viernes, 5 de septiembre de 2008

COMUNISMO O CAOS



Iñaki Gil de San Vicente
Rebelión

(Nota: texto escrito para la organización independentista gallega Primeira Linha)

1. LA IMPORTANCIA DE LAS CONSIGNAS
2. SOCIALISMO O BARBARIE
3. COMUNISMO O CAOS

1.- LA IMPORTANCIA DE LAS CONSIGNAS

Las consignas, los eslóganes y las frases breves y contundentes, directas, que van a la raíz de los problemas históricos, siempre han tenido una importancia clave en la historia de las luchas humanas, sobre todo de las luchas de las gentes explotadas. Ello es debido a que las gentes explotadas hasta la última gota de sudor carecen de los medios materiales e intelectuales necesarios para conocer a fondo las razones de su malestar y las formas de combatirlo y superarlo históricamente.

Sin apenas tiempo libre para desarrollar su propio pensamiento crítico, sin conocimientos o con pocos conocimientos porque desde la infancia se les ha impedido la lectura, el estudio, el debate colectivo, sin acceso a buena información porque la censura político-cultural y la propiedad privada de los medios de educación y de prensa, todo esto, por resumirlo, hace que estas gentes aplastas puedan conocer las razones objetivas que la situación que padecen.

Siendo esto cierto en lo general, es problema es aún más grave cuando estudiamos la mecánica diaria, la rutina insufrible de las clases trabajadoras que deben dedicar el poco tiempo libre y propio disponible a recuperar su fuerza psicosomática de trabajo, a recuperarse del cansancio físico y del cada vez mayor agotamiento psicológico, nervioso y hasta emocional determinado por las nuevas formas de explotación de la fuerza de trabajo. De este modo, el escaso tiempo libre y propio disponible es devaluado en simple tiempo de recomposición y de recuperación, de escapismo ante la televisión o con charlas y lecturas anodinas sobre deportes u otras “preocupaciones” inducidas por el sistema capitalista, cuando de simple y urgente descanso. Peor lo tienen las nuevas franjas trabajadoras precarizadas al máximo, dominadas por la incertidumbre e inseguridad por el futuro mediato y hasta inmediato, necesitadas de un reciclaje técnico casi permanente para responder a las crecientes exigencias tecnológicas por no hablar de las personas asalariadas de edad madura, cogidas entre las generaciones jóvenes y el deterioro imparable de su fuerza psicosomática de trabajo, a la espera de una prejubilación que les garantice un retiro algo superior a las prestaciones por desempleo de larga duración.

La situación empeora cuando esta clase trabajadora pertenece a un pueblo nacionalmente oprimido, con muchas o todas las dificultades impuestas por el invasor no sólo para conocer y practicar su lengua, sino también para recuperar su pasado, estudiar sobre su presente, para disponer de los medios básicos para conocer sus problemas porque tiene que depender de los informes, estadísticas, proyectos y decisiones dictadas por Estado dominante, y sobre todo decidir sobre qué futuro quiere tras saber qué necesidades tiene. En estos casos, poder ocupante multiplica exponencialmente las dificultades de la clase trabajadora de la nación oprimida. Por último y para presentar el cuadro completo, el panorama es ya desolador cuando son mujeres trabajadoras de la nación oprimida, dominadas por el poder extranjero más la propia burguesía colaboracionista, más el sistema patriarca-burgués tanto general como el que existe en su misma nación. Las mujeres trabajadoras de las naciones oprimidas tienen, por todo ello, son las que más dificultades tienen para desarrollar una visión crítica de su realidad.

Es por esto que el marxismo comprendió bien pronto la valía de las consignas. Fue Lenin el que mejor teorizó a finales del siglo XIX y comienzos del XX el sistema de concienciación que integra a los agitadores, propagandistas y teóricos desde una misma acción sistemática de pedagogía revolucionaria en y sobre todos los problemas cotidianos de las masas explotadas. El “¿Qué hacer?” de Lenin sigue siendo, en este sentido, imprescindible. Es verdad que todavía su autor no había podido acceder a textos marxistas clásicos, y que incluso tardaría algunos años más en desarrollar otras teorías fundamentales, pero en el tema que ahora tratamos sus precisiones sobre las diferencias e interacciones entre agitadores, propagandistas y teóricos siguen siendo válidas. Sobre todo es tal actual como entonces, y como siempre dentro del capitalismo, su insistencia en que las y los revolucionarios debemos estar presentes y actuar en todos los problemas existentes, en todas las movilizaciones y luchas por pequeñas que sean, y que tenemos que saber estudiar a fondo, teóricamente, todas las opresiones, explotaciones y dominaciones que existen en el capitalismos.

Desdé esta perspectiva, el valor de las consignas proviene del hecho de que sintetizan en muy pocas palabras los objetivos históricos por los que lucha el movimiento revolucionario, y lo hace tras descubrir la lógica de las contradicciones sociales, de los problemas y de las trabas a las que se enfrentan las mujeres, las naciones y las clases, así como, y muy especialmente, elaborar en base a muchas experiencias y lecciones las consignas convenientes a casa problema. Las consignas serán dichas y repetidas, popularizadas y divulgadas por todos los medios de prensa revolucionarios y también, aunque menos y dependiendo de los casos, por los medios democráticos y progresistas, y también por los reformistas. Serán los propagandistas y agitadores quienes sepan llevar en sus niveles específicos esas consignas a las masas, a los sujetos implicados en las luchas concretas, en los actos y en los debates, explicándolas, concretándolas y relacionándolas con las luchas concretas, mostrando los lazos prácticos que les conexionan con las luchas que se realizan. Serán, a otro nivel, los teóricos los que hagan una tarea más sistemática, profunda e interrelacionada sobre las consignas, integrándolas en los grandes problemas sociales y en la perspectiva sociohistórica general.

Los y las revolucionarias, las militantes deben saber compaginar los tres niveles, el de agitación, propaganda y teoría, y deben además aprender a expresarse al nivel de las masas con las que viven y luchan. Si bien los modernos sistemas de comunicación, desde Internet hasta los teléfonos móviles, pasando por toda serie de aparatos que permiten la rápida comunicación y su interactividad, estos sistemas facilitan, por ahora, más posibilidades, como hace mucho tiempo lo hizo la imprenta, luego el telégrafo, el teléfono y la radio, con sus mejoras sucesivas, siendo esto verdad, sin embargo el método decisivo sigue siendo el del contacto personal, el hablar, dialogar y debatir públicamente, en los centros de trabajo, en los barrios y pueblos, en los mercados, plazas, escuelas, universidades, etc. Es el contacto personal sostenido en el tiempo y siempre inmerso en la lucha contra la opresión, el que más frutos rinde en todos los sentidos, desde la transmisión de información personalizada y rigurosa hasta la recogida en vivo de la experiencia de las masas, de sus luchas colectivas pero también de los problemas particulares e individuales, pasando por los imprescindibles debates y discusiones sobre la realidad, sobre las necesidades y sobre las alternativas.

La teoría marxista de la pedagogía revolucionaria se sintetiza en las tesis, entre otras, de Gramsci de que la verdad es revolucionaria, y de Che Guevara de que la mejor pedagogía es el ejemplo. Demostrar mediante el ejemplo que sólo la verdad sobre la explotación y sobre las formas de superarla, es la única manera de acabar con la dominación de la mayoría por la minoría, este método pedagógico practicado mediante el contacto personal y cotidiano nunca podrá ser superado por las más modernas tecnologías de la comunicación. Las consignas juegan un papel clave en la práctica pedagógica y en el lenguaje de la verdad ya que, como hemos dicho, sintetizan mediante pocas, precisas y directas palabras los objetivos esenciales por los que se lucha, la estrategia adecuada para conseguirlos y las tácticas correspondientes. Dependiendo del lugar, momento y necesidades prácticas, una explicación sencilla y personal de las consignas sirve más, conciencia y moviliza más que una detenida exposición teórica.

Pero las consignas, como la teoría, mejor dicho, como parte de la teoría revolucionaria, están sometidas por su propia naturaleza a los cambios del sistema capitalista. Según sean los casos y las luchas, unas consignas “envejecerán” más rápido que otras, o pasarán a segundo lugar al haber surgido problemas nuevos, más agudos y destructores. Las consignas son resúmenes sintéticos de la teoría general aplicados a las necesidades concretas, por esto tienen en el fondo el mismo contenido teórico que cualquier otro método de concienciación, y por eso sus mejoras, sus periódicas adecuaciones a los cambios sociales, deben realizarse con el mismo rigor intelectual que debe aplicarse a la mejora teórica, a la autocrítica de los errores y a la crítica de la realidad capitalista. En cierta forma, podemos hacer una especie de “historia menor” de los objetivos, estrategias y tácticas de la lucha revolucionaria analizando la historia de las consignas y su evolución.

La tendencia ciega e implacable del capitalismo abandonado a su propia suerte, sin el freno revolucionario conscientemente aplicado por la humanidad trabajadora y explotada, que detiene la marcha irracional del modo de producción capitalista y reorienta la historia por otros derroteros, este proceso puede expresarse en resumen mediante el contexto en el que se elaboraron consignas decisivas, de las cuales aquí sólo vamos a citar algunas de las relacionadas directamente con el tema que tratamos: las dos primeras están escritas en el Manifiesto del Partido Comunista de Marx, en 1848, y son la ya citada de “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, y “!Proletarios de todos los países, uníos¡”. La tercera es de 1850 en el Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas: “Su grito de guerra ha de ser: la revolución permanente”. La cuarta es de 1871 en los Estatutos de la AIT: “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera”. La quinta es de Rosa Luxemburgo en El Folleto de Junius de 1915: “Socialismo o Barbarie”. La sexta es la consigna de Lenin en 1917: “Todo el poder a los soviets”. La séptima es el conjunto de consignas de las luchas revolucionarias de liberación nacional, entre las que destacamos por no extendernos: “Pueblo o Imperialismo”, y “!Patria o Muerte, venceremos¡”, frecuentemente utilizadas por Che Guevara, y la última es la que ahora tratamos de Comunismo o Caos.

2.- SOCIALISMO O BARBARIE:

No tenemos ahora tiempo para extendernos en un análisis detallado de esta historia, mostrando cómo unas consignas surgen en determinados períodos porque reflejan necesidades vitales y, especialmente, estudiando cómo y por qué la evolución posterior del capitalismo ha elevado esas consigas al carácter de verdaderos principios irrenunciables válidos para toda lucha decisiva, por pequeña que fuere. Aquí nos vamos a centrar exclusivamente en argumentar por qué pensamos que ha llegado el momento de plantear la necesidad de pasar de la consigna Socialismo o Barbarie a la de Comunismo o Caos. Antes de seguir, hay que decir que no se trata de una genialidad de último momento, repentina, sino de una tendencia al alza que ya comenzó a tomar cuerpo en los últimos años del siglo XX, que apareció enunciada de diversos modos en varios textos de la transición secular y que después ha seguido extendiéndose conforme el capitalismo multiplicaba sus fuerzas destructivas.

