lunes, 24 de agosto de 2009

LOS ULTIMOS MOMENTOS DE LIVIA GOUVERNEUR





Siempre Livia a los 47 años de su asesinato
El primero de noviembre de 1961, día cristiano de todos los santos, en horas de la noche, cae en combate la estudiante universitaria y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV) Livia Gouverneur, en una operación de hostigamiento contra cubanos bastisteros que se hospedaban en la quinta “La Hogareña”, en la Av. Principal de Las Acacias, en El Recreo, Caracas. Siempre Livia a los 47 años de su asesinato
El primero de noviembre de 1961, día cristiano de todos los santos, en horas de la noche, cae en combate la estudiante universitaria y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV) Livia Gouverneur, en una operación de hostigamiento contra cubanos bastisteros que se hospedaban en la quinta “La Hogareña”, en la Av. Principal de Las Acacias, en El Recreo, Caracas.
Esta muerte es la primera que registra la Juventud Comunista de la época que venía preparándose militarmente para enfrentar el gobierno adeco de Rómulo Betancourt.
A continuación presentamos fragmentos de un libro que saldrá pronto llamado “La Noche de todos los Santos” que presenta entrevistas a dos de los sobrevivientes de eso sucesos y el documento incautado al embajador gringo Teodoro Moscoso, leído por el Che en Punta del Este. La mayoría de los diálogos de que presentamos – remozados por el autor- son recogidos de testimonio de quienes vivieron y militaron al lado de ella.
A 47 años de esta inmolación rendimos tributo a su leyenda, a su mística militante para que sea ejemplo para la juventud venezolana.
Andrés Eloy Milano, "Carlín"
aemilano3817@yahoo.com
Las últimas horas de Livia
Una pertinaz lluvia cae sobre Caracas. La tormenta azota fuerte la parte norte de la ciudad, este año el “Cordonazo” no anuncia el fin de las lluvias que se prolongan hasta finales de mes. El torrente de agua baja de La Pastora hacia el centro produciendo efectos por las represas que hacen los niños con piedras y cajas. Muchos de ellos fabrican barcos de papel, otros con su ingenio lo hacen de madera. Una pequeña tabla, unos cuatro clavos y pabilo alrededor simulan naves que bajan a gran velocidad y se pierden bajo los carros o chocan contra las aceras.
Escampa. Livia se asoma al portón de la casa y grita: “Bueno muchachos, vamos a ver quién llega primero a la pared de arriba” y señala al norte, en subida, en la pared del seminario. Cronómetro en mano grita: “Ya…”.
Livia Margarita Gouverneur Camero había nacido en San Agustín, caraqueñísima parroquia, en su parte norte, un 15 de julio de 1941. “Muy cerca del antiguo cine Junín”, dicen los que la recuerdan. Y agregan, “en lo que hoy en día es una residencia con el mismo nombre, en la avenida Lecuna antes de llegar a Parque Central”.
– Livia por favor, sale doña Lola, madre de Livia, al medio de la calle, ayúdame con los niños que se van a enfermar, grita con cierto acento llanero.
– Ah, caraj… Livia jugando con los muchachos, de cuando acá, piensa para sus adentros.
– Mamá, recordé que debo ir a la universidad, a seguir con el trabajo de campo…se me hace tarde, responde dando la vuelta violentamente y caminando muy rápido.
Con un gesto se despide de los muchachos, hermanos y vecinos. Entra velozmente al cuarto carga con una muda de ropa y sus enseres personales. La madre la mira, se le acerca y la abraza, al tiempo que le susurra al oído: “cuídate mija, la cosa no está muy buena para que andes por ‘ai’.”
– Despreocúpate, vieja que yo me sé cuidar, responde Livia mirándola fijamente a la cara.
– Claro que tengo que preocuparme, las garantías están suspendidas y hay muchos tiros de noche, carros fantasmas disparando y muchos muertos, dice doña Lola con énfasis. Y agrega: “los adecos no andan con vainas, fíjate lo que dice el periódico de las bandas que con cabillas y pistolas entran y acaban con reuniones...”
– Ujú, ya vas a empezar, ataja Livia, no te extrañe que un día de estos me traigan muerta –, suelta Livia sorprendiendo a su mamá.
– Muchacha del cipote, no digas tanto disparate, exclama doña Lola mientras se persigna y agrega: “que tanta vaina tenemos con que seas comunista. Mira que Betancourt dijo que hay que disparar primero y después que averigüen… lo que estás buscando es que no te deje ir”.
