencia cercana al aborto, sino personalmente, sí a través de amistades, compañeras, familiares, que sin darnos cuenta y bajo nuestra “complicidad”, han podido estar “literalmente” al borde de la muerte. En base a esto es necesario plantear el aborto como una problemática que está afectando gran parte de la humanidad, principalmente, los sectores más pobres.

Es importante señalar que en la mayoría de nuestros países, las cifras generales son bastante reveladoras, sin embargo, el número estimado de abortos que se provocan anualmente no puede tomarse como absolutamente certeros, pues se trata de una situación penalizada, que le hace revestir su carácter clandestino.

Es por esta razón que necesitamos profundizar esta problemática, y mención especial merecen nuestros órganos legislativos, ya que mientras más débil y vulnerable sea el sistema jurídico, de igual manera los aspectos que más afectan a la población en general continuarán siendo eludidos.

Si las y los Legisladores no son cónsonos con la realidad del pueblo, tendremos los de a pie que preguntarnos… ¿Es viable la despenalización del Aborto en Venezuela?

El Código Penal Venezolano castiga con “prisión de seis meses a dos años, a la mujer que intencionalmente abortare valiéndose para ello, de medios empleados por ella misma, y con prisión de doce a treinta meses a quien hubiere provocado el aborto de una mujer con el consentimiento de ésta”.

Mientras que, por otro lado, “no incurrirá en pena alguna el facultativo que provoque el aborto como medio indispensable para salvar la vida de la parturienta”.

Por otro lado, nuestro Código Civil establece que “el concebido se tendrá como nacido cuando se trate de su bien, y para que sea reputado como persona basta que haya nacido vivo”. Es así, como algunas consideraciones parten de que el feto no es persona jurídica, por lo cual no se incurre en delito cuando se realizan prácticas abortivas. Indiscutiblemente existen lagunas jurídicas y contradicciones que mientras no sean profundizadas seguirán violando derechos fundamentales de la población.

En base a estos fundamentos, es necesario emprender discusiones en base a un tema tan neurálgico como éste, que toca de manera profunda a toda la sociedad, pues desde organizaciones pro vida encabezadas por grupos católicos y la propia jerarquía de la Iglesia, hasta organizaciones de mujeres pro despenalización aborto, pasando por las líneas generales de organismos internacionales en materia de Derechos Humanos, y nuestros principios constitucionales, son todos sectores y elementos que confluyen en la discusión de si es viable o no despenalizar el Aborto en nuestro país.

La importancia que reviste este tema se basa en que, objetivamente, mueren mujeres por las prácticas clandestinas de abortos y en base a ello es necesario proporcionar elementos que permitan lograr un mayor avance en nuestra sociedad, donde se respeten y garanticen los derechos humanos de las personas, redundando esto en beneficios para la sociedad en general, pues se trata de avanzar hacia la construcción de mejores condiciones de vida.

Diversas investigaciones, desde los puntos de vistas médico, jurídico, psicológico, etc., han pretendido profundizar en la materia, y han arrojado resultados que nos conducen a una mayor valoración de ésta problemática.

Para Guillermo Canabellas (1999):

“El aborto provocado puede concebirse como un problema de crisis moral, que está representada en la destrucción de una vasta serie de fundamentos naturales y biológicos, sobre los cuales descansan los conceptos; han sido derribados, quizás prematuramente, los muros que contenían la expansión disgregadora de la familia•.

De esta manera, se toca uno de los elementos más conflictivos, que alude a la moral cristiana – religiosa de nuestra cultura, y que es uno de los factores morales y culturales de mayor peso a la hora de emprender discusiones e investigaciones al respeto. Para Canabellas, es entonces la destrucción de la familia nuclear monogámica la que ha desencadenado la crisis de valores que hoy se expresa en la práctica “masiva” de abortos clandestinos inducidos. Es irónico, pero también preocupante, como la fusión entre el Derecho y la Religión, sigue aun presente y es asumida por autores como Canabellas, una de las mayores referencias teóricas que se vende en nuestras Facultades de Derecho. De manera que el papel que juega la Iglesia Católica en este tema no sólo permean nuestros órganos legislativos, sino además sigue siendo un factor definitorio en la estructura jurídica y en la educación.

Por su parte, Hernando Grisanti Aveledo (1985), señala:

“En algunas ocasiones se argumenta a favor de la solución de los plazos que el embrión no es un ser humano o no tiene vida humana propiamente dicha en los tres primeros meses del embarazo…El argumento es falaz. El momento de la muerte viene determinado por el cese irreversible de la actividad cerebral… No puede afirmarse… que el embrión sea una cosa, o un mero coágulo de sangre. La vida humana comienza en la concepción, es decir, con la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Desde entonces queda fijado el código genético del nuevo ser…”

Es así como Grisanti Aveledo da al traste con las diversas concepciones y posturas que plantean la despenalización del aborto durante las 12 primeras semanas de gestación, pues para él, la vida del ser humano comienza en el momento de la concepción, sin embargo nuestro Código Civil es muy claro al respecto, al señalar en su artículo 17 que para que el feto sea reputado como persona debe haber nacido vivo, de manera que elementos morales, y religiosos siguen influenciando éstas investigaciones, que por su importancia deben necesariamente, revestir un marcado carácter científico. Tal vez éste especialista en materia penal (otra de las mayores referencias teóricas de nuestros futuros abogados), ha olvidado algunos principios que están muy por encima de su parcializada posición socialcristiana.

Para Alejandro Angulo Fontiveros (2004):

“Se debe permitir abortar si peligra la vida o la salud de la gestante; si el embarazo se debe a una violación; si el hijo nacería con graves taras físicas o psíquicas; y si la mujer está agobiada por una angustiosa necesidad social. Es indiscutible que en todos éstos casos está indicado el aborto, y además en los países más civilizados se reconoce un derecho absoluto al aborto si la gestación no pasa de tres meses”.

En esta observación, Fontiveros engloba la posición de otros sectores “más prácticos que teóricos”. Para él, desde la vida de la mujer, pasando por las causas que produjeron el embarazo, así como la salud del ser por nacer, hasta elementos de carácter económico, juegan un papel de relevancia a la hora de determinar la práctica de un aborto, por lo que observamos que esta propuesta es antagónica a las anteriores, más aun tomando en cuenta que el factor moral – religioso es obviado.

Para Jorge López Bolado (1999):

“La penalidad del aborto debe mantenerse como expresión de censura social, y por ende no puede ser causa del aborto ilegal, en razón de que lo que persigue la sanción es prevenir y reprimir la conducta subsumida en el tipo. En este orden de ideas, una mayor represión lograría una disminución en la práctica de éste delito”.

Indiscutiblemente para Bolado las causas del aborto distan de su penalización, es decir que para el autor, el hecho de que el Aborto esté penalizado lo que genera es una prevención para que no se sigan realizando, sin embargo, hay que decirlo, las cifras comparativas con respecto a otras legislaciones con mayor penalidad, o totalmente despenalizado, indican los contrario. Ahora es también curioso, siendo que la penalidad evita que se realice determinada práctica, cómo éstos “especialistas” jamás se han manifestado respecto a otros fenómenos como la prostitución y propuesta abolicionistas al respecto.

Mediante un análisis comparado de diversas legislaciones en el mundo, nos encontramos que existe un grupo de países donde el aborto es permitido ya sea por solicitud de la mujer embarazada, por motivos de salud, eugenésicos o motivaciones de tipo socioeconómico. Por lo tanto si una mujer decide abortar, no tiene que demostrar que fue violada o que tiene suficientes hijos, como tampoco debe tener el aval de varios médicos que certifiquen un posible riesgo a la salud: simplemente basta con la petición de la mujer. Por ejemplo como es el caso de Canadá, Holanda, Austria, Noruega, Grecia, Dinamarca, Vietnam, Cuba y China, entre otros. Otro grupo de países tienen, en general, una actitud comprensiva hacia el aborto más no absoluta, como es el caso de España. Habiendo a su vez casos de penalización absoluta como Chile y el Vaticano.

Mientras tanto, el Código Penal Venezolano tipifica el Aborto como un delito doloso. En este sentido en importante señalar que sólo el llamado Aborto terapéutico no es considerado delito, según lo se establece en el artículo 433 ya mencionado.