Lo primero que tenemos que decir es que si bien la consigna Socialismo o Barbarie fue popularizada por Rosa Luxemburgo, sus bases elementales se encuentran enunciadas desde la aparición del marxismo, desde los primeros textos de Marx y Engels, aunque sin la capacidad de impactante consigna lograda por la revolucionaria polaca asesinada por la contrarrevolución de 1918 bajo las órdenes de la socialdemocracia alemana. En el marxismo anterior a Rosa ya estaba teorizado lo esencial sobre la concepción dialéctica de que es la acción humana la que puede determinar y de hecho determina que en los momentos críticos la sociedad tome un camino u otro, se encamine consciente y mayoritariamente por el sendero de la liberación o se precipite por el del sufrimiento. El mérito de Rosa, entre otros muchos de su obra, consistió y seguirá consistiendo en haber sabido sintetizar en muy pocas palabras la disyuntiva a la que se enfrentaba la humanidad cuando la práctica capitalista había confirmado ya la justeza científica de la teoría marxista del imperialismo.

La consigna Socialismo o Barbarie mostró de manera incontrovertible que no se puede criticar al marxismo de determinismo economicista en el sentido de defender que el futuro está determinado mecánicamente por el desarrollo ciego de las fuerzas productivas, careciendo de toda importancia histórica la acción consciente de la humanidad trabajadora. La perniciosa tesis estructuralista de la “historia sin sujeto”. Mostró también que la tesis catastrofista según la cual el capitalismo se encamina ciegamente hacia un desastre que lo haga estallar por el simple efectos de sus contradicciones objetivas, esta tesis, debe ser mejorada y enriquecida con la dialéctica de la subjetividad consciente autoorganizada en forma de acción, de fuerza material, práctica y sociopolítica de la humanidad trabajadora que impide la “catástrofe” dirigiendo la historia hacia una alternativa diferente. Esta concepción de futuro ya presente en los primeros textos marxistas es negada sistemáticamente por la burguesía, cuya casta intelectual produce cada determinado tiempo una “teoría” al respecto. La más reciente y que aún sigue coleando es la del posmodernismo, la negación de lo que ella define como “los grandes relatos”.

Lo segundo que hay que decir es que en aquella época, recién empezada la guerra mundial de 1914 y sin perspectivas de un final próximo porque todavía no se habían producido las grandes matanzas de 1916 en adelante, llevarían a millones de soldados al cansancio y al desánimo y luego a muchos de ellos al amotinamiento, y a millones de ellos, a los rusos y más tarde a los alemanes, húngaros, austriacos, etc., a la insurrección revolucionaria, mientras no se divisaban esas posibilidades, la perspectiva de la barbarie era totalmente real, de hecho ya se vivía en la barbarie de los frentes de guerra. Además, de triunfar el bloque alemán, autoritario y militarista, expansionista, el futuro para el movimiento obrero europeo sería muy duro. Mirando fuera de la convulsa Europa, en Asia por ejemplo, los pueblos empezaban a resistirse a la presencia europea animados por la aplastante victoria de Japón sobre la Rusia zarista de 1905, y el caso de la India, en la que la oposición a la ocupación británica crecía de forma clara no era el único porque el gigante chino no se resignaba a permanecer postrado y en Cochinchina e Indochina la dominación francesa, holandesa, etc., empezaba a ser cuestionada. La guerra de las potencias imperialistas europeas en África azuzó la toma de conciencia de sectores conscientes de la realidad, y en las Américas, desde 1910 se libraba una tenaz revolución campesina que más pronto que tarde chocaría con los intereses norteamericanos, como ocurrió.

Pero lo fundamental de la idea de Rosa radicaba en su visión de que el capitalismo sólo podía perpetuarse mediante guerras e invasiones, con ataques a otros pueblos para saquearlos y explotarlos, ya que, según ella y todo el marxismo del momento, capitalismo y guerra eran lo mismo. La crítica implacable que hizo a la creciente fusión de lo militar con lo económico mediante la directa participación del Estado, fusión que ya estaba activa desde los orígenes del capitalismo como modo de producción dominante desde el siglo XVII e incluso antes, desde muy antiguo, como afirmó Marx 1857, esa crítica estaba demostrándose cierta en todos los aspectos. La consigna Socialismo o Barbarie era, por tanto, correcta, necesaria y vital desde cualquier punto de vista.

De hecho, fue la barbarie represiva desencadenada por la burguesía internacional desde finales de 1917 la que volvió a dar vida a la consigna, aunque fuera dicha barbarie la que asesinara a la revolucionaria internacionalista, al revolucionario Karl Liebeknecht y otros muchos más al aplastar los consejos obreros revolucionarios en Alemania, la que crearía los primeros grupos fascistas, aunque todavía sin ese nombre, formados por extremistas de derecha, contrarrevolucionarios, escoria social y militares de profesión del derrotado ejército del Kaiser alemán. Estas fuerzas militares poderosamente armadas y entrenadas, que tuvieron el apoyo implícito o explícito de las potencias imperialistas vencedoras, ahogaron en sangre los estallidos revolucionarios en amplias zonas de la Europa trabajadora que miraba ilusionada la tenar lucha bolchevique por vencer a los ejércitos invasores y a los zaristas armados por todas las potencias burguesas. Fue la socialdemocracia la que apoyó y dio cobertura a la barbarie asesina, fijándole incluso los objetivos que debía exterminar.

Cuando triunfó el fascismo en Italia, el militarismo en otros países y luego el nazismo en Alemania, entonces la advertencia de Rosa Luxemburgo volvió a demostrar su incuestionable razón. Pero esta vez quedó confirmada no sólo por el fascismo y por el militarismo que desbordó a Europa llegando hasta Asia, que también, sino sobre todo por los catastróficos efectos de la Gran Crisis sistémica del capitalismo que estalló en octubre de 1929 en los EEUU y anegó en la miseria al mundo entero, enervando al máximo todas las contradicciones irreconciliables entonces existentes --entre el capitalismo y la humanidad trabajadora en la que la URSS y las naciones oprimidas jugaban un papel central, y entre las propias potencias burguesas que volvían a enfrentarse entre ellas--, de modo que, al poco, volvió a estallar otra guerra mundial mucho más apocalíptica que la de 1914-18.

Pero siendo esto cierto, también había razones menos conocidas que avalaban la consigna de Socialismo o Barbarie, razones que surgían de las entrañas mismas del capitalismo más desarrollado, más “moderno” y más democrático-burgués, el norteamericano. Conforme aumentaba el poder de su imperialismo externo y de su economía interna se producían tres fenómenos inevitables: la llegada de mano de obra emigrante, de otras culturas y pueblos; la radicalización del movimiento obrero y la complejización de la vida socioeconómica, la rotura de los viejos sistemas de control social y de vigilancia normativa, incapaces de responder a la multiplicación de problemas, de delincuencias y mafias, etc. Desde el interior de lo más serio de la civilizada intelectualidad burguesa yanqui se crearon monstruos como la eugenesia social, la sociobiología, el neodarwinismo, el genetismo y el racismo. La barbarie no surgía sólo del interior del irracionalismo fascista y fundamentalista cristiano, sino también, a la vez e incluso antes en algunas cuestiones, de los cerebros, empresas e instituciones democráticas de la civilizada burguesía norteamericana. Este otro componente de la barbarie capitalista ha sido silenciado y ocultado.

Siendo todo esto espeluznante, lo peor estaba por llegar y fue realizado al unísono por el fascismo y por la burguesía imperialista “democrática” que se le enfrentó. Los exterminios masivos nazis son bien conocidos, aunque en la Europa capitalista se han olvidado de sus crímenes incontables en el Este europeo, en la URSS y en otros territorios eslavos. Pero no se dice casi nada o nada de otros exterminios masivos, los realizados por la civilizada burguesía “democrática” mediante criminales bombardeos aplastantes a ciudades alemanas y japonesas indefensas, civiles. Diluvios de fuego y metralla sobre ciudades que no tenían ningún valor militar y que buscaban, además de asar viva mediante bombas de fósforo y sepultar a cuantas más decenas de miles de personas civiles mejor, mujeres, niños y niñas, ancianos, heridos de guerra ya irrecuperables, etc.; además de esto, y en segundo lugar, buscaban advertir a la URSS del potencial destructor de sus aliados, que podrían ser sus enemigos inmediatos, como así lo deseaba una parte cualitativa de los ejércitos norteamericano y británico.

La prensa y la historiografía capitalista han pasado como sobre ascuas y brasas incandescentes, lo que realmente fue, sobre esta estremecedora e inhumana barbarie diseñada con meticulosa precisión y mediante los más modernos adelantos tecnocientíficos existentes entonces. Los bombardeos masivos de Vietnam o de Irak, por poner dos ejemplos, no se remiten exclusivamente a los bombardeos de Durango y Gernika por el ejército franquista con el apoyo imprescindible alemán, tampoco sólo a los posteriores bombardeos de Madrid, Barcelona y otras ciudades por este mismo ejército, o a los ataques nazis a Londres, sino también a la “muerte con alas” lanzada por las democracias burguesas contra millones de personas indefensas en Alemania y Japón. Y una de las razones de este silencio no es otra que la de ocultar que su objetivo también era el de presionar a la URSS durante las negociaciones con los aliados conforme se acercaba el fin de la guerra. Las democracias burguesas asaron y sepultaron vivas a centenares de miles de personas para mostrar a los soviéticos lo que les caería en caso de no llegar a acuerdos convenientes. No hay duda de que una de las razones que explican los dos bombardeos atómicos contra Japón, cuando este país estaba ya al borde de la inanición física y ya casi sin recursos defensivos, fue la advertencia directa a la URSS.

Por no extendernos, el último ejemplo de barbarie de las “democracias occidentales” fue el de dar cobijo, protección y empleo a muchos de los genocidas nazis, a los expertos en represión selectiva o aleatoria e indiscriminada, a los que habían perseguido con saña salvaje a las guerrillas revolucionarias en la Europa occidental, a los y las militantes revolucionarias que formaban las bases urbanas de esas guerrillas de liberación nacional y que sabían que serían muertas tras feroces torturas aplicadas por los nazis, o en su decurso. Los vencedores sabían que tras la guerra, resurgirían las luchas sociales porque los pueblos trabajadores europeos, además de admirar a la URSS, habían sufrido en carne propia los efectos del colaboracionismo de sus burguesías con el ocupante nazi, y exigían justicia popular. Los demócratas-burgueses victoriosos sabían que las policías europeas no tenían legitimidad alguna por su apoyo fiel a la GESTAPO, y sabían que necesitaban la ciencia del exterminio desarrollada por el nazifascismo, por el franquismo, por los servicios japoneses, etc. Pero también de sus militares, científicos y médicos, de sus profesores y maestros, de sus jueces, abogados y fiscales, y sobre todo de sus empresarios, del cerebro del monstruo nazifascista. Con el inestimable apoyo de la Iglesia católica y de otras ramas cristianas, miles de criminales se salvaron de la justicia y pasaron de servir a una barbarie ostensible y pública, cínica y vocinglera, a otra barbarie silenciosa, astuta y maquiavélica, por ello más efectiva.