– Me escapo…Además yo muero defendiendo una causa…
– ¿Qué causa del carajo?
-Olvídalo. Es echando vaina, no me creas…de todas maneras, no te preocupes que yo sé lo que hago. Y agrega: “Salgo para Yaracuy y regreso en unos días, allá todo es más tranquilo”.
Se agacha y escoge unas zapatillas de goma. De repente, saliendo de la sala y entrando al cuarto aparece Oneida, con tan sólo 14 años de edad y grita.
– Esos no te lo llevas, esos son míos, increpa Oneida desde lo lejos.
– Coño cuando me muera te vas a quedar con todo lo mío… No seas mezquina, insiste Livia.
– Livia que dejes la vaina esa de jugar con la muerte, grita doña Lola.
Desde el fondo de la casa se oye una voz gruesa que sobresale sobre la de los niños y la de doña Lola: “Bueno ya, que tanta gritería es esa”, es don César Humberto, padre, llanero guariqueño, comerciante en ascenso, conocido como el “Mantequero” quien acomoda las latas de “Los Tres Cochinitos” que trajo de puente Restaurador para distribuir y vender.
–Te agradezco Livia que pases más tiempo en la casa para que ayudes a tu mamá que no se encuentra muy bien que digamos. Y remata: “Y me haces el favor de dejar la fumadera que dejas el cuarto prendío…y cuídate que hay muchos tiros en la universidad”.
Como a casi todos los muchachos de la época, a Livia se le conocía por dos cosas: una extraordinaria lectora, como buena militante comunista y porque fumaba mucho a escondidas de sus padres. Con una voz ronca y un rostro bizarro, como la recuerda Pancho Toro, su voz de mando producía respeto. En Cerro Azul, en las montañas del pueblo de Carabobo, Estado Yaracuy, recibía instrucciones militares desde mediados de 1960, para luego impartirlas a los campesinos que brincaban de susto cuando Livia hacía estallar un niple o una granada con pericia. Muchos lugareños la veían con extrañeza por su destreza en el manejo de motos. “¿Mujé’… manejando motos…abra se visto?”.
Hasta ese día, en cifras redondas, la suspensión de las garantías constitucionales de parte del Presidente Betancourt había dejado en 1961, un saldo de unos 90 muertos, 970 heridos y 1630 presos políticos, cifras oficiales que por lo general eran manipuladas y reducidas a su mínima expresión.
Livia era hija de los guariqueños César Humberto Gouverneur Camero, fallecido a los 65 años en 1978; y Lola Camero de Gouverneur, ambos primos hermanos, fallecida el 1ro. de octubre de 1962, exactamente a los once meses del asesinato de Livia. Hija mayor de la pareja Gouverneur-Camero, ella tenía otros 10 hermanos: Tibisay Gouverneur de Reyes, César Enrique, Roraima (fallecida), Oneida (fallecida), Maigualida, Juan Carlos, Gustavo, Leonardo (fallecido), Irene (fallecida) y Dolores.
Desde niña Livia participa en muchas actividades artísticas, a las cuales era muy inclinada. En teatro, por ejemplo, se destaca con el personaje “Doña Inés” de “Don Juan Tenorio”. Y, según reseña el diario Últimas Noticias de 1959 ([1]), Livia pertenecía a un grupo de teatro que dirigía Hugo José Balzán. La noche del 6 de agosto de 1959 formó parte del elenco que interpretó “El Paraíso de los Imprudentes”, del salvadoreño Walter Beneke. “La obra se desarrolla en ese pequeño mundo existencialista de Paris y en ella se destacan dos ideas, las dos posiciones filosóficas tradicionales: el joven Juan representa el comunismo, las ideas marxistas, mientras que Carlos, representado por José Balzán, es un joven estudiante de nacionalidad norteamericana que defiende los principios católicos (…) Livia Gouverneur hace el papel de Cristina, la libertina adolescente”. También participa como actriz en el grupo “Máscara”, fundado en 1950 por César Rengifo donde trabaja, entre otros, con Oswaldo Orsini, asesinado en las montañas de Cerro Azul, Yaracuy, a los 22 años de edad, en los días que asesinan a Mario Petit en 1962. También Neri Carrillo, dirigente revolucionario, Comandante del FLN-FALN y fundador del Sindicato de Artistas de la Radio y la Televisión, participa en el grupo. Recibe clases allí de Natalia Silva.
El 16 de septiembre de 1959 ingresa a la UCV a la novísima Escuela de Psicología, fundada en 1956, entre otros, por el español Guillermo Pérez Enciso, su primer director y cuya primera legión de graduados sería en 1960. Mandaba la Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal - que al decir de Kléber Ramírez, “en esos días no había partido de gobierno y tampoco de oposición”.