Es necesario aclarar, que el concepto de aborto no es uno sólo, y suele ser enfocado desde el punto de vista ginecológico y legal, los cuales tienen significados divergentes y/o complementarios.

El Aborto, desde el punto de vista Ginecológico: es la expulsión natural del producto de la concepción antes de los nueve meses y después de los seis meses de embarazo.

El Aborto, desde el punto de vista Legal: es la expulsión violenta del producto de la concepción en cualquier momento de la gestación.

La diferencia radica en que ginecológicamente, el aborto es la expulsión del producto de la concepción, tenga o no su origen en maniobras abortivas.

Nuestro Código Penal no suministra un concepto jurídico del Aborto, a diferencia de otras legislaciones.

Para lograr un criterio ecuánime hay que tomar en cuenta que dentro de las mujeres penalizadas por prácticas de abortos las más expuestas son las mujeres pobres, primero por el riesgo sanitario que conlleva un aborto clandestino y en segundo lugar por la recurrencia a maniobras caseras de alto riesgo, situaciones que concluyen en el requerimiento de una asistencia médica en los servicios públicos de salud, donde se denuncian malos tratos y muchas veces negligencia, por parte del personal médico como sinónimo de represión y rechazo. Hasta el momento la sociedad en su conjunto no asume ninguna responsabilidad, pero ¿existe una adecuada salud sexual que permita evitar los embarazos no deseados? ¿El Estado ha impartido una adecuada información y acceso a métodos de anticoncepción seguros? ¿La familia ha logrado impedir ser desplazados por los mass media como factores de educación? Son éstas interrogantes producto de otra investigación, sin embargo, no cabe duda de que son elementos que combinados ejercen su influencia específica, por lo que se puede asegurar que el tema de la despenalización del aborto, no puede ser visto desde la unilateralidad de una perspectiva religiosa, sino como un problema social y desde esa perspectiva debe ser atacado.

Es así como la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se ha manifestado en varias ocasiones en contra de la legalización del aborto en Venezuela por razones religiosas, éticas y jurídicas, sosteniendo lo siguiente:

“La despenalización del aborto provocado significaría el abandono de un valor ético fundamental en todo ordenamiento jurídico y en toda convivencia social”.

Sin embargo, el Estado debe jugar un papel de mediador y crear el equilibrio necesario que permita separar de su estructura a la Iglesia, y abrazar las posiciones de los sectores más desposeídos, porque finalmente, hablar del Aborto es hablar del Derecho que tenemos las mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo, y es ese sentido, ni El Estado, ni la Iglesia, ni los parlamentos (conformados fundamentalmente por hombres) tienen derecho a penalizar, porque decidir es tarea de las mujeres, ya que se trata de nuestros derechos reproductivos.

En este caso, las mujeres como movimiento organizado, apelan al Derecho a elegir voluntaria y libremente la maternidad, el derecho a tener hijos o no tenerlos y por lo tanto a interrumpir un embarazo en un momento dado, basándose en una serie de derechos humanos ya reconocidos, como el derecho a la igualdad y la no discriminación, a la autodeterminación, a la vida, a no ser sometido a torturas, a la libertad y seguridad personales, a no ser objetivo de injerencias arbitrarias en la vida y la familia, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. Derechos que forman parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Defender que la mujer tiene derechos sobre su cuerpo no representa que los cuerpos sean simples objetos, incomunicados y bloqueados de la sociedad, no; se trata de comprender que el cuerpo es una parte integral, cuya salud y bienestar, encerrando el placer sexual, es un principio necesario para una participación activa en la vida social. La integridad corporal no es, pues, un derecho individual, sino social, puesto que sin él las mujeres no pueden actuar como miembros plenos de su comunidad. Sin embargo, aunque sean sociales, los derechos sexuales y reproductivos también son personales, de allí que en ellos prive la decisión de la mujer.

Por otro lado, si se valora que 2 de cada 5 embarazos no son planeados, y el 60% de ellos son interrumpidos, se deben tomar las medidas sanitarias oportunas para evitar la muerte de mujeres. De igual manera, es indiscutible el impacto en mujeres entre 13 y 20 años donde se duplica el riesgo de muerte, y que se presentan cada vez en mayor número en nuestros centros de salud pública.

Diariamente en nuestros centros de salud se pueden presentar casos de mujeres que requieren de curetajes por haberse practicado un aborto con métodos artesanales, y estos casos no son registrados como abortos pues la mujer incurriría en un delito. Por otro lado, hay que insistir en que la mayoría de ellas son jóvenes, y muchas veces se producen daños en el aparato reproductivo que son de carácter irreversible.

Se necesita con urgencia abrir la brecha de oportunidades para la mujer y considerar las causas y consecuencias de un aborto, pues sus efectos son devastadores.

¡Saquen sus Leyes de Nuestros Cuerpos!
¡Basta de Rosarios en Nuestros Ovarios!
¡Fuera la Iglesia de Nuestras camas!

lunes, 22 de septiembre de 2008

EL PARTIDO MARXISTA LENINISTA




Ernesto Che Guevara

Prólogo al libro El partido marxista-leninista, publicado por la Dirección Nacional del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, La Habana, 1963.

Este pequeño libro está destinado a iniciar a los militantes del Partido, en el amplio y riquísimo acervo de las ideas marxistas-leninistas.

La elección de los temas es simple y efectiva. Se trata de un capítulo del Manual de marxismo-leninismo de Otto V. Kuusinen y de una serie de discursos de Fidel Castro. La selección es buena porque en el capítulo del Manual de marxismo-leninismo se sintetiza la experiencia de los partidos hermanos y se da un esquema general de lo que debe ser y cómo debe actuar un partido marxista-leninista, y en la sucesión de discursos del compañero Fidel se ve desfilar la historia política de nuestros país a través de las palabras en algunos casos autobiográficos, del dirigente de la Revolución.


Las dos cosas están íntimamente ligadas, la teoría general como expresión de las experiencias del Partido Comunista de la Unión Soviética y de los partidos marxista-leninistas de toda la humanidad y la aplicación práctica de estas ideas generales a nuestras especiales características. De las peculiaridades que dan el marco al desarrollo de los acontecimientos sociales en esta región del mundo, no debe inferirse que existan excepciones históricas; simplemente, en el marco general de la teoría, hija de la experiencia, cabe el caso específico de la situación cubana que agrega nuevas experiencias al movimiento obrero del mundo.

El manual nos enseña con meridiana claridad qué es un partido marxista leninista: “personas fundidas por una comunidad de ideas que se agrupan para dar vida a las concepciones marxistas, es decir, para llevar a cabo la misión histórica de la clase obrera.” Explica además cómo un partido no puede vivir aislado de la masa, cómo debe estar en permanente contacto con ella, cómo debe ejercer la crítica y la autocrítica y ser muy severo con sus propios errores; cómo no debe basarse solamente en conceptos negativos de lucha contra algo, sino también en conceptos positivos de lucha por algo, cómo los partidos marxistas no pueden cruzarse de brazos esperando que las condiciones objetivas y subjetivas, formadas a través del complejo mecanismo de la lucha de clases, alcancen todos los requisitos necesarios para que el poder caiga en manos del pueblo como una fruta madura. Enseña el papel dirigente y catalizador de este partido, vanguardia de la clase obrera, dirigente de su clase, que sabe mostrarle el camino el triunfo y acelerar el paso hacia nuevas situaciones sociales. Insiste en que aún en los momentos de reflujo social, es necesario saber retroceder y mantener firmes los cuadros para apoyarse en la próxima ola y avanzar más lejos, hacia el fin fundamental del partido en la primera época revolucionaria, que es la obtención del poder.

Y es lógico que este partido lo sea de clase. Un partido marxista-leninista mal podría ser de otra manera; su misión es buscar el camino más corto para lograr la dictadura del proletariado y sus militantes más valiosos, sus cuadros dirigentes y su táctica salen de la clase obrera.