Después, estabilizado y asegurado el orden burgués en Europa, la barbarie capitalista se lanzó contra los pueblos que en muchos lugares del mundo empezaron a luchar por su libertad. Ocultos tras llamativos nombres de “Alianza por el Progreso” y otros similares, los sistemas imperialistas de cooptación, división y represión empezaron a intervenir masivamente con sus escuadrones de exterminadores. Eran los años dorados de la hegemonía yanqui apoyada por la británica, la canadiense y australiana, y cada vez más, en la medida en que se recuperaban, por la francesa y más tarde la alemana y la japonesa, aunque estas dos últimas sin el recurso directo a las armas, por entonces. A escala planetaria la llamada “guerra fría” no ha sido sino una mentira destinada a tapar las agresiones e intervenciones militares calientes, al rojo vivo, de los ejércitos imperialistas y de las burguesías clientelares contra los pueblos rebeldes. Abrumadoramente dominó la guerra caliente, la impunidad asesina de la CIA y de otras organizaciones imperialistas incontrolables por la justicia burguesa, por su parlamento e inexistentes para el grueso de su prensa.

El dilema Socialismo o Barbarie, esta consigna, estaba a la orden del día en la parte del mundo bajo la explotación capitalista. Pero en la otra parte, la dominada por la casta burocrática triunfante en la URSS desde finales de la década de 1920, el dilema debía ser “Socialismo o Burocracia”. Muy probablemente, aunque huyendo de la historia ficción, Rosa Luxemburgo, admirada por Lenin que la llamaba “águila” y que pidió que sus obras completas fueran traducidas al ruso aunque sucedió todo lo contrario, su condena oficial como “enemiga del leninismo”, muy probablemente, repito, Rosa de haber vivido varios años más hubiera adecuad su eslogan Socialismo o Barbarie a las condiciones rusas con el dilema de “Socialismo o Burocracia” y más delante de “Socialismo o Capitalismo”. Mas no hagamos política ficción, aunque basta un conocimiento un poco detenido de la praxis de Rosa, de su militancia práctica y de su teoría militante, para no descartar esa posibilidad, que también ha quedado confirmado con el tiempo.

3.- COMUNISMO O CAOS

Sin embargo, como hemos dicho arriba, el capitalismo ha ido cambiando bajo la presión de la lucha de clases, presión que se desdobla, manteniendo su unidad dialéctica, en lucha de clases en sentido de choque mundial entre el capital y el trabajo y, por otra parte, lucha permanente entre fracciones burguesas en respuesta a la ley de la competencia, a la ley de la centralización y concentración de capitales y a la ley del máximo beneficio, básicamente. Visto en su superficie y en sus formas no esenciales ni determinantes, no genético-estructurales, el capitalismo de 1915 se diferencia bastante del actual. Pero son diferencias de forma más que de fondo, son diferencias histórico-genéticas más que genético-estructurales. Por explicarlo con un ejemplo, aunque el virus de la gripe se transforme y adapte de año en año a las nuevas vacunas, quedando inmune hasta recibir nuevos ataques, y aunque las formas del virus del VIH cambien con gran rapidez, ambas enfermedades siguen siendo esencialmente las mismas. Otro ejemplo, las formas de explotación se complejizan, aumentan y diversifican en respuesta a la lucha de clases, pero la explotación sigue siendo esencialmente la misma, como tampoco cambian ni el hambre ni la incultura, aunque sus intensidades y formas varíen según las circunstancias. Con el capitalismo sucede lo mismo porque se trata de la dialéctica entre el contenido y el continente, la esencia y el fenómeno, la permanencia y el cambio. El método de pensamiento científico-crítico consiste sencillamente en la capacidad de descubrir por debajo de lo que cambia en la superficie la pervivencia de las regularidades, pervivencia que se muestra en su movimiento y contradicciones permanentes, lo que exige al pensamiento a ser móvil y contradictorio consigo mismo.

Hay varias razones que explican por qué la consigna de Socialismo o Barbarie, manteniendo toda su valía, debe empero ser superada dialécticamente, es decir, integrada y enriquecida en y por la consigna de Comunismo o Caos. La primera de ellas trata sobre el propio concepto de barbarie, de bárbaro, que alude directamente a primitivo, atrasado, incivilizado, ingobernable, cruel, salvaje, etc. Rosa tenía razón al insistir en que de no triunfar el socialismo la humanidad sería sumergida en un océano de brutalidad y guerra, y la barbarie, en el pensamiento occidental, es entendida en parte como eso. Pero la misma definición de “bárbaro” proviene del griego clásico para designar a los pueblos atrasados, que no hablaban la lengua civilizada de los griegos, que desconocían su cultura y que estaban más allá del mundo civilizado. En un principio los romanos, hasta el Imperio, entendían por bárbaro a lo que estaba extramuros de sus conquistas, pero luego empezaron a darle un sentido peyorativo y despectivo que, en Occidente, ha ido aumentando hasta tomar definitivamente forma de racismo y de eurocentrismo en el siglo XIX.

Pero ya conforme Marx y Engels enriquecían sus estudios sobre pueblos y culturas no europeas, impresionados desde los años de 1850 en adelante por sus desesperadas resistencias al colonialismo capitalista, bajo esas y otras lecciones fueron mejorando su estima hacia estas culturas, sobre todo en su última parte de vida, la más creativa. En Engels y en Marx se aprecia una visión que en momentos llega a la admiración de los “bárbaros”, y siempre reconoce sus formas de vida y sus logros. El Lenin de 1900, por ejemplo, quedó impresionado por la resistencia del pueblo chino a los ataques rusos. Luego, todos los descubrimientos y la desintoxicación de algunas izquierdas de su eurocentrismo han llevado a un reconocimiento justo de las sorprendentes capacidades intelectuales de estos pueblos, su riqueza cultural y social, etc. Seguir empleando ahora, con los datos existentes, el concepto de “barbarie” como el opuesto al de socialismo, que significa civilidad, derechos, justicia y cultura, seguir haciéndolo es repetir un error estratégico, teórico y ético que, entre otros efectos, sigue imposibilitado a las izquierdas eurocéntricas el comprender el papel de estos pueblos en la derrota del imperialismo mundial.

La segunda trata sobre la aparición de realidades verdaderamente nuevas inconcebibles e inimaginables en 1915, como el poder aniquilador total desarrollado por las fuerzas destructivas capitalistas. El concepto de fuerzas destructivas se inscribe dentro de la visión marxista de fuerzas productivas de bienes de producción, fuerzas productivas de bienes de consumo y, por último, fuerzas destructivas. Estas últimas tienen la “cualidad” de que ayudan en principio a desatascar determinadas crisis puntuales mediante el armamentismo, básicamente, pero también con la utilización irracional de la naturaleza, que es mercantilizada y destrozada, por ejemplo. Estas y otras fuerzas destructivas, sin embargo, bien pronto muestran su esencia aniquiladora y despilfarradora, pues a medio y largo no facilitan la acumulación ampliada de capital sino que la lastran y frenan.

El último Engels había predicho que podría estallar otra guerra internacional entre las potencias burguesas que superaría con creces a las anteriores por su destructividad. Engels, que había indicado que el acorazado de la época, con todos sus adelantos técnicos, era en realidad una especie de compendio e imagen sintética de la sociedad capitalista, hubiera quedado sorprendido por la cuantía de las fuerzas destructivas generadas por el imperialismo, pero sobre todo por su cualidad nueva: la posibilidad real de destrucción de gran parte de la vida sobre la tierra, posibilidad demostrada científicamente en los años de 1980 con los estudios sobrecogedores de los efectos mundiales del invierno nuclear, de la acción de las armas químicas y bacteriológicas, y recientemente con los adelantos en el uso de toda serie de adelantos exterminadores. Como veremos luego, el concepto de “barbarie” no puede dar una idea ni siquiera aproximada sobre cómo sería el mundo tras una hecatombe de tamaña magnitud.

La tercera trata sobre la definitiva irreconciliabilidad entre la naturaleza y el capitalismo, contradicción que ya estaba anunciada en Marx y Engels, que fueron tomando conciencia de ella a lo largo de los años. Interesadamente se ha tergiversado y subvalorado mucho la raíz “ecologista” latente desde el inicio en el marxismo y que creció con los años hasta ser segada por el desarrollismo socialdemócrata y stalinista. Aún así, en 1915 era aún imposible poder imaginarse la situación actual, a no ser que se hiciera desde la ciencia ficción, que ni eso. Estudios incontrovertibles han demostrado que es el capitalismo es responsable de la crisis medioambiental, del calentamiento atmosférico, de la acidificación de los mares y de la tierra, de la desertización, del agotamiento de los recursos vitales como el agua y la comida, de los recursos energéticos, y un largo etcétera. Pero en 1915 los efectos devastadores de la irracionalidad global inserta en la lógica del máximo beneficio no eran ni remotamente palpables.

En esta cuestión, como en el resto que estamos analizando, el panorama actual es nuevo con respecto al que se podía imaginar hace casi un siglo. Por ejemplo, aunque entonces unos cuantos técnicos y empresarios burgueses, las cancillerías imperialistas y los Estados Mayores, conocían la importancia decisiva del petróleo, el común de la población europea y norteamericana seguía pensando en buena medida con la visión de la fuerza de tracción animal. Fueron las urgencias destructivas desencadenadas por la guerra de 1914 las que, además de confirmar lo que ya sospechaban los empresarios sobre la importancia del petróleo, mostraron que vencería en que más máquinas, barcos y vehículos con motor de petróleo pusieran en acción. La guerra aceleró la espiral de consumo irracional e incontrolado pero no sólo del petróleo sino de todo lo que se podría extraer de la naturaleza. Ahora sabemos que ésta se está vengando de la especie humana, como advirtió Engels. En el caso en el que alguien hubiera podido intuir el grado actual de crisis medioambiental, incluso así, nunca hubiera podido siquiera imaginar sus reales efectos entre otras cosas porque no existían ni los conceptos, ni la terminología ni menos aún los datos empíricamente obtenidos.

La cuarta trata sobre la agudización cualitativamente nueva de la visión y del empleo del hambre, la sed, la salud y la cultura no sólo como “problemas” sino a la vez como armas de explotación y opresión. Desde tiempos muy remotos, se ha utilizado los alimentos y el agua como armas contra los pueblos resistentes, e incluso como armas bacteriológicas y químicas, pudriendo los alimentos y envenenando el agua para matar al enemigo. Poco después, desde los inicios de la agricultura y la estabulación animal, la cultura desarrollada por las clases trabajadoras y los pueblos vencidos se convirtió en un preciado objeto de expolio para enriquecer aún más a la minoría propietaria de las fuerzas productivas y al poder invasor. Rosa Luxemburgo y todos los marxistas eran conscientes de ello, pero cuesta creer que imaginasen que el imperialismo llegara al grado actual de inhumanidad científicamente aplicada para maximizar el beneficio de sus grandes monopolios, de sus correspondientes burguesías y Estados. Sólo una civilización exquisitamente criminal y experta en el sofisticado método de la explotación material y espiritual, como es la civilización burguesa, podía desarrollar tales artes destructivas.