La Brigada “21 de Noviembre”
Maltrecho políticamente el gobierno al salirse Jóvito del Pacto de Punto Fijo, Betancourt rompe relaciones con Cuba - que se hace efectivo el 28 de noviembre de 1961-. Éste sigue abriendo puertas al exilio de ciudadanos cubanos, entre estos “gusanos”: ex-policías y torturadores batisteros que irían a engrosar las filas de la temible Dirección General de Policía (Digepol).
Estos últimos se dedican, una vez establecidos en varios sitios de la ciudad capital, a apedrear, tirotear y dañar ventanas del Consulado cubano en la Av. Andrés Bello, en el edificio del antiguo Colegio Venezolano de Periodistas (CVP), junto a la ultraderecha venezolana y amparados por el gobierno, ahora de la “guanábana” de adecos y copeyanos.
– Camaradas, revisaron el sitio, habla con voz de mando Héctor Rodríguez Armas, “Car’e loco”, jefe militar de la Brigada “21 de noviembre” de la Facultad de Ingeniería de la UCV del PCV, dirigiéndose a los combatientes de la Unidad Táctica de Combate (UTC), Alejandro Tejero, Antonio Acosta “Rasputín” y Francisco “Pancho” Toro.
Estos jóvenes de la Juventud Comunista del PCV se habían dado cita en el cafetín de Economía, para más tarde, reunirse en un antiguo laboratorio de Física de la Facultad de Ciencias que estaba en desuso que les servía de lugar de encuentro, depósito de propagandas y planificación de tareas. También usaban un cubículo “invadido” en la Biblioteca Central. Por doquier se veían latas de pintura, el famoso Gallo Rojo, emblema del PCV, colgaba en un lateral y tirados en el piso rumas de periódicos viejos de “Tribuna Popular”.
– Sí. Pasamos por la quinta anoche y sólo vimos a tres municipales custodiando. Y ya conseguimos que Livia nos acompañe para que neutralice a esa gente –, responde “Rasputín”. Y agrega:
– Lo correcto es que Livia entre primero y desarme a los policías. Claro que la seguiré de cerca para dar tiempo que estalle el explosivo en el “Opelcito”.
Se refería a un viejo carro Opel “expropiado”, según la jerga de la época, de fabricación alemana, del año 1956, que la brigada tenía escondido por los lados de Ciencia. Además del Ford Mercury que apenas tenía dos días de robado.
No eran advenedizos. Tenían casi dos años haciendo cursos militares por los lados de Montalbán, Estado Carabobo, en una hacienda propiedad de un familiar de uno de los miembros de la brigada. Además de cierta experiencia en operaciones de cierta envergadura. Héctor “Car’e loco”, por haber estudiado en la Escuela Militar hasta llegar a ser brigadier, con experiencia en el combate callejero desde el 23 de enero de 1958, era uno los instructores. Por otro lado, Livia que pertenecía a Humanidades hacía sus cursos en Cerro Azul, en Carabobo, pueblo del Estado Yaracuy, con experiencia en explosivos.
– Por cierto ahí viene Livia, señala Pancho.
– Disculpen la tardanza, coño la familia me retuvo –, dice Livia con su voz fuerte, ronca y no dejando el cigarro para nada. Saluda a todos y la ponen al tanto de lo conversado.
– ¿Preparaste el petardo?, pregunta “Car’e loco”, bajando el tono de voz.
– Sí, claro. Lo tengo en el bolso, responde rápido Livia.
– Esperemos la hora y mientras tanto, me disculpan que tengo que hacer otras vainas. A las cinco nos vemos para salir, dice “Car’e loco”. Los otros se quedan conversando de política.
– Con la salida de URD y de Jóvito del gobierno, este gobiernito se cae, Caraquita Urbina me dijo que “amarraremos los caballos” en las rejas de Miraflores dentro de pocos meses, comenta Pancho.
– Coño, sólo falta que los militares se pronuncien. Están a tirito… que arrechera me dan los camaradas de la dirección, dice Livia saltando de su asiento. Ya se cumplió un año de la plomazón que tuvimos aquí en la universidad contra el batallón Bolívar, y los grandes carajos no aceptaron el apoyo de varios oficiales que estaban en contra de esa intervención.