No puede concebirse que la construcción del socialismo se inicie con un partido de la clase burguesa, con un partido que tuviera entre sus integrantes una buena cantidad de explotadores y éstos fueran encargados de fijar su línea política. Evidentemente, una agrupación de ese tipo sólo puede dirigir la lucha en una etapa de liberación nacional, hasta ciertos niveles y en determinadas circunstancias. En el momento siguiente, la clase revolucionaria se convertiría en reaccionaria y se establecerían nuevas condiciones que obligarán a la aparición del partido marxista-leninista como dirigente de la lucha revolucionaria. Y ya, en América al menos, es prácticamente imposible hablar de movimientos de liberación dirigidos por la burguesía. La Revolución cubana ha polarizado fuerzas; frente al dilema pueblo o imperialismo, las débiles burguesías nacionales eligen el imperialismo y traicionan definitivamente a su país. Se pierde casi totalmente la posibilidad de que en esta parte del mundo se produzca un tránsito pacífico al socialismo.

Si el partido marxista-leninista es capaz de prever las etapas históricas a sobrevenir y es capaz de convertirse en bandera y vanguardia de un pueblo aún antes de haber liquidado la etapa de liberación nacional -tratándose de nuestros países colonizados- entonces ese partido habrá cumplido una doble misión histórica y podrá afrontar las tareas de la construcción del socialismo con más fuerza, con más prestigio entre las masas.

Luego vienen la experiencia cubana; experiencia rica por todo lo que tiene de nuevo, por todo lo que tiene de vigoroso en esta época de desarrollo de la revolución americana y también por lo rico en enseñanzas que son sus errores, analizados y corregidos públicamente, en contacto con las masa y ante el juicio de la opinión pública.

Particularmente importantes son los discursos del compañero Fidel referidos al Partido Unido de la Revolución Socialista y a los métodos de trabajo empleados en las ORI [Organizaciones Revolucionarias Integradas] que marcan dos etapas fundamentales de nuestro desarrollo. En la primera se expresa la confusión franca de un revolucionario cabal que ha llegado al pináculo del camino ascendente de la evolución de su pensamiento y proclama sin dudas, ante el mundo, su profesión de marxista-leninista. Pero lo hace, no como una simple afirmación verbal, sino mostrando los rasgos, los hechos más salientes de la evolución del dirigente, de la evolución del movimiento y del Partido hacia una conjugación destinada a integrar el Partido Unido de la Revolución Socialista.

Analizándose a sí mismo, el compañero Fidel reconoce la cantidad de concepciones regresivas que el medio había inculcado en él; cuenta cómo instintivamente fue luchando contra esas concepciones y forjándose en la lucha, cuenta de sus dudas y explica el porqué de esas dudas y cómo se resolvieron.

En esta etapa el Movimiento 26 de Julio constituía algo nuevo, muy difícil de definir; Fidel Castro, héroe del Moncada, prisionero de Isla de Pinos, entrena un grupo de expedicionarios que tiene como misión alcanzar las costas de Oriente, iniciar el incendio revolucionario de la provincia y separarla del resto de la isla en un primer momento o avanzar inconteniblemente, de acuerdo con las condiciones objetivas, hasta la propia Habana, en una sucesión de victorias más o menos sangrientas.

La realidad golpeó sobre nosotros; no estaban dadas todas las condiciones subjetivas necesarias para que aquel intento cristalizara, no se habían seguido todas las reglas de la guerra revolucionaria que después aprenderíamos con nuestra sangre y la sangre de nuestros hermanos en dos años de dura lucha. Fuimos derrotados y allí comenzó la más importante historia de nuestro movimiento. Allí se mostró su verdadera fuerza, su verdadero mérito histórico; nos dimos cuenta de los errores tácticos cometidos y de que faltaban algunos factores subjetivos importantes; el pueblo tenía conciencia de la necesidad de un cambio, faltaba la certeza de su posibilidad. Crearla era la tarea, y en la Sierra Maestra comienza el largo proceso que sirve de catalizador al movimiento entero de la Isla y que va provocando huracanes ininterrumpidos, incendios revolucionarios ininterrumpidos en todo el territorio.

Se empieza a demostrar con los hechos que el Ejército Revolucionario, con la fe y el entusiasmo del pueblo correctamente encaminados, en condiciones favorables para la lucha, puede ir aumentando su fuerza mediante el adecuado uso de las armas y destruir un día el ejército enemigo. Esa es una gran lección en nuestra historia. Antes de lograr el triunfo, ha ido cambiando la correlación de fuerzas hasta convertirse en inmensamente favorable al movimiento revolucionario; se han creado las condiciones subjetivas necesarias para realizar el cambio y provocado la crisis de poder esencial para el mismo. Se da una nueva experiencia revolucionaria a América, se demuestra cómo las grandes verdades del marxismo-leninismo se cumplen siempre; en este caso, que la misión de los dirigentes y de los partidos es la de crear todas las condiciones necesarias para la toma del poder y no convertirse en nuevos espectadores de la ola revolucionaria que va naciendo en el seno del pueblo.

Al mismo tiempo, al mostrar la necesidad de que los núcleos armados que defienden la soberanía popular están a cubierto de sorpresas, de ataques, de aniquilamientos, indica la importancia de que la lucha armada tenga por escenario los terrenos más favorables a la guerra de guerrillas, es decir, los lugares más accidentados de las zonas rurales. Ese es otro aporte de la Revolución a nuestra lucha de emancipación americana; del campo se va a la ciudad, de menos a mayor, creando el movimiento revolucionario que culmina en La Habana.

En otra parte Fidel expresa claramente: condición esencial del revolucionario es saber interpretar la realidad. Refiriéndose a la huelga de abril, explica cómo no supimos interpretarla en ese momento y por ello sufrimos una catástrofe. ¿Por qué se declara la huelga de abril? Porque había en el seno del movimiento una serie de contradicciones que nosotros llamamos de la Sierra y del Llano y que se hacían patentes a través del análisis de los elementos considerados fundamentales para decidir la luchas armada, los que eran diametralmente diferentes en cada una de las alas.

La Sierra estaba dispuesta a derrotar al ejército cuantas veces fuera necesario, ir ganándole batalla tras batalla, conquistando sus armamentos y llegar algún día a la toma total del poder sobre la base de su Ejército Rebelde. El Llano era partidario de la lucha armada general en todo el país con un epílogo de huelga general revolucionaria que expulsara a la dictadura batistiana y sentara la autoridad de los “civiles” como gobernantes convirtiendo al nuevo ejército en “apolítico”.

El choque de esta tesis es continuo y no es lo más adecuado para la unidad de mando que se requiere en momentos como éste. La huelga de abril es preparada y decretada por el Llano con la anuencia de la dirección de la Sierra que no se siente capaz de impedirla, aunque tiene serias dudas sobre su resultado y con las expresas reservas del PSP [Partido Socialista Popular] que advierte el peligro a tiempo. Los comandantes revolucionarios van al Llano para ayudarla y así Camilo Cienfuegos, nuestro inolvidable Jefe del Ejército, empieza a hacer sus primeras incursiones en la zona de Bayamo.

Estas contradicciones tienen una raíz más honda que las discrepancias tácticas: el Ejército Rebelde ya es ideológicamente proletario y piensa en función de clase desposeída; el Llano todavía sigue pequeño burgués, con futuros traidores en su dirección y muy influenciado por el medio en que se desenvuelve.

Era una lucha menos por el control interno, en el marco de la gran lucha revolucionaria por el poder. Los recientes acontecimientos de Argelia se explican claramente por analogía con la Revolución cubana: el ala revolucionaria no se deja desplazar del poder y lucha conquistándolo íntegro, el Ejército de Liberación es el representante genuino de la revolución que triunfa.

Los choques se suceden periódicamente y solamente se logra la unidad de mando (todavía no acatada por todos, sin embargo) cuando Fidel es nombrado Primer Ministro, algunos meses después de logrado el triunfo de la Revolución. Hasta ese momento ¿qué habíamos hecho?; habíamos adquirido, como dijera Fidel, el derecho a empezar. Sólo habíamos culminado una etapa que se basaba en la lucha a muerte contra el sistema establecido en Cuba, representado en el dictador Batista, pero el hecho de seguir consecuentemente una línea revolucionaria tendente a mejorar el estado de nuestra sociedad y liberarla lo más posible de todas la trabas económicas, nos llevaba por fuerza a una lucha frontal con el imperialismo.