Ningún “bárbaro” pudo pensar nunca en desarrollar los instrumentos internacionales que hoy existen para exprimir a los pueblos hasta su última gota de sudor, dejarlos con vida para que se recuperen con el fin de seguir explotándolos y, encima, pretender que creyeran que era libres. Es cierto que Herodoto nos detalla sistemas parecidos a los actuales, y que Atenas y Roma eran especialistas en estas prácticas, pero no eran precisamente pueblos bárbaros sino, para su época, los más cultos del momento, y por eso los más crueles en sus dos formas posibles, la burda y la refinada. Aún así, no disponían de los recursos creados por el capitalismo. Era imposible la existencia de la OMC, el Banco Mundial, el FMI, y otras instituciones fieles a las exigencias del imperialismo.

La quinta trata sobre el propio concepto de socialismo. En los inicios del movimiento revolucionario existía cierta confusión entre socialismo y comunismo, confusión que empezó a superarse con los avances prácticos y con las precisiones teóricas, sobre todo a partir de la Crítica del Programa de Gotha, escrita por Marx pocos años antes de morir. Pero este librito fundamental fue escamoteado y ocultado por la socialdemocracia por su contenido, y pasó al olvido hasta que fue recuperado por Lenin durante sus estudios sobre la teoría del Estado. No se le puede achacar a Rosa Luxemburgo el no haber estado a la altura de Lenin sobre esta cuestión, aunque sí hay que reconocer que tardó mucho en romper con la socialdemocracia y con su concepto de “socialismo”, el “socialismo” que la asesinó. Desde 1914 y en algunas cuestiones desde antes, Lenin ya era crítico al respecto. Pero en 1915 el “socialismo” de la socialdemocracia aún no había desarrollado toda su incondicional servidumbre hacia la burguesía, como sí lo hizo después. Hemos hablado ya del exterminio de los consejos obreros de 1918. Desde entonces este “socialismo” ha sido un puntal clave del imperialismo capitalista, un puntal con disfraz “progresista” o de “tercera vía”, pero pieza clave en la dominación mundial.

Este “socialismo” debe ser criticado sin piedad y debe ser contrastado siempre con la práctica del comunismo. Es cierto que la degeneración burocrática stalinista y la reinstauración del capitalismo en la ex URSS y en China, han desautorizado su definición de “comunismo”, lo que unido a la propaganda burguesa ha creado un mito difícil de combatir. Estos problemas están llevando a un sector de las izquierdas a retroceder a definiciones laxas y melifluas, como la de “anticapitalismo”, pero el problema radica en que la izquierda mundial ha de recuperar el mensaje comunista simple y directo: el enemigo de la humanidad es la propiedad privada de las fuerzas productivas. Este mensaje, enunciado hace más de siglo y medio ha sido dramáticamente confirmado por la historia, y hay que hacer lo imposible para evitar que sea una confirmación trágica, sobre el cementerio de la humanidad entera. Hoy, la propiedad privada capitalista sobrevive gracias a sus fuerzas destructivas más que a sus fuerzas productivas, y, de seguir esta tendencia, llegará el momento en el que el caos se imponga definitivamente.

La sexta trata sobre el concepto de caos en lo que se refiere a las denominadas “ciencias sociales”. En la cultura griega clásica, caos era el estado informe, desorganizado y desordenado del cosmos, del que empezó luego a surgir el orden, y con él la civilización griega con sus logros y sus lacras. El lenguaje normal se ha quedado con la primera parte, con el desorden inicial, pero no ha comprendido la segunda parte. Las recientes teorías del caos, que se insertan en todo el avance científico que confirma la valía del método dialéctico y materialista, indican que existe un proceso de la simplicidad a la complejidad, que en este proceso el desorden inicial y simple, da paso al orden posterior, más complejo, y que de esta complejidad emerge lo nuevo, lo que no existía antes. La evolución de la materia, de la sociedad y del pensamiento confirma, a distintas escalas, esta tendencia en la que el caos, la crisis de bifurcación, el momento crítico de emergencia de lo nuevo, etc., son partes específicas del movimiento permanente de los contrastes en la naturaleza y de las contradicciones en la sociedad y en el pensamiento.

Mientras que el concepto negativo de “barbarie” como todo lo malo, es pasivo e inerte, el de caos, por su propia naturaleza, lleva implícita la creatividad y la posibilidad de avance, aunque se parta de una situación verdaderamente caótica, desestructurada e insostenible. En las condiciones actuales y cara a lo que se avecina, es decisivo enseñar que pese al triunfo del imperialismo, pese al caos destructor que genera por doquier, a pesar de todo ellos y por la presión de sus contradicciones internas, siempre hay posibilidades de avanzar y de salir del caos. Pero ¿salir hacia donde? La vía al socialismo es confusa aunque válida siempre que se explicite bien la relación del socialismo como fase de tránsito a comunismo, pero lo decisivo es marcar teórica, práctica y éticamente el objetivo comunista, ya que sólo la socialización de las fuerzas productivas, el fin de la era de la propiedad privada expropiando a los expropiadores, y la extinción histórica de la ley del valor, es decir, el comunismo, , solamente esto puede permitir que se activen conscientemente el inmenso potencial latente en las contradicciones que bullen en el caos.

Y la séptima y última, y como síntesis, trata del problema del tiempo disponible. Todavía en 1915 se podía creer que la humanidad tenía el futuro por delante. La intelectualidad burguesa, que huye de lo real, ha escamoteado todo lo relacionado con el dilema Socialismo o Barbarie, refugiándose en las elucubraciones idealistas sobre una “modernidad” que oculta la existencia de la explotación capitalista mundial. Cuando esta casta intelectual ha visto la expansión del imperialismo, ha corrido a refugiarse en la nueva moda ideológica del posmodernismo. Mientras tanto, el tiempo pasa, los problemas de toda índole se multiplican e interrelacionan dando cuerpo a situación globalmente insostenibles a medio y a largo plazo. Problemas que hundirán a la humanidad, ya lo están haciendo, en realidades nuevas en las que sólo regirá de manera definitiva y atroz la ley burguesa del más fuerte, en medio de continentes enteros abandonados, de masas pauperizadas dentro del capitalismo más desarrollado y siempre bajo el terror de la represión exterminadora.

Huyendo del determinismo catastrofista según el cual apenas quedan salidas a la situación actual, ya que la catástrofe total es inminente, el panorama que aquí se presente todavía más duro y estremecedor. La burguesía va a sobrevivir si no acabamos con ella, y cada tiempo que transcurre sin lograrlo, los costos de la victoria serán más duros y sangrientos porque la pervivencia del caos, sin la intervención humana consciente, sólo trae beneficio para la minoría propietaria y dolor y padecimiento para la humanidad trabajadora.

jueves, 4 de septiembre de 2008

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Jornada Muralista del PCV en Valencia Pquia. Miguel Peña




El día domingo 31 de agosto camaradas y amigos de las Célula Carlos Marx, Luis Felipe Ojeda y la Juventud Comunista de la localidad con apoyo de los trabajadores de Eleval, realizaron una jornada de murales y distribución de comunicados casa por casa en apoyo a nuestros candidatos: Mario SIlva a la gobernación y Edgardo Parra a la Alcaldia de Valencia, como siempre los comunistas carabobeños en la vanguardia del trabajo revolucionario; adelante camaradas.

Dos aldeas estonias proclaman el restablecimiento del Poder Soviético


San Petersburgo, 3 de septiembre, RIA Novosti. Dos aldeas estonias han proclamado el restablecimiento de la República Socialista Soviética de Estonia y pedirán a Rusia su reconocimiento, informó hoy el sitio web de la organización regional "Comunistas de Petersburgo".

San Petersburgo, 3 de septiembre, RIA Novosti. Dos aldeas estonias han proclamado el restablecimiento de la República Socialista Soviética de Estonia y pedirán a Rusia su reconocimiento, informó hoy el sitio web de la organización regional "Comunistas de Petersburgo".

Los partidarios de la República Socialista Soviética de Estonia ya están recolectando firmas bajo los respectivos documentos sobre la independencia que entregarán a las autoridades rusas para firmar un acuerdo de amistad y ayuda mutua.
"La decisión de separarse de la Estonia burguesa fue tomada por los campesinos Andres Tamm y Aine Saar, cuyas aldeas se encuentran en el nordeste del país cerca de la frontera con Rusia", comunica el citado sitio web.
"No queremos vivir más en la Estonia burguesa donde a nadie le importa el destino de un ciudadano de a pie, donde talan los bosques, donde imperan el desempleo y la corrupción y donde mandan la OTAN y los norteamericanos", dijo Tamm.
"Mi abuelo fue antifascista y combatió en la clandestinidad, y no puedo conformarme con que en Estonia se rinda homenaje a los nazis", destacó.
Mientras, los vecinos de las aldeas secesionistas ya han formado su Gobierno soviético. Lo integraron, entre otros, varios comunistas rusos invitados a la "República Socialista Soviética de Estonia". También han sido formadas las "milicias populares" llamadas a defender el nuevo "Estado".
15:21 | 03/ 09/ 2008

Tania, la guerrillera inolvidable. A los 41 años de su muerte en combate




Victor Montoya
Kaos en la Red

Tania ,cuyo verdadero nombre era Haydee Tamara Bunker Bider, mujer valiente y de principios inquebrantables, que luchó al lado del Che Guevara y muere (al igual que el Che) en Bolivia, pero su recuerdo pasará a la posteridad como una muestra que en la lucha por la por la libertad y la justicia de los pueblos oprimidos no importa el genero sino los ideales y las convicciones.
Cuando Tamara Bunker (Tania) llegó a Bolivia en noviembre de 1964, con el nombre de Laura Gutiérrez, de nacionalidad argentina y profesión etnóloga, en la frontera andina se le anticipó un viento que hablaba la lengua aymara.

Tania vivió en La Paz dando la apariencia de ser una persona pudiente y, valiéndose de su vasta cultura e inteligencia, empezó a hilar amistad con personalidades afines a la cúpula del gobierno. Así, camuflada, se mantuvo por mucho tiempo sin que nadie sospechara de ella, ni siquiera los presidentes René Barrientos y Alfredo Ovando, junto a quienes emerge su imagen en una fotografía captada durante una concentración campesina.