Se refería Livia a la puesta en práctica por parte de Betancourt y el Alto Mando Militar del Plan Macagua, destinado a sofocar y aplastar la rebelión en Caracas. Ocho batallones de soldados y policías, se congregaron en sus cuarteles prestos a cumplir órdenes. Sin embargo, más de la mitad de los oficiales, entre estos, los que se alzarían en Carúpano y Puerto Cabello, se dirigieron a la jefatura del PCV y MIR y estos respondieron que “era necesario defender la institucionalidad democrática pues Betancourt había sido electo democráticamente. Los oficiales, entre el desconcierto y la desazón, salieron a ponerse al frente de sus batallones para cumplir, sin el menor deseo, las órdenes de Betancourt y el Ministerio de la Defensa.” ([2])
– Del carajo la lectura que hizo el Che en Punta del Este de los papeles que le cojimos al bolsa de Moscoso de su lujoso maletín, habla rápido Livia, tal como era ella, hiperactiva y mordaz para buscar conversación en el grupo. Y agregaba: “Tengo copia del discurso, un camarada lo trajo del Uruguay”…
Quinta “La Hogareña””
Como estrategia de solidaridad con Cuba el PCV y MIR comienzan una campaña de hostigamiento contra los cubanos batisteros que en decenas se hospedaban en pensiones como la quinta “Maicara” e “Hilda”, en Sabana Grande; la “Hogareña” en la Av. Principal de Las Acacias; la “Antillana”, en el Paraíso; “Magda” y “13” en San Bernandino y la “Chateaud Madrid”, de Peligro a Pele el Ojo, en La Candelaria.
Una Unidad Táctica de Combate (UTC) de la Brigada “21 de noviembre” tenía instrucciones de ir a la “Hogareña”. Cuando se acercaba la hora y ya los muchachos estaban suficientemente relajados, Héctor Rodríguez Arma, “Car’e loco”, los alienta.
– Camaradas, el triunfo de la revolución venezolana pasa por defender la revolución cubana que es una esperanza de los parías del continente y la clase obrera. Hoy debemos, por instrucciones de la dirección del partido, hostigar hasta más no poder a esos mal paridos batisteros que huyen de la justicia revolucionaria de Fidel. El cabrón de Betancourt, como todos saben, les da hospedaje por órdenes de Kennedy y la CIA, y los pone al servicio de la Digepol, para perseguirnos y torturarnos hasta la muerte. Recuerden – agrega el jefe militar de la brigada – que no somos asesinos y que allí hay mujeres y niños. Nuestra tarea es cagarlos pa’ que se vayan pa’l coño…cuídense carajo, remata el Comandante, al tiempo que los abraza a uno a uno.
– “Rasputín” y Livia se van en el Opel, ordena con buen tono “Car’e loco”, Alejandro conmigo. Ya Pancho se fue para esperarnos en el sitio indicado.
“Car’e loco” reparte el armamento, escogiendo el su PPK. La Thompson 45 para “Rasputín”. Livia se encinta la Lugger de colección, Pancho se llevó su Browning.
A eso de las 8 p.m. Pancho Toro llega con su Volkswagen rojo y lo estaciona en el sitio indicado. Apaga el carro y ajusta el retrovisor. La cara de asombro que se refleja en el espejo es de película. Es cuando se percata que patrullas de la Digepol custodian una casa a unos cien metros. Afina su vista y ve la bandera de los Estados Unidos. Y dice: “Coño es la casa del embajador Moscoso. Qué cagada. Estas son las vainas de ‘Car’e loco’ ”…Luego de secarse la cara sudorosa dice a sus adentros: “Bueno, a esperar.” Mientras espera ve pasar un carro lujoso que entra a una quinta. Es Capriles, el dueño de Las Novedades. “Coño lo que faltaba, ahora viene el Ministro de la Defensa y se mete en la quinta del frente”, habla en voz baja y se hunde en el asiento del carro.
Mientras tanto, en la av. Principal de Las Acacias, casi a penumbras, Livia y “Rasputín” colocan el Opel en posición. “Rasputín” le hace una seña a Livia, luego que enciende el petardo que no explota, para que busque a los policías. Ella baja y le señala que no hay nadie. Llega el Mercury, se estaciona y los ocupantes comienzan a gritar y disparar al aire: “Viva la revolución cubana”, “Viva Fidel”. “Rasputín” saca su ametralladora y dispara al ras del techo.
– Carajo el petardo no explota, sigan disparando, ordena “Car’e loco”. En ese instante, Livia arranca a correr hacia el Ford Mercury en el momento en que aparece un policía municipal de la penumbra de los lados de la quinta. El policía le dispara a “Rasputín” y Livia se atraviesa en la línea de fuego. Livia cae al suelo y grita: “Me dieron…coño” y “Rasputín” se devuelve, la recoge del piso y la introduce violentamente en el carro donde todos se montan.