Para el desarrollo y profundización de nuestra ideología el imperialismo ha sido un factor muy importante; cada golpe que nos daba precisaba una respuesta; cada vez que reaccionaban los yanquis, con su soberbia habitual, tomando alguna medida contra Cuba, nosotros teníamos que tomar la contramedida necesaria y de esta manera iba profundizándose la Revolución.

El Partido Socialista Popular entraba en este frente y los compañeros de vieja militancia revolucionaria y los compañeros que llegaban al poder a través de la lucha en la Sierra empezaban una tarea de fusión. Ya en ese momento Fidel advertía contra algunos peligros del sectarismo y criticaba al que restregara en la nariz de otros los 15 ó 20 años de militancia y el sectarismo de las barbas en la Sierra o del tiratiros de la ciudad.

En la época de la lucha armada había un grupo de compañeros que trataban de defender al movimiento del aparente caudillismo del compañero Fidel y cometieron el mismo error, que se repitiera después en la época del sectarismo, de confundir los grandes méritos del dirigente, los grandes méritos del líder de la Revolución y sus innegables dotes de mando, con el individuo cuya única preocupación era asegurarse el apoyo incondicional de los suyos y establecer un sistema de caudillaje. Fue una lucha de principios falsos llevada por un grupo de compañeros, lucha que no terminó siquiera el primero de enero o el momento en que Fidel asumiera el cargo de Primer Ministro, sino mucho después, cuando el ala derecha del 26 de Julio era destrozada. Así cayeron, por oponerse a la voluntad popular, Urrutia, Miró Cardona, Ray, Hubert Matos, David Salvador y tantos otros traidores.

Surge, después de la victoria total contra el ala derecha, la necesidad de estructurar un partido: el Partido Unido de la Revolución, exponente del marxismo leninismo en las condiciones de Cuba. Debiera ser un organismo ligado a las masas y por cuadros estrictamente seleccionados, de una organización centralizada y elástica a la vez y, para todo ello, confiábamos ciegamente en la autoridad ganada en muchos años de lucha por el Partido Socialista Popular, haciendo dejación casi total de nuestros criterios organizativos. De esta manera se fueron creando una serie de condiciones para que madurara el fruto del sectarismo.

En el proceso de estructuración, el compañero Aníbal Escalante se encargaba de la organización y comenzaba una etapa negra aunque, felizmente, muy corta, de nuestro desarrollo. Se erraba en los métodos de dirección; el Partido perdía sus cualidades esenciales de ligazón a las masas, del ejercicio del centralismo democrático y del espíritu de sacrificio. Recurriendo a veces, a verdaderos malabarismos se colocaban gentes sin experiencia y sin méritos en lugares dirigentes, por el hecho de haberse acomodado a la situación imperante.

Las ORI pierden su función de motor ideológico -y de control de todo el aparato productivo a través de esta función- y pasa a ser un aparato administrativo; en estas condiciones, los llamados de alerta que debían venir de las provincias, explicando la serie de problemas que allí existían, se perdían, porque quienes debían analizar el trabajo de los funcionarios administrativos eran precisamente los dirigentes del núcleo que cumplían una doble función de partido y de administración pública.

La etapa de los conceptos equivocados, de las equivocaciones garrafales y de los trasplantes mecánicos ha finalizado, afortunadamente. Las viejas bases en que se fundara este engendro sectario se han roto.

Frente a los interrogantes, la decisión de la Dirección Nacional presidida por Fidel fue volver a las masas, recurrir a las masas, y así se estableció el sistema de consulta de todos los centros de trabajo para la elección de los obreros ejemplares por la masa, la posibilidad de ser seleccionados para integrar los núcleos del Partido, de un partido íntimamente unido a ellas.

Como parte de los cambios del Partido se reformó el sistema de educación, premiando con ella, no como en momentos pasados, a los amigos, a los “claros”, a los “bachilleres del marxismo”, sino a los mejores trabajadores, a los hombres que han demostrado con su actitud frente a la Revolución, con su trabajo diario y su entusiasmo y espíritu de sacrificio las superiores dotes de miembro del partido dirigente.

De acuerdo con eso se han cambiado todos los criterios y empieza una nueva época de vigorización del Partido y de los métodos. Se abre ante nosotros un amplio y luminoso camino de construcción socialista en la que al Partido le toca la tarea de conducción. Esa conducción no será la de la orden mecánica y burocrática, la del control estrecho y sectario, la del mandar hacer, la del consejo que debe seguirse en cuanto a expresión verbal y no por constituir un ejemplo vivo, la del privilegio de las ideas o de la historia pasada.

El partido del futuro estará íntimamente unido a las masas y absorberá de ellas las grandes ideas que después se plasmarán en directivas concretas; un partido que aplicará rígidamente su disciplina de acuerdo con el centralismo democrático y, al mismo tiempo, donde existan, permanentes, la discusión, la crítica y la autocrítica abiertas, para mejorar el trabajo continuamente. Será en esta etapa un partido de cuadros, de los mejores, y éstos deberán cumplir su tarea dinámica de estar en contacto con el pueblo, transmitir las experiencias hacia las esferas superiores, transmitir a las masas las directivas concretas y ponerse en marcha al frente de éstas. Primeros en el estudio, primeros en el trabajo, primeros en el entusiasmo revolucionario, primeros en el sacrificio; en todo momento los más buenos, más puros, más humanos que todos los otros, deben ser los cuadros de nuestro partido.

Porque hay que recordar siempre que el marxista no es una máquina automática y fanática dirigida, como un torpedo, mediante un servomecanismo hacia un objetivo determinado. De este problema se ocupa expresamente Fidel en una de sus intervenciones: “¿Quién ha dicho que el marxismo es la renuncia de los sentimientos humanos, al compañerismo, al amor al compañero, al respeto al compañero, a la consideración al compañero? ¿Quién ha dicho que el marxismo es no tener alma, no tener sentimientos? Si precisamente fue el amor al hombre lo que engendró el marxismo, fue el amor al hombre, a la humanidad, el deseo de combatir la desdicha del proletariado, el deseo de combatir la miseria, la injusticia, el calvario y toda la explotación sufrida por el proletariado, lo que hace que de la mente de Carlos Marx surja el marxismo cuando precisamente podía surgir el marxismo, cuando precisamente podía surgir una posibilidad real y más que una posibilidad real, la necesidad histórica de la Revolución social de la cual fue intérprete Carlos Marx. Pero, ¿qué lo hizo ser ese intérprete sino el caudal de sentimientos humanos de hombres como él, como Engels, como Lenin?”

Esta apreciación de Fidel es fundamental para el militante del nuevo partido, recuérdenlo siempre, compañeros, grábenselo en la memoria como su arma más eficaz contra todas las desviaciones. El marxista debe ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos pero, siempre, por sobre todas las cosas, un ser humano; un militante de un partido que vive y vibra en contacto con las masas; un orientador que plasma en directivas concretas los deseos a veces oscuros de la masa; un trabajador incansable que entrega todo a su pueblo; un trabajador sufrido que entrega sus horas de descanso, su tranquilidad personal, su familia o su vida a la Revolución, pero nunca es ajeno al calor del contacto humano.

En el terreno internacional nuestro Partido tendrá deberes importantísimos; como el primer país socialista de América, un ejemplo a seguir por otros países, una experiencia viva para ser captada por los demás partidos hermanos; una experiencia viviente, repetida y cambiante, que muestra a la luz del conocimiento público todos sus aciertos y sus errores. En esta forma su ejemplo es más didáctico y no tiene la aspiración de ser elevado solamente ante quienes han hecho profesión de fe del marxismo-leninismo, sino ante las masas populares de América.

La Segunda Declaración de La Habana es una guía para el proletariado, el campesinado y los intelectuales revolucionarios de América; nuestra propia actitud será guía permanente. Debemos ser dignos de ese lugar que tenemos, debemos trabajar todos los días pensando en nuestra América y fortalecer más y más las bases de nuestro estado, su organización económica y su desarrollo político, para poder también, al mismo tiempo que nos superamos internamente, convencer más y más a los pueblos de América de la posibilidad práctica de iniciar el camino del desarrollo socialista, en la etapa actual de correlación de fuerzas internacionales.