Al iniciar la fase de preparación y organización de la lucha armada, Tania era ya un engranaje indispensable en el desarrollo del trabajo urbano de la guerrilla, aunque "la idea general de su utilización por el Che -recuerda Harry Villegas (Pombo)- no era de que participara directamente en la ejecución de acciones, sino que, dadas las posibilidades de conexiones en las altas esferas gubernamentales y dentro de los medios donde se podía obtener algún tipo de información estratégica y de importancia táctica, dedicarla abiertamente a este tipo de tarea y mantenerla como reserva, desde el punto de vista operativo, que en un momento determinado fuera necesario utilizar a una persona que no fuese sospechosa, contándose con alguien confiable para poder realizar el ocultamiento de algunos compañeros e incluso la recepción de algún mensajero que viniese con algo extremadamente importante".

En diciembre de 1966, en vísperas de Año Nuevo, Tania y Mario Monje llegaron al campamento guerrillero, donde los esperaba el Che. Su llegada fue un verdadero júbilo para todos, no sólo porque la conocían desde Cuba, sino también porque llevó consigo grabaciones de música latinoamericana.

En esta ocasión, el Che habló primero con Tania y después con Monje. A Tania le dio la instrucción de viajar a Argentina para entrevistarse con Mauricio y Jozami, y citarlos al campamento. A Monje, que pretendía detentar el mando supremo de la lucha armada, le dijo: la dirección de la guerrilla la tengo yo y en esto no admito ambigüedades, porque "tengo una experiencia militar que tú no tienes". A lo que Monje contestó: mientras la guerrilla se desarrolle en Bolivia, "el mando absoluto lo debo tener yo (...) Ahora si la lucha se efectuara en Argentina estoy dispuesto a ir contigo aunque no más fuera para cargarte la mochila".

Apenas Tania cumplió su misión sorteando los obstáculos, retornó acompañada, entre otros, de Ciro Bustos (sobreviviente de la guerrilla de Salta). Y desacatando las instrucciones del Che, quien la ordenó no regresar a Camiri porque corría el riesgo de ser detectada, condujo en su jeep a Régis Debray, Ciro Bustos y otros, a la Casa de Calamina en Ñancahuazú.

Éste fue su tercer y último viaje a la base guerrillera, puesto que a partir de entonces se incorporaría a la lucha armada. Es decir, a compartir con sus compañeros todo cuando aprendió en Cuba. El Che, considerándola una combatiente más, le entregó un fusil M-1.

Su adaptación al medio geográfico fue asombrosamente rápida, a pesar del terreno abrupto. "Había momentos en que hubo que colgarse por sogas -dice Pombo-, en que hubo que gatear, prácticamente, arañando sobre las rocas, y podemos decir con toda sinceridad que Tania lo hizo en muchísimos casos con más efectividad que algunos compañeros, que, siendo hombres, tampoco estaban adaptados a este tipo de condiciones de vida".

No obstante, meses después, debido a su delicado estado de salud, el Che la dejó en el grupo de la retaguardia, donde habían algunos elementos considerados "resacas", y donde el valor estoico de Tania sirvió de ejemplo a varios de sus compañeros, junto a quienes, cuatro meses más tarde, caería acribillada en la emboscada del Vado del Yeso.

A fines de agosto de 1967, la tropa guerrillera, comandada por Vilo Acuña Núñez (Joaquín), salió al Río Grande y, orillándolo, llegó al cabo de una jornada a la casa de Honorato Rojas, de quien, meses antes, dijo el Che: "El campesino está dentro del tipo; incapaz de ayudarnos, pero incapaz de prever los peligros que acarrea y por ello potencialmente peligroso".

Cuando la retaguardia contactó a rojas, nadie pensó que la delación de este cobarde los arrojaría bajo el fuego enemigo. En efecto, el día en que fue apresado junto a otros campesinos, se comprometió a colaborar con las tropas del regimiento Manchego 12 de Infantería.

Por la noche, los guerrilleros durmieron en la casa del campesino y, al despuntar el alba, se retiraron previo al acuerdo de que al día siguiente los guiaría, por un paso corto, hacia el Vado de Yeso.

Esa misma noche, una compañía de soldados, dirigida por el capitán Mario Vargas, marchó en dirección al Masicuri Bajo. Al otro día, el jefe del destacamento discutió los últimos detalles del plan con Rojas. "Usted haga lo que los guerrilleros le han pedido ?le dijo?. Pero hágalos cruzar el Vado exactamente donde yo le diga y no más tarde de las tres".

El 31 de agosto, a la hora convenida, los guerrilleros se encontraron con el campesino, quien les guió un trecho y les indicó el Vado. De súbito, la columna guerrillera hizo un alto y el teniente Israel Reyes (Braulio), como presintiendo el holocausto anunciado, dijo: "Hay muchas pisadas por este lugar". El campesino, dubitativo, contesto: "Son mis hijos vigilando a los chanchos".

Los guerrilleros caminaron un trecho y, antes de que el sol declinara a su ocaso, el campesino se despidió dándoles la mano. Luego se alejó sin volver la mirada, mientras su camisa blanca servía como señal a los soldados agazapados en las márgenes del río, prestos a presionar el dedo en el gatillo.

El capitán Vargas, al detectar a los guerrilleros entre los árboles que sombreaban el sendero, levantó los prismáticos a la altura de sus ojos y divisó la imagen física de Tania; era una mujer blanca en medio de la estepa verde, delgada por las privaciones de la lucha. Llevaba pantalones moteados, botines de soldado, blusa desteñida, mochila y fusil al hombro.

La distancia entre las tropas se hizo cada vez más corta. Braulio se internó en la emboscada y los soldados apuntaron sus armas contra los guerrilleros.

Braulio fue el primero en sentir el roce tibio del agua. Volteó la cabeza y, machete en mano, ordenó cruzar el río. Tania avanzaba en la retaguardia, antecedida por un guerrillero boliviano a quien el Che lo llamó "resaca". Cuando se hubieron sumergido en el agua ?excepto José Castillo?, con la mochilla pesada y sosteniendo el arma sobre la cabeza, el capitán Mario Vargas impartió la orden de abrir fuego. Los tiros vibraron como alambres tensos y, en medio de un torbellino de agua y cuerpos, los combatientes fueron cayendo en ademanes de fuga. Quienes no murieron en la primera descarga, se dejaron arrastrar por la corriente o se zambulleron. Braulio, haciendo ágiles contorsiones, disparó contra un soldado que estaba en el flanco, mientras los otros fallecían dando tiros en el aire. Tania intentó manipular su fusil con destreza, pero una bala le atravesó el pulmón y la tendió sobre el remanso.

Entre las ropas chamuscadas, la sangre y los cadáveres, quedaron dos prisioneros y otro que se escabulló en la maleza, hasta que una patrulla de rastrillaje dio con él y lo acribilló en el acto.

Al cabo de la masacre, los soldados, que disparaban todavía contra todo bulto que flotaba en el agua, no dieron con el cadáver de Tania. El médico José Cabrera Flores (Negro), al verla herida, quiere salvarla y se deja arrastrar por la corriente. El médico sale a la orilla arrastrando el cuerpo de la guerrillera. Verifica que está muerta, abandona el cadáver y vaga por los senderos, hasta que lo encuentran por el rastreo de los perros. El médico es asesinado por el sanitario de la patrulla que lo capturó. Los soldados prosiguen la búsqueda de Tania y, a los siete días, encuentran su cadáver en la orilla. Se encontró también la mochila, con algo que tanto quiso a lo lago de su vida: la música latinoamericana.

Concluida la misión, los soldados inician su marcha hacia Vallegrande, con los cuerpos de los guerrilleros atados a largas ramas.
El capitán Mario Vargas es condecorado con galones y promovido a mayor de ejército por su fulgurante carera militar y, al mismo tiempo, es víctima de trastornos psíquicos y pesadillas angustiosas, en las que ve a Tania incorporándose con el fusil en alto, dispuesta a vengar su muerte.

sábado, 30 de agosto de 2008

El corredor eurasiático: La geopolítica de los oleo y gasoductos y la Nueva Guerra Fría




Michel Chossudovsky
Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

La actual crisis en el Cáucaso está íntimamente relacionada con el control estratégico sobre los oleo y gasoductos y los corredores de transporte.
Existe evidencia de que el ataque georgiano contra Osetia del Sur del 7 de agosto fue cuidadosamente planificado. Se realizaron consultas a alto nivel con responsables de EE.UU. y de la OTAN en los meses anteriores a los ataques.

Los ataques contra Osetia del Sur fueron realizados una semana después de la terminación de amplios simulacros de combate entre EE.UU. y Georgia (15 al 31 de julio de 2008). También fueron precedidos por reuniones en la cumbre realizadas bajo los auspicios de GUAM, una alianza militar regional patrocinada por EE.UU. y la OTAN.

Línea de tiempo de la guerra en Georgia

1-2 de julio de 2008 reunión en la cumbre de GUAM en Batumi, Georgia.


GUAM es un acuerdo militar entre Georgia, Ucrania, Azerbaiyán y Moldavia, establecido en 1997. Desde 2006, después de la retirada de Uzbekistán, GUAM cambió de nombre a: Organización por la Democracia y el Desarrollo Económico – GUAM.

GUAM tiene poco que ver con “Democracia y Desarrollo Económico.” Es un apéndice de facto de la OTAN. Ha sido utilizada por EE.UU. y la Alianza Atlántica para extender su zona de influencia al corazón de la antigua Unión Soviética.

La principal arremetida de GUAM como alianza militar es “proteger” los corredores energéticos y de transporte, por cuenta de los gigantes petroleros anglo-estadounidenses. Los países de la GUAM también reciben ayuda militar y entrenamiento de EE.UU. y la OTAN.

La militarización de esos corredores es una característica central de la planificación de EE.UU. y la OTAN. La membresía de Georgia y de Ucrania en la OTAN forma parte de la agenda de control de los corredores energéticos y de transporte de la cuenca del Mar Caspio a Europa Occidental.

El 1 y 2 de julio de 2008, reuniones en la cumbre de la GUAM en Batumi, bajo la presidencia del presidente Saakashvili, se concentraron en el tema central de los corredores de oleo y gasoductos y de transporte. El tema de la cumbre fue “GUAM – Integración del Este de Europa”, desde un punto de vista económico y estratégico-militar, esencialmente a fin de aislar a Rusia.

Asistieron los presidentes de Azerbaiyán, Georgia y Ucrania (respectivamente Ilham Aliyev, Mikheil Saakashvili y Viktor Yushchenko) junto con los presidentes de Polonia, Lech Kaczynski, y Lituania, Valdas Adamkus. El jefe de Estado de Moldavia se negó rotundamente a asistir a esta cumbre.