– ¿Donde te dieron Livia?, grita desesperado Tejero.
– Llévenme a un médico, me duele esta vaina, atinaba a decir la combatiente.
– Camarada rápido que Pancho sabe donde llevarla, dice Tejero.
Llegan al sitio donde está Pancho esperando y a quema ropa le dicen: “La cagamos le dieron un tiro a Livia”, dice Tejero.
– Coño, cómo va ser…, dice preocupado Pancho, guillo con los digepoles de allá…
Se montan en el carro y van al rumbo al médico. “Rasputín” Comenta: “camaradas, Livia se desmayó”, no se había dado cuenta que estaba muerta. Tejero se queda varias cuadras abajo.
Apenas llegan, Pancho, “Car’e loco” y “Rasputín” con el cuerpo de Livia, una especie de procesión por los Santos en su día los espera allá en El Valle. Todo el mundo ve bajar a Pancho cargando a Livia e identifican al que será famoso con el nombre de “El hombre del Volkswagen rojo”.
Llevada al médico, no había nada que hacer. La bala perfora un pulmón. El galeno dice tajantemente a los jóvenes: “llévensela”. Había que preservar esa “clínica” perteneciente al aparato armado del PCV. Eran aproximadamente las 9:30 de la noche. Los camaradas debían reportarse a las 11 con uno de los responsables de la operación, Antonio José Urbina, “Caraquita”, en un lugar cerca de la Plaza Madariaga, en El Paraíso. Es hora y media de agonía para los combatientes.
Se comunican a las 11 en punto con “Caraquita” y, ante la gravedad del caso, éste les pide media hora más mientras notifica la novedad a sus superiores, supuestamente Guillermo García Ponce. Prosigue la agonía de los combatientes. Luego de pasada la media hora y en otro lugar convenido, “Caraquita” informa que de “arriba” le dicen que dejen el cadáver en una clínica o un hospital. Los jóvenes discuten entre ellos y deciden llevarla a su casa, donde sus padres. Imposible para ellos abandonarla, ella, seguros están, no lo haría con ninguno de ellos. Así deciden desacatar la orden de la dirección del partido y salen rumbo a Sabana del Blanco, en la Pastora.
– Coño, qué bolas tiene esa gente, le dice Pancho a “Car’e Loco”, mientras conduce qué sabroso es dar órdenes. A esa camarada la llevo yo a su casa. Sé donde vive y para allá nos vamos…
(…) No es sino hasta la una o dos de la madrugada del jueves 2 de noviembre, día de los “Santos Difuntos”, y pasadas unas cuantas horas del tiroteo, cuando los jóvenes, identificados como miembros de la FCU-UCV, llegan en el Volkswagen rojo (el señor Gouverneur no se fijó en el número de la placa por lo tenso y oscuro del ambiente, según informa la prensa) a la casa No. 5, entre Centro y San Benito, sector Sabana del Blanco, La Pastora, hogar de los Gouverneur-Camero, tocan la puerta, abre el padre de Livia y se desarrolla el siguiente diálogo, publicado en los diarios capitalinos ([3]) en voz del señor Gouverneur:
­ – ¿Es usted el padre de la señorita Livia Gouverneur?, habla Pancho.
– Sí, responde el señor Gouverneur, ¿Qué sucede?..
– Su hija es una heroína que murió por la libertad y… no ha terminado la frase cuando el escándalo que se arma no deja terminar su discurso y Pancho, entre los nervios y los gritos de los familiares, pide auxilio a los camaradas. Relata el señor Gouverneur: “Dos jóvenes de unos 20 años de edad, me dijeron que en el carro, un Volkswagen rojo, estaba mi hija y que me la enviaba la Federación de Centros de la UCV”.
– Entre los dos jóvenes que me dieron la noticia – comenta el padre de Livia – un tercero que no pude distinguir permanecía al volante del carro en marcha y yo, procedimos a bajar a mi hija, ya muerta…
Súbitamente, los jóvenes entran a la vivienda cargando el cadáver de Livia y lo colocan sobre una cama, en la primera habitación que encuentran, la del medio. La rigidez del cadáver hace imposible enderezarla, casi fracturan sus piernas al acostarla. La madre grita y llora desconsoladamente. La perplejidad es total en la familia, los padres y sus numerosos hermanos no lo pueden creer.
El escándalo despierta al vecindario. Todo el mundo se entera y salen los vecinos a dar apoyo a la familia Gouverneur.
En sus bolsillos, su cédula No. 2.144.638 y su carnet de la Facultad de Humanidades, Escuela de Psicología, UCV, No. 363.
Los jóvenes se alejan del lugar súbitamente. El Volkswagen rojo desaparece en la oscuridad de la noche…