Todo esto sin olvidarnos de que nuestra capacidad emocional frente a los desmanes de los agresores y los sufrimientos de los pueblos, no puede estar limitada al marco de América, ni siquiera al marco de América y los países socialistas juntos; debemos practicar el verdadero internacionalismo proletario, recibir como afrenta propia toda agresión, toda afrenta, todo acto que vaya contra la dignidad del hombre, contra su felicidad en cualquier lugar del mundo.

Nosotros, militantes de un partido nuevo, en una nueva región liberada del mundo y en nuevas situaciones, debemos mantener siempre en alto la misma bandera de dignidad humana que alzara nuestro Martí, guía de muchas generaciones, presente hoy con su frescura de siempre en la realidad de Cuba: “Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre.”


Fuente: Che Guevara, Ernesto: Obras. 1957-1967, Casa de las Américas, La Habana, 1970.
http://www.jg.nuevaradio.org/articulo.php?p=89&more=1&c=1

Mario Silva: “Acosta Carlez es candidato de los Salas, no de nosotros”



Silva ratificó nuevamente la denuncia formulada días atrás sobre la tenencia de 12 millardos de bolívares (viejos) en efectivo, los cuales se encontraban –según él- en la casa de la secretaria del gobernador Acosta Carlez, Esmeralda Zahr, y fue desviada la atención hacia un presunto hostigamiento al personal de la gobernación por parte de funcionarios del CICPC. “Ese dinero puede ser de los fondos públicos que están siendo robados”, aseguró.


Créditos:
Prensa Mario Silva

El candidato a la Gobernación de Carabobo por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)y el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Mario Silva, desestimó los señalamientos emitidos por el también candidato Enrique Salas Feo, en donde aseguraba que el actual gobernador del estado, Luís Felipe Acosta Carlez, al final, se uniría con Silva para enfrentarlo en los próximos comicios del 23 de noviembre.

“¿Ahora nos quieren arrimar ese bacalao a nosotros? Ese bacalao es de los Salas; lo que pasa es que Acosta Carlez está demasiado desprestigiado. ¿Quién hizo negocios durante cuatro años con los Salas? Fue Acosta Carlez. Ese bacalao que lo sigan cargando lo Salas porque ése no es nuestro”, indicó Silva.

“Acosta Carlez es un simple traidor”

El líder pesuvista nuevamente enfiló sus baterías en contra del actual gobernador en respuesta a los comentarios emitidos por Acosta Carlez en su programa Aló Mi Pueblo, en donde calificó al Jefe de Estado, Hugo Chávez, de ser “un grosero” y que “debía moderar las palabras” en sus alocuciones.

“¿Cómo es eso que ahora el Presidente de la República es grosero? Lo dice un hombre que eructa delante las cámaras y ahora el Presidente es grosero.

“A Páez después de haber sido héroe lo pusieron hasta a tocar piano, lo llevaron a la clase alta y vean ustedes lo que hizo. Igual pasó con Acosta Carlez; lo que pasa es que Acosta no llega al grado de Páez, él llega al grado de un simple traidor nada más”, señaló.

Intervención de Policarabobo

Por otra parte, Silva respondió a las declaraciones ofrecidas por el Secretario de Seguridad Ciudadana, Lino Pérez, en donde descartó una intervención de la Policía de Carabobo por parte del Ejecutivo Central. “¿Quién dijo que es imposible que se haga una intervención de la policía? Bueno, que no se ordenen para ver si el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia no puede intervenirlos. Por eso es que están recogiendo las patrullas, a sus testaferros y a los policías que están cuidando a Makled. Que no se ordenen para ver si no le vamos a intervenir la Policía”, declaró.

Del mismo modo, el candidato pesuvista informó que mantiene conversaciones con un grupo de efectivos de policarabobo, quienes les han presentado informes sobre presuntos casos de corrupción en esa institución. “Nosotros tenemos contacto con más de 100 policías que han hecho denuncias y nos han entregado pruebas de toda la vagabundería que se ha presentado dentro de la Policía de Carabobo.”

Finalmente, Silva anunció que están realizando las pesquisas necesarias para dar con los responsables del corte del suministro eléctrico en la sala de quirófanos de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera (CHET).

domingo, 21 de septiembre de 2008

ANIVERSARIO JUVENTUD COMUNISTA EN CARABOBO




El pasado viernes 19 de septiembre en la ciudad de valencia se efectuaron las actividades conmemorativas del aniversario de la Gloriosa JCV; se realizó un acto en la sede de la Asociación de Cooperativas de Carabobo el viernes a las 4 pm, con palabras de Waily Peñuela sec General de la JC en la Región y del Camarada Jesus Aguirre sec. general del PCV en el estado y luego se culmino con un concierto de Rock en la Aldea "Heroes de Canaima" en Horas de la Noche con la prestigiosa banda de Punk comunista Piolet, viva la gloriosa JCV y la lucha de los jóvenes por el socialismo El pasado viernes 19 de septiembre en la ciudad de valencia se efectuaron las actividades conmemorativas del aniversario de la Gloriosa JCV; se realizó un acto en la sede de la Asociación de Cooperativas de Carabobo el viernes a las 4 pm, con palabras de Waily Peñuela sec General de la JC en la Región y del Camarada Jesus Aguirre sec. general del PCV en el estado y luego se culmino con un concierto de Rock en la Aldea "Heroes de Canaima" en Horas de la Noche con la prestigiosa banda de Punk comunista Piolet, viva la gloriosa JCV y la lucha de los jóvenes por el socialismo

El patético Sarkozy: otro criminal global








viernes, 19 de septiembre de 2008

La política de alianzas de la izquierda marxista en el inicio del siglo XXI



José Ramón Balaguer Cabrera. Miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba

A partir de sus experiencias propias y del análisis de las victorias y reveses que conforman la historia de las luchas populares, el Partido Comunista de Cuba considera que existe un grupo premisas para la formulación de la política de alianzas, aplicables, no solo a los partidos comunistas, sino a todas las organizaciones marxistas contemporáneas: ¿Cómo caracterizamos la situación y perspectivas del sistema capitalista de producción en el inicio del siglo XXI? A partir de esa definición, ¿qué objetivos nos proponemos?

¿Qué sector o sectores socio clasistas conforma hoy el sujeto o bloque fundamental de la lucha por la consecución de tales objetivos? ¿Qué otros sectores constituyen el espectro de sus aliados potenciales? Y, ¿Cuáles son las condiciones y las bases para el establecimiento de las alianzas entre el sujeto o bloque fundamental de las luchas y el resto de los sectores susceptibles de participar en ellas?

Sólo las dos primeras de estas cuestiones tienen una respuesta universal, categórica e inequívoca, a saber, la caracterización del capitalismo como un sistema social senil, que se encuentra en estado de avanzada e irreversible descomposición, y el objetivo estratégico de construir una sociedad socialista, única alternativa a la barbarie a la que se refiriera Rosa Luxemburgo. Con respecto al resto de los problemas planteados, si bien resulta posible y necesario hacer consideraciones generales que ayuden a darle soluciones adecuadas, son las condiciones imperantes en cada en cada continente, región y nación -y en cada coyuntura- las que determinan el contenido de tales soluciones.

EL Imperialismo Contemporáneo y la Vigencia de la Lucha por el Socialismo.

En virtud del impacto político e ideológico de la desaparición de la Unión Soviética y otros países de la llamada Comunidad Socialista de Europa, que dejó el terreno libre para el afianzamiento de la doctrina neoliberal, junto con una amplia gama de seudo teorías asociadas a ella -como la del "fin de la historia"-, dos mitos han jugado un papel determinante en la producción teórica y política sobre el capitalismo contemporáneo desde principios de la década de mil novecientos noventa: el primero es que la "globalización" provoca una ruptura drástica en el desarrollo histórico de la humanidad, que impide la comprensión y la transformación de la sociedad; el segundo consiste en atribuirle a la llamada Revolución Científico Técnica la capacidad de conjurar o posponer de manera indefinida el estallido de las contradicciones antagónicas del sistema capitalista.