Debilitar a Rusia


La agenda de la cumbre de la GUAM se concentró en debilitar la influencia de Moscú en el Cáucaso y en Europa Oriental. El presidente polaco participó en la reunión.
Instalaciones de EE.UU. y de la OTAN en Europa Oriental, incluyendo el Escudo de Defensa de Misiles están directamente relacionadas con la evolución de la situación geopolítica en el Cáucaso. Apenas una semana después del bombardeo de Osetia del Sur por fuerzas georgianas, EE.UU. y Polonia firmaron un acuerdo (14 de agosto) que permite a la Fuerza Aérea de EE.UU. el despliegue de “misiles interceptores” de EE.UU. en suelo polaco:

“... Como han señalado estrategas militares, los misiles de EE.UU. en Polonia plantean una total amenaza existencial para la existencia futura de la nación rusa. El gobierno ruso ha advertido repetidamente al respecto desde que los planes de EE.UU. fueron revelados a principios de 2007. Ahora, a pesar de repetidos intentos diplomáticos de llegar a un acuerdo con Washington, el gobierno de Bush, después de una humillante derrota de EE.UU. en Georgia, ha presionado al gobierno de Polonia para que finalmente firme el pacto. Las consecuencias podrían ser inimaginables para Europa y el planeta.” (William Engdahl, Missile Defense: Washington and Poland just moved the World closer to War, Global Research, 15 de agosto de 2008)

La cumbre EE.UU.-GUAM

En la mencionada cumbre, que apenas fue mencionada por los medios, el Vice-Secretario Adjunto de Estado de EE.UU., David Merkel, se reunió tras puertas cerradas con delegaciones de la GUAM y no pertenecientes a ella. Se realizaron varias reuniones bilaterales incluyendo una reunión Polonia-GUAM (durante la cual es muy probable que haya sido considerado el tema del escudo de misiles de EE.UU. en territorio polaco). También tuvieron lugar reuniones privadas el 1 y 2 de julio en la residencia del presidente georgiano.

Simulacros de combate EE.UU.-Georgia

Apenas dos semanas después de la Cumbre de la GUAM del 1 y 2 de julio de 2008, simulacros de combate de EE.UU. y Georgia fueron realizados en la base militar de Vaziani, en las afueras de Tbilisi.

Mil soldados estadounidenses y seiscientos georgianos comenzaron un ejercicio de entrenamiento militar en la Operación “Reacción Inmediata.” Los soldados de EE.UU. contaron con la participación de la Fuerza Aérea, los Marines y la Guardia Nacional de EE.UU. Aunque se había previsto un escenario de la guerra de Iraq, los ejercicios militares fueron un ensayo general para una próxima operación militar. Los simulacros de combate fueron completados el 31 de julio, una semana antes del comienzo de los ataques georgianos del 7 de agosto contra Osetia del Sur.

Soldados de Ucrania y Azerbaiyán, que son miembros de GUAM, también participaron en la Operación “Reacción Inmediata.” Inesperadamente, Armenia que es aliada de Rusia y un inquebrantable oponente de Azerbaiyán, participó en estos simulacros, que también sirvieron para crear un entorno, “entrenar y trabajar en conjunto,” entre fuerzas azeríes y armenias (dirigido en última instancia contra Rusia).

El brigadier general William B. Garrett, comandante de la Fuerza de Tareas Sur-europea de los militares de EE.UU., fue responsable de la coordinación de los simulacros de combate entre EE.UU. y Georgia.

Simulacros de combate rusos en el Norte del Cáucaso.

Rusia inició el 5 de julio ejercicios militares en gran escala que involucraron a unos 8.000 militares, unas 700 unidades blindadas y más de 30 aviones (en las repúblicas del Norte del Cáucaso de la Federación Rusa. (Georgian Times, 28 de julio de 2008)

Los simulacros de combate rusos fueron realizados explícitamente como reacción ante el desarrollo de la situación de la seguridad en Abjazia y Osetia del Sur. El ejercicio, llamado “Frontera del Cáucaso 2008”, involucró a unidades del 58 Ejército y del 4º Ejército de la Fuerza Aérea, estacionado en el Distrito Militar del Norte del Cáucaso.

Un portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia reconoció que los ejercicios militares realizados en el Distrito Federal del Sur fueron realizados como reacción ante “una escalada de la tensión en las zonas en conflicto Georgia-Abjazia y Georgia-Osetia del Sur... [y] que el Distrito Militar del Norte del Cáucaso de Rusia estaba listo para suministrar ayuda a los mantenedores de la paz rusos en Abjazia y Osetia del Sur si fuera necesario.” (Georgian Times, 28 de julio de 2008, RIA-Novosti, 5 de julio de 2008)

Esas unidades del Distrito Militar del Norte del Cáucaso (Ejército y Fuerza Aérea) fueron posteriormente utilizadas para encabezar el contraataque ruso dirigido contra fuerzas georgianas en Osetia del Sur el 8 de agosto.

Geopolítica de los oleo y gasoductos

Un tema central en el tablero de GUAM y OTAN en la cumbre de julio de la GUAM en Batumi, fue la ruta del oleoducto Odessa-Brody-Plotsk (OBP), (vea mapas), que lleva petróleo centroasiático vía Odessa al Norte de Europa, evitando territorio ruso. También se prevé una extensión del OBP al puerto polaco de Gdansk en el Mar Báltico.
Hay que señalar que el OBP también se conecta con el Oleoducto de la Amistad de Rusia, por un acuerdo con dicho país.

El objetivo de Washington es en última instancia un debilitamiento y desestabilización de la red de oleoductos de Rusia – incluyendo el Oleoducto de la Amistad y el Sistema de Oleoductos del Báltico (BPS) – y sus varias conexiones por corredores hacia el mercado de energía europeo occidental.

Hay que señalar que Rusia ha establecido, como parte de la red del Oleoducto de la Amistad, un corredor de oleoductos que pasa por Belarus, evitando Ucrania. (Vea mapas)

El Sistema de Oleoductos del Báltico (BPS), operado también por la rusa Transneft, une Samara con la terminal de buques tanque petroleros en Primorsk en el Golfo de Finlandia. (vea mapa) Lleva petróleo ruso de la región de Siberia Occidental de Rusia a mercados del norte y del oeste de Europa.

Otro sistema estratégico de oleoductos, es el Consorcio de Oleoductos del Caspio (CPC). El CPC es una sociedad conjunta entre Rusia y Kazajstán, con participación de accionistas de una serie de compañías petroleras de Oriente Próximo.

El Sistema de Oleoductos del Báltico (BPS) está conectado al oleoducto Atyrau-Samara (AS) que es un una sociedad conjunta entre Transneft de Rusia y el operador nacional de oleoductos de Kazajstán, KazTransOil. El oleoducto AS por su parte se conecta con el Caspian Petroleum Consortium (CPC), de Rusia y Kazajstán que bombea petróleo crudo de Tengiz desde Atyrau (Kazajstán Occidental) a la terminal de buques tanque rusa de CPC cerca de Novorossiysk en el Mar Negro.

El 10 de julio de 2008, apenas una semana después de la Cumbre de la GUAM, Transneft y KazTransOil anunciaron que estaban en conversaciones para expandir la capacidad del oleoducto Atyrau-Samara de 16 a 26 millones de toneladas de petróleo por año. (RBC Daily, 10 de julio de 2008).

El corredor de transporte de GUAM

Los gobiernos de la GUAM representados en la Cumbre de Batumi de la GUAM también aprobaron el ulterior desarrollo del Corredor de Transporte de la GUAM (GTC), que complementa el controvertido oleoducto Baku Tblisi Ceyan (BTC). Este último conecta la cuenca del Mar Caspio con el Mediterráneo Oriental, vía Georgia y Turquía, evitando totalmente territorio ruso. El oleoducto BTC es controlado por un consorcio petrolero dirigido por British Petroleum.

Tanto el corredor GTC como el BTC cuentan con protección militar de la GUAM y la OTAN.

El corredor GTC conectaría la capital azerí de Bakú en el mar Caspio con los puertos georgianos de Poti/Batumi en el Mar Negro, que entonces se conectaría con Odessa, puerto ucraniano del Mar Negro. (Y desde Odessa, mediante rutas marítimas y terrestres con el oeste y el norte de Europa).

El oleoducto BTC dominado por British Petroleum e inaugurado en 2006 en plena guerra del Líbano, ha cambiado dramáticamente la geopolítica del Mediterráneo Oriental, que ahora está vinculado, mediante un corredor energético, con la cuenca del Mar Caspio:

“[El oleoducto BTC] cambia considerable la condición de los países de la región y cementa una nueva alianza pro-occidental. Después de llevar el oleoducto al Mediterráneo, Washington ha establecido en la práctica un nuevo bloque con Azerbaiyán, Georgia, Turquía e Israel,” (Komerzant, Moscú, 14 de julio de 2006)

La geopolítica de los oleoductos y el papel de Israel

Israel forma parte ahora del eje militar anglo-estadounidense, que sirve los intereses de los gigantes occidentales del petróleo en Oriente Próximo y Asia Central. No es de sorprender que Israel tenga acuerdos de cooperación militar con Georgia y Azerbaiyán.

Aunque los informes oficiales señalan que el oleoducto BTC “canalizará petróleo a mercados occidentales,” lo que se reconoce pocas veces es que parte del petróleo del mar Caspio será canalizado directamente hacia Israel. Al respecto, un proyecto de oleoducto submarino israelí-turco ha sido estudiado que vincularía Ceyan con el puerto israelí de Ashkelón y de ahí, por el principal sistema de oleoductos de Israel, al Mar Rojo.

El objetivo de Israel no es solo adquirir petróleo del mar Caspio para su propio consumo sino también jugar un rol esencial en la reexportación de petróleo del mar Caspio de vuelta a los mercados asiáticos a través del puerto de Eilat en el Mar Rojo. Las implicaciones estratégicas de esta redireccionamiento de petróleo del mar Caspio son de largo alcance.

La idea es vincular el oleoducto BTC con el oleoducto Trans-Israel Eilat-Ashkelón, también conocido como Tipline de Israel, de Ceyan al puerto israelí de Ashkelón. (Para más detalles, vea - Michel Chossudovsky, La guerra del Líbano y la batalla por el Petróleo, Grupo MORENO - http://www.rodolfowalsh.org/spip.php?article2195 )

La estrategia de la Ruta de la Seda de EE.UU.: el Sistema de Seguridad Trans-Eurasiático.

La Estrategia de la Ruta de la Seda (SRS) constituye una piedra de base esencial de la política exterior de EE.UU. en la era posterior a la Guerra Fría.

La SRS fue formulada en una ley presentada al Congreso de EE.UU. en 1999. Requería la creación de un corredor energético y de transporte que uniera a Europa Occidental con Asia Central y en última instancia con Lejano Oriente.

La SRS es definida como un “sistema de seguridad trans-eurasiático”. La SRS demanda la “militarización del corredor eurasiático” como parte integral del “Gran Juego”. El objetivo declarado, tal como lo formula la Ley de Estrategia de la Ruta de la Seda, propuesta en marzo de 1999, es desarrollar el imperio de negocios de EE.UU. a lo largo de un extenso corredor geográfico.