36 comentarios:

Anónimo dijo...

Maldito cerdo deja la ladilla imbécil... Tu eres más arrecho que quieres cheque sin estar en el psuv y lo logras, maldito oportunista. Puta es la maldita frustración que tienes tu de morir más solo en esa sexta...
Vividores del psuv...

Elena Ibarra dijo...

Que bueno ese reportaje de Livia Gouverneur, una mujer ejemplo para hombres y mujeres de este país, que al no tener esa valentia y dignidad se conforman con lenguajes que desbordan la porqueria que tienen en sus mentes , Gracias por ese tipo de escritos

Manuel Boffil Bello dijo...

Para el blog que estoy iniciando cada día, andaba buscando sobre Livia Gouverneur. Gracias, a pesar que no la conocí, sentí -de muy cerca- su grito sin haberla oido, hallé mucho más de lo pensado...

Manuel Boffil Bello

Wladimir Abreu dijo...

al amigo del insulto le recuerdo que sexta es una numeración, si es secta, sinónimo de logia va con C no con, X tomese tecito y escriba bien

Livia Margarita dijo...

Gracias por publicar esta historia muy agradecida de poder conocer mas acerca de la persona por la cual llevo mi nombre. Si pudieran colocar mas fotografias de ella seria espectacularLivia Margarita

Luis dijo...

En nombre de ésat gran venezolana, hoy los y las Guatireños(as) del Estado Bolivariano de Miranda, honramos su memoria colocándole su nombre al LICEO BOLIVARIANO "LIVIA GOUVERNEUR" ubicado en la Urb. de "Parque Alto"...Yo Prof. Luis Fernández Director(e) del Plantel, quiero expresarles mi gran sentido revolucionario y socialista y VIVA LIVIA...VIVA LA MUJER SOCIALISTA Y REVOLUCIONARIA....!

Psicología UCV dijo...

Me gradué en la Escuela de Psicología de la UCV y el Centro de Estudiantes que presidí lleva su nombre... Lamentablemente ahora el movimiento estudiantil de la UCV está dominado por sifrinitos de la ultraderecha que no hacen justicia a los grandes personajes ucevistas que dieron su vida para permitir que una revolución como la que ahora tenemos pudiera ser posible

ronnye dijo...

Despues de leer estas lineas me doy cuenta que mi abuela (Oneida Gouverneur, en paz descanse) nunca cambió su forma de ser. Me siento muy orgulloso de mi tia-abuela que aunque no la conocí me doy cuenta de lo valiente que era, no sólo ella sino todas las mujeres de la familia gouverneur (y lo digo con criterio) a los interesados en obtener algunas fotos haré lo posible por hacerselas llegar incluso un cuadro con su rostro tallado en madera que mi mama (Libia Margarita Gutierrez Gouverner) aún conserva.

ronnye dijo...

por cierto mi correo es ronnye000@hotmail.com...

Anónimo dijo...

Pues bien, a todos ustedes de este blog, les digo, Livia Margaria Gouverneur Camero Camero, fué a matar. Allí encontró la muerte. Sino hubiera sido así, quien sabe cuantos muertos hubiera habido si esa bomba hubiera explotado. Fué por lana y salió trasquilada. Sólo dos de sus hermanos que la sobreviven son chavistas, y eso porque estan esperando que les den casa. Una es buhonera, el otro un desocupado de TODA SU VIDA.

Anónimo dijo...

Mi abuela siempre me dijo que a la mejor amiga de mi madre la mataron y nunca me echaron el cuento bien hasta que mi mamá se sentó conmigo y me contó que la mataron y que fue la izquierda, así que no me vengan con cuenticos. Le creo a mi madre que se salió de toda esa lucha sin sentido, capaz de inventar mártires a la fuerza, sacrificando la vida de otros por una idea. Mi vieja si fue revolucionaria, si fue comunista y hoy por hoy ha sido maltratada por ese gobierno de boca socialista y comportamiento fascista.

Anónimo dijo...

LAS VERDADES

Fue precisamente en una de esas salidas y ataques de las UTC, cuando la estudiante de economía, Livia Gouverneur que había sido conquistada para la aventura de la noche, se incorporó a bordo de un Volkwagen y salieron cuatro miembros a buscar su policía de esa noche.


Livia Gouverneur se sentó como copiloto al lado del conductor, detrás de ella, un concejal de URD con una Madsen MI y dos cargadores en la mano.