Los fetiches de la "globalización" y la "Revolución Científico Técnica" constituyen la base fundamental de las diversas variantes del tercerismo de nuestros días, que ya no pretenden colocarse entre los polos políticos e ideológicos posteriores al triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, es decir, entre el capitalismo y el socialismo, sino que -ubicadas abiertamente dentro del capitalismo- dicen ocupar un espacio "democrático" y "socialmente motivado" entre el neoliberalismo más descarnado (simbolizado por los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Tatcher) y los remanentes del llamado Estado de Bienestar que funcionó en una parte de Europa Occidental durante la segunda posguerra mundial del siglo XX.

Con esta caracterización de "ruptura histórica" y capacidad de "auto renovación permanente" del sistema capitalista de producción, se corresponde: a) una estrategia orientada a limitar los efectos más desestabilizadores del proceso de concentración del poder político y económico, cuya esencia no se plantea alterar en lo absoluto; b) una táctica basada en concesiones dirigidas a conseguir o mantener la tolerancia del capital para el ejercicio de la función de gobierno o la preservación de cuotas de representación institucional, desprovistas de la capacidad de ejercicio del poder político real en cuestiones medulares; c) una definición no clasista del sujeto de las luchas que, a pesar del proceso sin precedentes de concentración de la riqueza y polarización social que se desarrolla a escala universal, pasa por alto la ubicación de los seres humanos respecto a las relaciones de propiedad; d) una definición imprecisa de los "aliados", derivada, en primer término, de la falta de una concepción clasista de quiénes conforman el sujeto fundamental de las luchas y, e) el desempeño de un papel subordinado y secundario en la política de alianzas.

A diferencia de la imagen que proyecta de sí mismo, el imperialismo contemporáneo se caracteriza por el ascenso a un grado cualitativamente superior de concentración de la propiedad, la producción y el poder político, con otras palabras, por la escalada a un grado de concentración transnacional de la propiedad, la producción y el poder político, cuyo núcleo lo constituyen los monopolios transnacionales, que se encuentran fundidos con los Estados de las principales potencias imperialistas, los cuales también asumen funciones transnacionales. Este proceso, que constituye la actual etapa del avance hacia la universalización de las relaciones humanas analizado por Carlos Marx y Federico Engels, es al que con mayor frecuencia se alude con el término "globalización". La globalización constituye la continuidad histórica de la tendencia a la universalización del capitalismo, iniciada con la formación del mercado mundial; se asienta sobre premisas políticas y económicas acumuladas en el transcurso del siglo XX y, en particular, durante la segunda posguerra; inicia su etapa de despliegue a partir de los años setenta, es decir, a partir del fin de las dos décadas de crecimiento expansivo de la economía capitalista mundial abiertas por la destrucción de fuerzas productivas ocasionada por la Segunda Guerra Mundial y, recibe un decisivo impulso político e ideológico con la agudización de la crisis y el derrumbe de la Unión Soviética, que le permiten alcanzar su máxima intensidad y violencia.

También a diferencia de los postulados de los apologistas del capitalismo, la llamada Revolución Científico Técnica en modo alguno resuelve o permite posponer de manera indefinida las contradicciones antagónicas del sistema capitalista de producción. El término Revolución Científico Técnica es el más utilizado para hacer referencia al desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas del capital durante la posguerra, que obedeció, entre otros, al estímulo a la intensificación de los procesos productivos provocado por la reconstrucción europea y la carrera armamentista. Pero la noción de conjuro de contradicciones es falsa porque, precisamente, fue este desarrollo el que, a finales de la década de mil novecientos sesenta -una vez reconstruida la capacidad productiva de Europa Occidental y Japón-, provoca el retorno de las crisis de superproducción de mercancías, capitales y de población.

El reinado de los monopolios transnacionales no transcurre -como pretenden quienes imponen la apertura y desregulación unilateral de los países subdesarrollados- bajo el signo de la expansión universal de la inversión productiva, la "transferencia" de los avances de la ciencia y la técnica, el acceso a los mercados del "Primer Mundo" ni el "derrame" de la riqueza. Por el contrario, en una economía mundial sobresaturada de mercancías, capitales y fuerza de trabajo, en la que rige la ley del más fuerte, las empresas monopolistas transnacionales utilizan, con una intensidad sin precedentes, todo su poderío económico y su control sobre las innovaciones científico técnicas, junto con el poder político y militar de los Estados imperialistas de sus naciones de origen, para penetrar en las áreas de mayor desarrollo relativo del llamado Tercer Mundo, con el propósito de absorber o destruir los capitales locales, cuyos mercados necesitan captar para garantizar su propia subsistencia.

El imperio de los monopolios transnacionales entroniza en el mundo subdesarrollado un círculo vicioso de apertura irrestricta a la importación de mercancías y capitales, quiebra de la industria nacional, dolarización o sobre valuación monetaria -que garantiza máxima utilidad en la remesa al exterior de las ganancias-, aumento del desempleo y la informalización del trabajo, descenso del nivel de vida de la población y, por consiguiente, reducción de la capacidad de solvencia del mercado nacional del que se han apropiado. El equilibrio de la balanza de pagos se mantiene, de manera temporal y precaria, mediante el incremento de las tasas de interés destinado a atraer los flujos de capitales especulativos, que constituyen el principal instrumento de expropiación del imperialismo. Como lo demuestra -entre otras- la crisis argentina, una vez succionada toda la sangre, una vez agotadas todas las posibilidades de captación de ingresos y reducción de egresos del Estado nacional dependiente -para poder mantener la espiral del endeudamiento externo-, el cadáver del mercado nacional, que tan diligentemente fue "reestructurado" y "reformado" de acuerdo con las recetas neoliberales, es abandonado por los vampiros, a menos que el temor de un efecto en cadena de la crisis económica y financiera aconseje una operación de "salvataje", que comprometa aún más el futuro nacional.

La senilidad del capitalismo de nuestros días se hace evidente porque una sociedad que, por definición, está asentada en el trabajo asalariado y la venta de mercancías, de manera creciente depende de la reducción del trabajo y los salarios y, por tanto, se ve obligada a acortar el horizonte del mercado que constituye su fuente de subsistencia. La degradación política, económica, social, moral y medioambiental del presente es el mayor signo de que ya el mundo ingresó en la fase de barbarie. Poco duró la fábula del "efecto de derrame", en virtud del cual el mundo entero estaría llamado a alcanzar los niveles de desarrollo económico que hoy monopolizan los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Son cada día menos los que se resisten a constatar la realidad de que el programa de apertura y desregulación unilateral impuesto por el neoliberalismo no es una ventana al "Primer Mundo", sino una puerta abierta de par en par hacia la crisis política, económica, social y moral. Se engañan quienes piensan que las grandes potencias imperialistas pueden refugiarse en un "Arca de Noé" que las salvará del "diluvio universal".

Los atentados terroristas del 11 de setiembre del 2001 constituyen un trágico e injustificable recordatorio de que las fronteras de las grandes potencias imperialistas no sirven para contener los efectos universales del subdesarrollo, la pobreza, la insalubridad, la incultura, el analfabetismo, el narcotráfico, las guerras, el terrorismo, ni las crisis económicas y financieras que se originan, precisamente, por la incapacidad del capitalismo de orientar la producción hacia la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todos los seres humanos que habitan el planeta. Es esta realidad, que ya toca a nuestras puertas, la que coloca a la humanidad frente a la disyuntiva planteada por Rosa: "socialismo o barbarie", con otras palabras, esta es la realidad que reafirma nuestra convicción de que el objetivo estratégico de la lucha de los pueblos tiene que ser la construcción del socialismo.

Desarrollo del Marxismo: clave para determinar el sujeto de las luchas y sus aliados potenciales.

La lucha de clases y la política de alianzas han sido objetos fundamentales del estudio teórico y la práctica política marxista desde los trabajos iniciales de los clásicos. En el Manifiesto del Partido Comunista, Carlos Marx y Federico Engels afirman que "de todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria". A partir de esta premisa, orientan su análisis hacia el papel de los "estamentos medios" -que desempeñan un papel ambivalente entre la burguesía y el proletariado- y derivan sus conclusiones sobre las condiciones en las cuales esos "estamentos medios" mantienen un carácter reaccionario, es decir, cuando "pretenden volver atrás la rueda de la historia" y sobre las condiciones en las cuales pueden llegar a ser participantes de la revolución social, a saber, "cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado". Marx y Engels también enfocan su atención en el lumpen proletariado, que "puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria", pero "está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras".