Aunque la legislación de la SRS de 1999 (HR 3196) fue adoptada por la Cámara de Representantes, nunca llegó a convertirse en ley. A pesar de este revés legislativo, la Estrategia de la Ruta de la Seda se convirtió, bajo el gobierno de Bush, en la base de facto del intervencionismo de EE.UU. y la OTAN, especialmente para integrar a las antiguas repúblicas soviéticas del Sur del Cáucaso y de Asia Central en la esfera de influencia de EE.UU.

La implementación exitosa de la SRS exigió la “militarización” concomitante de todo el corredor eurasiático desde el Mediterráneo Oriental a la frontera occidental de China llegando hasta Afganistán, como medio de asegurar el control sobre amplias reservas de petróleo y gas, así como para “proteger” rutas de oleo y gasoductos y corredores comerciales. La invasión de Afganistán en octubre de 2001 sirvió para apoyar los objetivos estratégicos de EE.UU. en Asia Central, incluyendo el control de corredores de oleo y gasoductos. Afganistán limita con la frontera occidental de China. También es un istmo estratégico que une la amplia riqueza de la cuenca del Mar Caspio con el Mar Arábigo.

El proceso de militarización bajo la SRS es dirigido en gran parte contra China, Rusia e Irán. La SRS, exigía:

“El desarrollo de fuertes lazos políticos, económicos y de seguridad entre país el Sur del Cáucaso y Asia Central con Occidente [que] promuevan la estabilidad en esta región, que es vulnerable a presiones políticas y económicas desde el sur, norte, y este. [Queriendo decir Rusia al norte, Iraq, Irán y Oriente Próximo al sur y China al este] [106 Congreso, Ley de Estrategia de la Ruta de la Seda de 1999)
La adopción de una agenda política neoliberal aconsejada por el FMI y el Banco Mundial es parte integral de la SRS, que busca la promoción de “economías de mercado abierto... [que] suministren incentivos positivos para la inversión privada internacional, el aumento del comercio, y otras formas de interacciones comerciales”. (Ibíd.).

El acceso estratégico al petróleo y al gas del sur del Cáucaso y de Asia Central es un rasgo central de la Estrategia de la Ruta de la Seda:

“La región del sur del Cáucaso y de Asia Central podría producir petróleo y gas en cantidades suficientes como para reducir la dependencia de EE.UU. de energía de la volátil región del Golfo Pérsico.” (Ibíd.)
La SRS también se propone impedir que las antiguas repúblicas soviéticas desarrollen sus propios vínculos de cooperación económica, política y militar así como que establezcan amplios vínculos con China, Rusia e Irán. (Vea Michel Chossudovsky: America's "War on Terrorism", Global Research, Montreal, 2005).

Al respecto, la formación de la GUAM, que fue lanzada en 1997, tenía el propósito de integrar las antiguas repúblicas soviéticas en acuerdos de cooperación militar con EE.UU. y la OTAN, que impedirían que reestablecieran sus lazos con la Federación Rusa.

Bajo la Ley SRS de 1999, el término “países del sur del Cáucaso y de Asia Central” significa Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Kirghizistán, Tajikistan, Turkmenistán, y Uzbekistán. (106 Congreso, Ley de Estrategia de la Ruta de la Seda de 1999).

A este respecto la estrategia de EE.UU. no ha logrado su objetivo declarado: Mientras Ucrania, Azerbaiyán y Georgia se han convertido de facto en protectorados de EE.UU., Kirghizistán, Kazajstán, Tajikistán, Armenia y Belarus están, desde un punto de vista geopolítico, alineadas con Moscú.

Esta amplia red eurasiática de corredores de transporte y energía ha sido definida por Washington como parte de una esfera de influencia estadounidense:

En la región del Caspio-Mar Negro, la Unión Europea y EE.UU. se han concentrado en establecer una cadena logística fiable para conectar Asia Central con la Unión Europea a través del Cáucaso central y Turquía/Ucrania. Las rutas forman el eje de los proyectos INOGATE (un sistema integrado de comunicación a lo largo de las rutas que llevan recursos de hidrocarburos a Europa) y TRACECA (el corredor multicanal Europa-Cáucaso-Asia).

Las rutas TRACECA de transportes y comunicación surgieron de la idea de la Gran Ruta de la Seda (el tradicional canal de comunicación eurasiático de la antigüedad). Incluía los puertos georgianos y turcos del Mar Negro (Poti, Batumi, y Ceyan), ferrocarriles de Georgia y Azerbaiyán, el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyan, líneas de ferry que conectan Turkmenistán y Kazajstán con Azerbaiyán a través del Mar/lago Caspio (Turkmenbashi-Bakú; Aktau-Bakú), ferrocarriles y carreteras actualmente en construcción en Turkmenistán, Uzbekistán, Kirghizistán, Kazajstán, y China, así como terminales chinas en el Pacífico como partes estratégica y sistemáticamente importantes del mega-corredor.” (Vea “GUAM and the Trans-Caspian Gas Transportation Corridor: Is it about Politics or Economics?”)

El gasoducto Kazajstán-China (KCP)

Apenas unos pocos días después de la Cumbre de la GUAM en Batumi, China y Kazajstán anunciaron (9 de julio de 2008) el comienzo del trabajo de construcción de un gasoducto de 1.300 kilómetros. La ceremonia inaugural fue realizada cerca de la capital de Kazajstán, Almaty.

Se espera que el oleoducto, que será construido en varias etapas, comience a bombear gas en 2010. ((Vea silkroadintelligencer.com, 9 de julio de 2008)
“La nueva ruta de tránsito forma parte de un proyecto más amplio de construir dos gasoductos que conecten a China con las vastas reservas de gas natural de Asia Central. Las tuberías cubrirán más de 7.000 kilómetros desde Turkmenistán, a través de Uzbekistán y Kazajstán, y entrarán a la región Xinjiang en el noroeste de China. Uzbekistán inició este mes la construcción de su parte mientras que Turkmenistán comenzó su segmento el año pasado.” (Ibíd.)

La Corporación Nacional del Petróleo de China (CNPC) que es el principal operador del consorcio, “ha firmado acuerdos con firmas estatales del petróleo y del gas de Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán dándoles participaciones de un 50% en sus partes respectivas del gasoducto.”

El proyecto de gasoducto KPC invade intereses estratégicos de EE.UU. en Eurasia. Afecta la lógica de la Estrategia de la Ruta de la Seda de EE.UU. El KPC forma parte de una estrategia competidora de transporte y energía eurasiática, dominada en gran parte por Rusia, Irán y China.

Estrategia eurasiática competidora protegida por la alianza militar SCO-CSTO
Los corredores competidores basados en Eurasia están protegidos (contra la intromisión de EE.UU. y la OTAN) por dos alianzas militares regionales: La Organización de Cooperación de Shangai (SCO), y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO).

La SCO es una alianza militar entre Rusia y China y varias repúblicas de Asia Central, ex repúblicas soviéticas, incluidas Kazajstán, Kirghizistán, Tajikistán y Uzbekistán. Irán tiene estatus de observador en la SCO.
La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), que juega un papel geopolítico crucial en relación con los corredores de transporte y energía, opera en estrecha relación con la SCO. La CSTO reagrupa a los siguientes Estados miembro: Armenia, Belarus, Kazajstán, Kirghizistán, Rusia, Tajikistán y Uzbekistán.
Es importante que, desde 2006, países miembro de la SCO y de la CSTO hayan realizado maniobras de combate conjuntas y que colaboren activamente con Irán.

En octubre de 2007, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) y la Organización de Cooperación de Shangai (SCO) firmaron un Memorando de Acuerdo, fijando los fundamentos para la cooperación militar entre ambas organizaciones. Este acuerdo SCO-CSTO, que es apenas mencionado por los medios de información occidentales, involucra la creación de una alianza militar hecha y derecha entre China, Rusia y los Estados miembros de SCO/CSTO. Vale la pena señalar que la SCTO y la SCO realizaron ejercicios militares conjuntos en 2006, que coincidieron con los realizados por Irán. (Para más detalles vea Michel Chossudovsky: “Rusia y sus aliados centroasiáticos realizan simulacros de combate en respuesta a las amenazas usamericanas”)

Aunque siguen siendo distintas desde un punto de vista organizativo, en la práctica, estas dos alianzas militares regionales (SCO y CSTO) constituyen un solo bloque militar, que enfrenta el expansionismo de EE.UU y la OTAN en Asia Central y el Cáucaso.

Vuelta al principio

Los corredores eurasiáticos de transporte y energía protegidos por EE.UU. y la OTAN, están destinados a conectar Asia Central con el Lejano Oriente, como lo define la Estrategia de la Ruta de la Seda. Actualmente, los corredores en dirección hacia el este, que vinculan Asia Central con China están protegidos desde el punto de vista militar por SCO-CSTO.

En términos de la agenda militar y estratégica global de EE.UU., los corredores eurasiáticos contemplados bajo la SRS afectarían inevitablemente la soberanía territorial china. Los corredores de oleo y gasoductos y de transporte propuestos por EE.UU./OTAN/GUAM tienen el propósito de conectar, en alguna fecha futura, con los corredores de transporte y energía propuestos en el hemisferio occidental, incluyendo los concebidos bajo la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN).

La Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) es para Norteamérica lo que la Estrategia de la Ruta de la Seda (SRS) es para el Cáucaso y Asia Central. Son elucubraciones estratégicas regionales del imperio de los negocios de EE.UU. Son las piedras de base del Nuevo Orden Mundial.
ASPAN es el resultado de un proceso similar de planificación estratégica, militarización e integración económica de libre mercado, basados en gran parte en el control de recursos estratégicos, incluyendo la energía y el agua, así como la “protección” de corredores de energía y transporte (rutas terrestres y marítimas) de Alaska y el Ártico de Canadá a Centroamérica y la cuenca del Caribe.

Nota del autor: Este artículo se ha concentrado selectivamente en corredores de oleo y gasoductos cruciales para analizar amplios temas geopolíticos y estratégicos.
Un examen de la red general de corredores de oleo y gasoductos eurasiáticos requeriría una presentación mucho más detallada y exhaustiva.

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=9907

El socialismo del siglo XXI: notas para su discusión




Atilio Borón
Defensadelahumanidad.cult.cu

El propósito de esta ponencia es aportar algunos elementos para la discusión sobre el socialismo del siglo veintiuno. El tema, no por casualidad, está siendo objeto de una intensa y creciente discusión. Si hacemos una rápida consulta al Google y miramos el número de páginas existentes, a finales de Julio de 2008 sobre el "Socialismo del siglo XXI" veremos que aparecen listadas aproximadamente más de 1.200.000 páginas que responden a dicho título.