Salieron de la UCV y en el trayecto en busca de su víctima, el concejal manipulaba y pertrechaba el arma con el cargador.
Imprudentemente la montó con el dedo índice presionando el gatillo y al soltar la corredera, se le escapó un tiro.
Por cierto, esa era una Madsen que se la habían quitado a un policía metropolitano asesinado por ellos días antes.
Las Madsen M1 fueron las primeras metralletas vendidas por Samuel Cummins al gobierno venezolano; ese modelo M1 no tenía selector de cadencia de tiro, sólo disparaba en ráfaga mientras se mantuviera presionado el gatillo.

Luego de deliberaciones entre los tres restantes de la UTC, decidieron trasladar a Livia Gouverneur hasta Lídice; llegaron a su casa, en silencio la bajaron del vehículo, la tiraron y abandonaron el cuerpo en la acera y salieron en carrera para la UCV.

Ya en la UCV, montaron el cuento de que venían huyendo porque habían tenido un encuentro armado con la Metropolitana y éstos habían matado a Livia Gouverneur a la cual tuvieron que abandonar, pero no mencionaron dónde.

Anónimo dijo...

Yo habia oido algo del ultimo comentario. La muerte fue accidental cuando andaban buscando policias metropolitanos para matar

la China dijo...

Hola me gustaria saber a quien puedo contactar ya que somos un colectivo audiovisual y estamos intersados en realizar un documental acerca de livia

Anónimo dijo...

No hubo ningún policía en el sitio que le disparara al grupo. El famoso Rasputín es Antonio Acosta Fabelo, canario nacionalizado venezolano quien aún vive y puede si es sincero echar el cuento. Livia muere de un disparo accidental de un compañero, esa es la verdad, no hay porque volverla martir en base a mentiras, ojala la izquierda se sincere y termine de asumir sus errores de esa época que costaron vidas humanas.

Enrique dijo...

Livia era venezolana, igual que todos esos muertos que cada fin de semana, cada día, matan en nuestras calles en una delincuencia desenfrenada que este gobierno lo que ha he hecho es atizar... Livia murió con y por un ideal que aún después de tanto tiempo y ahora con tanto poder, está en el aire (sin basamentos lógicos que justifiquen el querer matar a policías o estos a "revolucionarios" [como Livia]), como ese con el que ella subió esa noche a ese auto encontrando la muerte. ¿Accidentalmente o por un policía? Da igual, Livia murió, y era venezolana. Ni a los desorientados "comunistas" de aquellos días, ni a los mal llamados socialistas de ahora y menos, y mucho menos, a los opositores de mierda de este país les interesa el progreso y el avance, sólo pelean y la cagan por una cosa: ¡poder, coño! Algún día, nosotros los que salimos cada día a dar lo mejor de nosotros por este país y echarle bolas a la vida con honestidad y justicia, sacaremos a los fanáticos jalabolas del chavismo y los mediocres de la oposición para ser socialistas de verdad, sin el rojo de mierda ni la hipocrecía de los opositores. Por Livia, por mis hijos, por los tuyos, porque hay una sola razón: todos somos venezolanos.
Enrique Martínez

pcvrojo dijo...

PCV comite regional carabobo

en primer lugar no aceptamos que personas miserables empañeñ la memoria y gloria de nuestra maxima heroina livia gouverneur. pedimoa a quellos a quienes no le guste el comunismo no se metan en este blogs a insultar , nosotros no nos metemos en los blogs derechistas e insultar y ofender.
y en ultimo lugar la honorabilidad y el heroismo de livia gouverneur estara siempre muy por encima del fango de quienes qieran empañar su vida y martirio.

atte
Partido Comunista de Venezuela.

Aura dijo...

Qué tanto podría dedir siendo como soy,una socialista convencida, y no tan arriesgada como LIVIA M.GOUVERNEUR CAMERO. Tengo más de 50 años, aún no me ha tocado morir. Milito en la Sala de Batalla Social Eje No. 3 "Livia Gouverneur". A esa mujer revolucionaria no le dieron tiempo a ser madre.Yo lo pude ser, así que tengo idea del dolor que sintiò la madre cuando recibió en el cadáver de su hija. Ese dolor es parte de la cuota que pagan los socialistas por enfrentarse al capitalismo. PATRIA SOCIALISTA o muerte! VENCEREMOS!

Anónimo dijo...

Por qué los socialistas de ahora, no le preguntan al contralor señor Clodosbaldo Rusian, quien era el concejal de U.R.D. que iba en el asiento trasero del Wolkswagen Rojo jugando con la Madsen y se le escapo el tiro que mató a Livia. El señor Rusian, sabe quien fué.