Con posterioridad a la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, muchos autores -algunos de ellos considerados continuadores de la obra de Marx- han pasado por alto la palabra hoy contenida en la afirmación hecha en esa obra de que "solo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria", de lo que se derivan múltiples vulgarizaciones del pensamiento marxista, incluida la noción de que en cualesquiera circunstancias históricas el proletariado está necesariamente llamado a ejercer ese rol, o que ese carácter le está reservado de manera exclusiva. Quienes incurren en estos errores, pierden de vista que fueron los propios Marx y Engels los primeros en analizar problemas tales como el papel de la introducción de nueva maquinaria en el incremento de la competencia entre obreros -y de cada obrero consigo mismo-, el efecto de zapa que la creciente división del trabajo provoca contra la organización y la lucha del proletariado -que, efectivamente, alcanza su máxima expresión con la introducción de la división transnacional del trabajo- y las consecuencias políticas e ideológicas del surgimiento de la "aristocracia obrera" -beneficiada de la explotación más descarnada de las colonias y de otros sectores de su propia clase-, que tendría un impacto decisivo en el auge alcanzado por el reformismo socialdemócrata en el movimiento obrero europeo en el transcurso del siglo XX. En sentido inverso, los vulgarizadores del marxismo también pierden de vista que, con independencia de los cambios ocurridos durante los últimos ciento cincuenta años, la contradicción entre burgueses y proletarios sigue siendo la contradicción antagónica fundamental del capitalismo.

No es la intención de este trabajo profundizar sobre el papel del proletariado -y, dentro de él, el proletariado de las potencias imperialistas- en la actual fase del desarrollo histórico de la lucha de clases. Sin embargo, solo para refutar algunas de las principales seudo teorías en boga, recordemos: 1) que la clase obrera sigue siendo la productora de la casi totalidad de la masa de riqueza social sobre la que se asienta, no solamente el desarrollo, sino la subsistencia misma de la humanidad, por lo que su papel en la lucha de clases sigue siendo determinante y, 2) que, a diferencia de lo ocurrido durante el crecimiento expansivo de la economía capitalista mundial de posguerra, el proceso de valorización del capital dentro de las principales potencias imperialistas ya no es compatible con el incremento general del empleo, los salarios y otras formas de redistribución social, lo que conspira contra el mantenimiento del llamado Estado de Bienestar, todavía hoy erróneamente considerado por algunos como el último y definitivo estadio hacia el que avanza sistema capitalista de producción.

Más que entrar en detalles sobre cuál era la composición socioclasista europea en el momento de redactado el Manifiesto del Partido Comunista u otras obras de Marx y Engels, interesa aprovechar su método de análisis para aplicarlo al mundo actual. En la Rusia zarista, el eslabón más débil de la cadena imperialista a principios del siglo XX, con tres millones de obreros y dieciocho millones de campesinos pobres, Lenin se percataba del rol revolucionario que debía desempeñar el campesinado junto a la clase obrera y, sobre esa base, proclamaba la alianza obrero campesina. La coherencia de este aporte con la tradición marxista resulta incuestionable: en la segunda edición rusa del Manifiesto del Partido Comunista -publicada en 1882- ya Engels analizaba el papel potencial del campesinado pobre ante un eventual estallido de la revolución socialista en ese país.

Mucho se ha escrito durante los últimos años sobre las luchas sociales no originadas por contradicciones clasistas -aunque toda lucha social lleva, de manera inevitable, la impronta de la estructura de clases dentro de la cual se desarrolla. Este elemento debe, sin dudas, ser incorporado al análisis marxista del capitalismo contemporáneo. El punto de vista de Marx es siempre el de la totalidad del espacio de rotación del capital: sí se amplía el espacio de rotación, ha de ampliarse la mirada teórica. Como consecuencia de la universalización de las relaciones capitalistas de producción, que se ha desarrollado bajo los efectos de la ley del desarrollo económico y político desigual formulada por Lenin, el horizonte que abarca proceso de producción material y espiritual del capitalismo ya no es solo -ni eminentemente- europeo, "occidental", cristiano, blanco, masculino, de burgueses y proletarios "puros", regido por los parámetros generales de la democracia liberal burguesa, con un grado de desarrollo económico, político y social relativamente homogéneo y beneficiario de un planeta en el que aún no se habían acumulado los efectos depredadores del capital en el medio ambiente.

La creación de un espacio transnacional único de rotación del capital, que incorpora al proceso de producción material y espiritual de la sociedad burguesa a naciones con diversos grados de subdesarrollo político, económico y social, con religiones y culturas no cristianas -como la musulmana, la hinduista y las africanas, con mayorías y minorías nacionales autóctonas, con poblaciones negras descendientes de los esclavos africanos, con poblaciones asiáticas descendientes de los braseros traídos también en condiciones de esclavitud, con prácticas ancestrales de discriminación de la mujer, entre otras características, implica que una amplia y diversa gama de contradicciones y sujetos socio clasistas pasan a ocupar lugares centrales en la lucha contra el capital. Todos estos factores han de incorporarse al análisis marxista sobre la composición del bloque fundamental de las luchas populares, la identificación de sus aliados potenciales y la definición de las bases sobre las que es posible establecer tal alianza, tanto a escala universal, como en la imprescindible lectura de las circunstancias particulares y singulares en que cada partido o movimiento político marxista desarrolla sus luchas.

Como consecuencia lógica de la intencionalidad política e ideológica sus seudo teorías sobre la omnipotencia del capitalismo contemporáneo, el tercerismo socialdemócrata realiza una lectura parcial, fragmentaria y unilateral de las transformaciones socio clasistas supuestamente provocadas por la "globalización" y la "Revolución Científico Técnica". Entre sus "argumentos" principales resaltan: la "indefensión" en que supuestamente quedan los gobiernos, partidos políticos y sindicatos, como consecuencia de la movilidad transnacional del capital -que le permite a este último migrar si no recibe todo tipo de concesiones y privilegios- y la fragmentación que el capitalismo contemporáneo provoca en la clase obrera y otros sectores socio clasistas oprimidos, con su secuela negativa para la organización y lucha popular.

Con relación a la supuesta "indefensión" en que quedan sumidos naciones y pueblos, cabría decir que es innegable que el capital -en particular, el capital especulativo- utiliza su movilidad como mecanismo de presión y chantaje para obligar a los gobiernos, partidos políticos y sindicatos de distintos países y regiones a competir entre sí, pero también resulta innegable que: 1) la sobresaturación de los mercados de bienes, servicios y capitales, característica de la economía capitalista mundial de hoy en día, obliga al capital a "anclarse" en los crecientemente reducidos espacios a escala global en los que puede garantizar su reproducción ampliada; 2) ese "anclaje" tiene que mantenerse incluso si los gobiernos, partidos políticos y sindicatos del país en cuestión asumen y mantienen una postura de defensa de sus legítimos intereses nacionales y, 3) tal "anclaje" sería aún más sólido y efectivo si los gobiernos, partidos políticos y sindicatos de todo el mundo o, al menos, de una región -como podría ser, por ejemplo, América Latina y el Caribe- logran concertar y unificar sus posiciones de defensa de la soberanía y los intereses nacionales. No es tanta -insistimos- la capacidad que los factores "objetivos", atribuidos a la "globalización" y la "Revolución Científico Técnica, le otorgan al capital financiero transnacional para doblegar a gobiernos, partidos y sindicatos, como el éxito ideológico que ha cosechado al convencerlos de la supuesta fortaleza de un sistema social en estado de descomposición y de la también supuesta debilidad de los pueblos para luchar exitosamente contra él.

En cuanto a las dificultades organizativas y movilizativas para la lucha popular, resulta incuestionable que la metamorfosis del capitalismo contemporáneo provoca cambios en la estructura socioclasista con tendencia a la fragmentación de los sectores que conforman el bloque popular, pero también fragmenta y polariza, quizás aún en mayor medida, a la propia burguesía, porque la forma fundamental de reproducción del capital es la expropiación de unos capitalistas por otros.