Dado el volumen de la bibliografía existente nos limitaremos a examinar algunas ideas que nos parecen centrales y que quisiéramos dejar como aporte para un futuro trabajo de elaboración colectiva. No tienen pretensión alguna de exhaustividad sino que, por el contrario, deben ser comprendidas como una parcial contribución a un debate en curso tendiente a lograr una definición cada vez más precisa del horizonte socialista de las luchas emancipatorias de nuestra época.
Abordaremos esta reflexión a partir de una distinción tripartita entre:

1. Los valores y principios medulares, que deben vertebrar un proyecto que se reclame como genuinamente socialista.

2. El programa de ese proyecto, es decir, el tránsito desde el universo de los valores a la agenda concreta de la construcción del socialismo y las políticas públicas requeridas para su implementación.

3. Finalmente, el tema del "sujeto histórico" (o los sujetos) de ese proyecto, y sus características distintivas.

Valores

Se trata de un tema clave, porque un proyecto socialista no puede manifestar la menor ambigüedad axiológica en relación a su crítica intransigente y radical a la sociedad burguesa. A la luz de las experiencias que tuvieron lugar durante la fase "keynesiana" del capitalismo no se puede alimentar la menor ilusión acerca de la capacidad de lograr reformas profundas y sobre todo duraderas en la estructura de este tipo de sociedad. La involución que sufrió a consecuencia de la contrarrevolución neoliberal a partir de los años 1980s demuestra, más allá de toda duda, que los avances que se habían producido en los años de la posguerra -y que dieran lugar a múltiples teorizaciones sobre "el fin de las ideologías", el agotamiento de la lucha de clases, las virtudes de la irrestricta movilidad social ascendente, el triunfo de la democracia liberal, etcétera- estuvieron muy lejos de ser irreversibles.

Esta reversión ha confirmado, una vez más, la extraordinaria resiliencia del capitalismo y su capacidad para retornar a la "normalidad" de su funcionamiento explotador, expoliador y opresivo una vez que se disipan las coyunturas amenazantes que, en los años de la posguerra, le obligaron a hacer pasajeras concesiones a las clases subalternas. Componente estratégico de esa coyuntura fue la amenazante presencia de la Unión Soviética. Y es que a pesar de su doctrina oficial de la "coexistencia pacífica", justamente criticada por el Che en numerosas intervenciones orales y escritas, la sola existencia del ejemplo soviético y posteriormente de la revolución china obligó a las burguesías metropolitanas a aceptar reivindicaciones que antes de 1917 hubieran sido respondidas apelando a los servicios de la gendarmería.

Dicho lo anterior es preciso subrayar que un socialismo renovado de cara al siglo veintiuno no puede quedar reducido a la construcción de una nueva fórmula económica, por más resueltamente anti-capitalista que ésta sea. El Che tenía toda la razón cuando dijo que "el socialismo como fórmula de redistribución de bienes materiales no me interesa." 3 De lo que se trata es de la creación de un hombre y una mujer nuevos, de una nueva cultura y un nuevo tipo de sociedad, caracterizado por la abolición de toda forma de opresión y explotación, el primado de la solidaridad, el fin de la separación entre gobernantes y gobernados y la reconciliación del hombre con la naturaleza.
Proyecto

El apartado anterior analizó, brevemente, la problemática de los valores y destacó la incuestionable superioridad ética del socialismo en relación al capitalismo, tema que no debe olvidarse pese a que muy a menudo se lo deja de lado. Veamos ahora el proyecto y un caso especial: "la planificación central" de la economía, que en el pasado fue interpretada como consustancial con el socialismo y que hoy aparece claramente como producto de una época no existiendo razones irrebatibles para que sea mantenida en el futuro.

Si en el marco del desplome del estado zarista, la Primera Guerra Mundial y la salvaje agresión perpetrada en contra de la joven república soviética la socialización de la economía fue asimilada con la total estatización de las actividades económicas, en la actualidad esa receta no sólo es inadecuada sino, además, contraproducente para la consolidación de un proyecto socialista en las condiciones actuales de la economía mundial.

Si el modelo de la estatización total de la economía fue una necesidad impuesta por determinadas circunstancias esto no significa que deba ser la única alternativa de un proyecto socialista. Y esta conclusión es válida aún si se tiene en cuenta que en su tiempo ese modelo fue altamente exitoso porque hizo posible un formidable desarrollo de las fuerzas productivas y convirtió al país más atrasado de Europa de comienzos del siglo veinte en una gran potencia industrial y militar. Sin embargo, sus logros en una fase de industrialización extensiva no fueron suficientes para responder eficazmente los nuevos desafíos planteados por la tercera revolución industrial, con el desarrollo de la microelectrónica, las telecomunicaciones, la informática y todas las aplicaciones industriales derivadas de estos adelantos científicos y, gradualmente fue perdiendo terreno ante sus rivales capitalistas hasta llegar a su inglorioso derrumbe final, cuando todo el edificio político construido por la primera revolución proletaria de la historia, un acontecimiento extraordinario en la vida de las naciones, se desplomó sin un solo disparo, y ante la increíble indiferencia de la población.

El tema de la magnitud e implicaciones de estos grandes cambios económicos mereció una aguda observación del Comandante Fidel Castro en su discurso del 17 de Noviembre del 2005 en la Universidad de La Habana conmemorando el sexagésimo aniversario de su ingreso a esa casa de estudios. Dijo en esa oportunidad que "somos idiotas si creemos, por ejemplo, que la economía -y que me perdonen las decenas de miles de economistas que hay en el país- es una ciencia exacta y eterna, y que existió desde la época de Adán y Eva. Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx. A mil leguas de mi pensamiento el revisionismo, rindo verdadero culto a Marx, a Engels y a Lenin."

Fidel tiene razón: la economía de hoy no es la de hace cincuenta años atrás. No lo son ni el paradigma productivo, ni las modalidades de circulación de las mercancías, ni las características del sistema financiero ni el entrelazamiento mundial del capital y el de éste con los estados de los capitalismos metropolitanos. Por lo tanto, las políticas económicas del socialismo deben necesariamente partir del reconocimiento de esas nuevas realidades. Y, al mismo tiempo, tener la humildad y la sensatez necesarias como para desconfiar de fórmulas librescas, pret a porter, que se presentan como válidas para todo tiempo y lugar para la construcción del socialismo. En esa misma plática a los universitarios Fidel decía que "uno de nuestros mayores errores al principio, y muchas veces a lo largo de la Revolución, fue creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo." Lección esta importantísima, no sólo por provenir de quien proviene sino porque desafía la tendencia pertinaz en la izquierda de reducir la construcción del socialismo a la aplicación de una receta, un modelo, una fórmula.

Sujetos

Claramente, en plural. No existe un único sujeto -y mucho menos un único sujeto preconstituido- de la transformación socialista. Si en el capitalismo del siglo diecinueve y comienzos del veinte podía postularse la centralidad excluyente del proletariado industrial, los datos del capitalismo contemporáneo y la historia de las luchas de clases sobre todo en la periferia del sistema demuestran el creciente protagonismo adquirido por masas populares que en el pasado eran tenidas como incapaces de colaborar en la instauración de un proyecto socialista.

Campesinos, indígenas, sectores marginales urbanos eran, en el mejor de los casos, acompañantes en un discreto segundo plano de la presencia estelar de la clase obrera. La historia latinoamericana, desde la Revolución Cubana hasta aquí, ha demostrado que, al menos en los capitalismos periféricos el exclusivismo protagónico del proletariado industrial no fue confirmado por los hechos. Baste recordar la caracterización del "pueblo" hecha por Fidel Castro en La Historia me Absolverá, o el papel de esas masas populares urbanas y rurales en los levantamientos que tuvieron lugar en Bolivia y Ecuador (que se tradujeron posteriormente en las victorias electorales de Evo Morales y Rafael Correa), o el heroísmo de esas masas en la derrota del golpe de estado de Abril del 2002 en contra de la Revolución Bolivariana para apreciar, en toda su magnitud, la multiplicación de los sujetos de la resistencia y oposición al capitalismo.

Para finalizar, no podríamos dejar de examinar esta problemática sin cuestionar la falsa oposición que suele plantearse entre partidos y movimientos sociales. Lamentablemente, en los últimos tiempos esta oposición radical se arraigó muy profundamente en el imaginario de numerosos actores sociales y políticos de América Latina y el Caribe. La consecuencia fue que mientras los partidos políticos de izquierda fueron todos ellos satanizados y considerados sin hacer distingo alguno -y por lo tanto cometiendo una enorme injusticia con algunos que lucharon ejemplarmente contra las dictaduras que asolaron a nuestros países en los años setentas y ochentas- como aparatos burocratizados, desmovilizadores y claudicantes, los movimientos sociales fueron exaltados como excelsas organizaciones inmunes a las deformaciones burocráticas, las ambiguedades, los personalismos y las mezquindades que según esta poco feliz interpretación caracterizarían a los partidos de izquierda de la región.

Demás está decir que esta simplificación no resiste el menor análisis y que cualquiera mínimamente informado sobre la realidad sociopolítica de nuestros países sabe que los vicios que se achacan, muchas veces con justa razón, a los partidos también afectan, en mayor o menor medida, a los movimientos sociales. Sus proclamas a favor de la horizontalidad y el "basismo" no siempre encuentran una traducción real en la vida concreta de los mismos y no pocas veces son un discurso divorciado de los hechos. Y las "nuevas formas de hacer política" con que los movimientos sociales muchas veces se presentan en la escena pública para diferenciarse de la vieja politiquería partidaria suelen más pronto que tarde dar lugar a la resurrección de odiosas prácticas que se creían exclusivas de los partidos.

En otras palabras: partidos y movimientos representan dos modos de articular los intereses del campo popular, modos que no son contradictorios sino complementarios entre otras cosas porque juegan en distintos escenarios: los partidos en el marco de las instituciones políticas y los movimientos en el seno de la sociedad civil. Si estos demostraron poseer una potencial capacidad para establecer una conexión más estrecha con su propia base y representar de manera más inmediata sus intereses, adolecen en cambio de una enorme dificultad a la hora de sintetizar la multiplicidad de particularismos que ellos encarnan en una fórmula política y en una estrategia unificada que pueda enfrentar con éxito la estrategia unificada de la burguesía. Tanto los partidos como los movimientos parecen ignorar que ésta jamás apuesta todas sus cartas en un solo escenario sino que continuamente combina tácticas y estrategias que utilizan tanto los canales institucionales (las elecciones y todas las instituciones políticas del estado) como los canales extra-institucionales: la calle, las movilizaciones, la propaganda política, los medios de comunicación de masas, los sabotajes, lock-outs patronales, fuga de capitales, huelga de inversiones, chantajes sobre los gobernantes, etcétera. En una palabra, la burguesía no se enfrenta con los falsos problemas que suelen paralizar al campo popular, esterilizado y desmovilizado en improductivas discusiones acerca de si movimientos sí o movimientos no, o partidos sí o partidos no. Profunda conocedora del poder y sus secretos, la burguesía utiliza todas las armas disponibles en su arsenal haciendo caso omiso de sus características, mientras sus opositores se desangran dirimiendo primacías entre unas y otras y quedando por eso mismo a merced de sus enemigos de clase.