Dada la tendencia a la concentración y universalización del capital, hoy podemos afirmar que los "estamentos medios" de la "sociedad global" contemporánea no son solo la pequeña y la mediana industria tradicional, sino también empresas que son consideradas grandes para los estándares del llamado Tercer Mundo, pero sin comparación alguna con el poder de los grandes monopolios transnacionales que necesitan copar sus mercados para garantizar su propia reproducción ampliada. Proyectada ahora a escala universal, se trata de una situación análoga a la analizada en el Manifiesto del Partido Comunista cuando se refiere a los "estamentos medios" que: "caen gradualmente en las filas del proletariado"; unos, porque sus pequeños capitales no les alcanzan para acometer grandes empresas industriales y sucumben en la competencia con los capitalistas más fuertes; otros, porque su habilidad profesional se ve depreciada ante los nuevos métodos de producción". Cabe, por tanto, rescatar la esencia del análisis marxista para evaluar cuándo los "estamentos medios" del capitalismo contemporáneo pretenden "volver atrás la rueda de la historia" y cuándo se convierten en aliados potenciales del bloque popular. No existe sobre este aspecto medular una respuesta única e inmutable: esa lectura política es necesario replantearla, una y otra vez, en cada coyuntura y en cada lugar.

La Política de alianzas de la Revolución Cubana.

Por la senda de José Martí transita Fidel Castro Ruz en La historia me absolverá cuando realiza una radiografía de la sociedad cubana de mediados del siglo XX y establece las bases para una política de alianzas, abarcadora, integradora y unitaria de todos los sectores socio clasistas entonces oprimidos y explotados -obreros, campesinos, desempleados, pequeños propietarios, profesionales, intelectuales, analfabetos, blancos, negros, chinos, mestizos, católicos, protestantes, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y otros-, política de alianzas que no solo condujo al triunfo de la Revolución Cubana, sino que le sirve para mantener la más amplia y sólida unidad de todo el pueblo, condición indispensable para sortear las múltiples agresiones y escollos que se le han interpuesto en el proceso de construcción del socialismo.

El enfoque abarcador, integrador y unitario de la Revolución Cubana fue el que guió el proceso de transformación de la alianza en unidad y de la unidad en fusión y síntesis de las organizaciones que lucharon contra la tiranía de Fulgencio Batista, el Movimiento "26 de Julio", el Partido Socialista Popular y el Directorio Estudiantil "13 de Marzo", aliadas primero en las Organizaciones Revolucionarias Integradas, aglutinadas después en el Partido Unido de la Revolución Socialista y fundidas y sintetizadas, a partir de 1967, en el Partido Comunista de Cuba, que es hoy el partido único de la nación cubana, no por omisión o exclusión de otras fuerzas políticas democráticas, populares, progresistas y revolucionarias, sino como resultado de la más amplia, profunda y sólida convergencia política e ideológica.

Por la senda de José Martí transita también la política exterior de la Revolución Cubana desde el 1ro. de enero de 1959, dirigida a promover la convergencia, la unidad y la integración de las naciones, pueblos, fuerzas políticas y movimientos populares de todo el mundo, sobre la base de una plataforma antiimperialista, de defensa de la soberanía, la autodeterminación y la independencia, que constituye el punto de partida para el diseño y ejecución de cualquier estrategia orientada a alcanzar el desarrollo económico y social sustentable, con verdadero sentido de justicia y equidad. Con ese objetivo en mente, la Revolución Cubana: 1)estimuló -en su momento- el acercamiento y la colaboración entre la Unión Soviética y demás países socialistas y las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias del "Tercer Mundo", destinado a fomentar el beneficio mutuo derivado de la interacción de dos vertientes fundamentales del movimiento popular de la segunda mitad del siglo XX; 2) desempeña un papel activo en el Movimiento de Países No Alineados y otros organismos y conferencias representativos del mundo subdesarrollado, en los que se aprecia la agudización de las contradicciones derivada de la crecientemente voraz acción política, económica y militar de un imperialismo; 3) amplía y profundiza sus relaciones con las más diversas fuerzas políticas y movimientos populares del planeta, y 4) mantiene -en correspondencia los requerimientos de cada momento histórico- una indeclinable política internacionalista.

Batallas como la campaña por el no pago de la deuda externa, el combate a la globalización neoliberal y la promoción de la globalización de la solidaridad y, más recientemente, el estímulo brindado al movimiento continental contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), constituyen ejemplos de la visión abarcadora, integradora y unitaria de la Revolución Cubana, que parte de la identificación de las contradicciones nacionales y socio clasistas del mundo de entre siglos, agudizadas en grado extremo por el carácter excluyente y polarizador del capitalismo monopolista transnacional. Con esa misma vocación, Cuba incorpora a su batalla de ideas la lucha contra el incremento de la agresividad del imperialismo que, escudado en los actos terroristas del 11 de setiembre del 2001, desata una cruzada belicista contra las naciones, fuerzas políticas y movimientos populares que se enfrentan a su dominación.

Es esta la vocación la que impulsa a la Revolución Cubana a brindarle una atención prioritaria a espacios como el Foro de Sao Paulo y el Foro Social Mundial, que constituyen laboratorios de ideas y acciones en los que se diseña y se someten a prueba la política de alianzas que habrá de rendir fruto a las fuerzas políticas y populares del mundo en el siglo XXI.

La fórmula que el Partido Comunista de Cuba propone para el éxito de la política de alianzas de la izquierda marxista es la concepción de las alianzas como un primer paso hacia la convergencia, la unidad, la fusión y la síntesis de las reivindicaciones, necesidades, aspiraciones e intereses de todos los sectores socio clasistas oprimidos y explotados, es decir, no como una simple y circunstancial coalición electoral en la que distintos factores "negocian" el intercambio de apoyos recíprocos para la consecución de sus respectivos intereses particulares -algo que conduce a contradicciones sobre el camino a seguir y, eventualmente, provoca la ruptura de la alianza-, sino como el inicio de un proceso estratégico, concebido a largo plazo, de construcción de consensos y elaboración de un programa común de gobierno, que no solo enfrente, sino que revierta las secuelas del neoliberalismo, cuya continuidad y resultados estén garantizados por la más amplia y democrática participación y representación de todos esos sectores en su ejecución. Las formas organizativas que adopte este proceso estarán determinadas por las condiciones en que se desarrolla la lucha de cada pueblo, ya sea de uno o varios partidos, un movimiento, un frente, una coalición o una alianza, de la cual se dote a sí mismo el sujeto social revolucionario para emprender ese difícil, pero ineludible camino hacia la unidad.

En América Latina, en los inicios del siglo XXI, la política de alianza de los partidos comunistas y otras organizaciones marxistas tiene un amplio radio de acción en temas como la defensa de la soberanía, la independencia y la autodeterminación nacional, la promoción de una verdadera integración y unidad regional en función de los intereses de los pueblos, la reversión del proceso de apertura, desregulación, privatización y extranjerización de signo neoliberal y la oposición a la guerra y los intentos de criminalizar las luchas populares. Un buen punto de partida en la construcción de nuestras alianzas es la batalla contra el ALCA, que encarna los peores designios anexionistas del imperialismo norteamericano.

Notas:
1 Con palabras del primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro Ruz, las empresas monopolistas transnacionales "representan la síntesis más perfecta, la expresión más desarrollada del capitalismo monopolista en esta fase de su crisis general" y, por tanto, "son las portadoras internacionales de todas las leyes que rigen el modo de producción capitalista en su fase imperialista actual, de todas sus contradicciones, y son el mecanismo más eficiente con que cuenta el imperialismo para el desarrollo e intensificación del proceso de supeditación del trabajo al capital, a escala mundial". Fidel Castro Ruz. La Crisis económica y social del mundo, Ediciones del Consejo de Estado, La Habana, 1983, p. 153.
2 Carlos Marx y Federico Engels. "El Manifiesto del Partido Comunista". Obras Escogidas en tres tomos. Editorial Progreso, Moscú, 1972, t. 1, p. 120.
3 "Los estamentos medios -el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino-, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarios, ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia. Son revolucionarios únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonaron sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado".
4 Ibíd.
5 Ver Prefacio a la segunda edición rusa (de 1882) del Manifiesto del Partido Comunista, Ibíd., pp. 101-102.
6 Ibíd., p.
http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0005.htm