Anónimo dijo...

xq no le contestan a anonimo? xq dice la verdad!!!! y no somos miserables hablando mal de nadie, solo q la verdad no tiene versiones!!!! lean esto; LAS VERDADES
Fue precisamente en una de esas salidas y ataques de las UTC, cuando la estudiante de economía, Livia Gouverneur que había sido conquistada para la aventura de la noche, se incorporó a bordo de un Volkwagen y salieron cuatro miembros a buscar su policía de esa noche.
Livia Gouverneur se sentó como copiloto al lado del conductor, detrás de ella, un concejal de URD con una Madsen MI y dos cargadores en la mano.

Salieron de la UCV y en el trayecto en busca de su víctima, el concejal manipulaba y pertrechaba el arma con el cargador.
Imprudentemente la montó con el dedo índice presionando el gatillo y al soltar la corredera, se le escapó un tiro.
Por cierto, esa era una Madsen que se la habían quitado a un policía metropolitano asesinado por ellos días antes.
Las Madsen M1 fueron las primeras metralletas vendidas por Samuel Cummins al gobierno venezolano; ese modelo M1 no tenía selector de cadencia de tiro, sólo disparaba en ráfaga mientras se mantuviera presionado el gatillo.
Luego de deliberaciones entre los tres restantes de la UTC, decidieron trasladar a Livia Gouverneur hasta Lídice; llegaron a su casa, en silencio la bajaron del vehículo, la tiraron y abandonaron el cuerpo en la acera y salieron en carrera para la UCV.
Ya en la UCV, montaron el cuento de que venían huyendo porque habían tenido un encuentro armado con la Metropolitana y éstos habían matado a Livia Gouverneur a la cual tuvieron que abandonar, pero no mencionaron dónde.
PRECISO EL ASUNTO
Por ese tipo de actividades criminales fue identificado, buscado, capturado, sujeto a custodia, juzgado y condenado a 25 años de presidio el activo miembro de las UTC, Clodosbaldo Russian Uzcátegui.
Defensa tuvo y bastante; que sus abogados durante el juicio no hayan podido destruir, refutar o anular las pruebas acumuladas en su contra por la PTJ, es otro cantar y en todo caso, ello estuvo en función de las capacidades profesionales del jurista que contrató para su defensa.
Todo eso está suficientemente sustanciado y registrado oficialmente; en los archivos de la policía, los de los tribunales y los de la Dirección de Prisiones, como mínimo y mientras no se quemen por alegada “combustión espontánea”, a la vista de quien quiera consultarlos.
Por cierto, de bulto resulta constatar que un prófugo de la justicia, inhabilitado por ello para el ejercicio de cargos públicos según la norma vigente, ha inhabilitado ciudadanos y está inhabilitando potenciales candidatos.
¿Será esa capacidad del prófugo, el origen del silencio de la MUD y de lo que llaman oposición?
Por algo será esa persistente y expresa amenaza: “… En cualquier momento van a ver en ‘Gaceta’ nuevas inhabilitaciones…” (Clodosbaldo Russián dixit

Anónimo dijo...

que buena novela pero es pura mentira todo el mundo sabe quien mato a livia. y quien la mato ahora debe estar acompañandola. nada mas y nada menos que el difunto C.R. quien ocupo un alto cargo en este gobierno

no dijo...

Y por que no cuentan que fue Clodosvlado Russian quien la mato de un tiro en la espalda(No se supo si intencional o no) durante el asalto a la "Hogareña" donde ella abrio fuego de ametralladora para asesinar inocentes, mayoritariamente niños y mujeres de los refugiados cubanos.

Echen el cuento como es, no era mas que una asesina a las ordenes de Clodosvaldo russian.

Anónimo dijo...

pura leyenda urbana mentirosos digan la verdad.

Prensa dijo...
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Anónimo dijo...

Estimados, soy historiador y el relato aqui contado es falso. Asi no sucedieron los hechos ese dia. Al menos en su gran mayoria, es interesante la capacidad del escritor para desarrollar el dialogo de los protagonistas en esta historia, cuando ni siquiera estuvo presente. No voy a perder el tiempo aclarando la historia, eso ya lo hice en mi libro, pero me parece una falta de respeto jugar con el imaginario del colectivo buscando crear martires donde solo hay muertes injustificadas. Livia fue responsable de varias muertes en Venezuela, y nadie aqui llora a sus victimas.

QUIJOTE AG dijo...

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=617297868287540&set=a.617297571620903.171630.113048215379177&type=1&theater
A Livia governour la colocan como martir estudiantil de los 60 diciendo que fue ASESINADA , Fue revolucionaria del Pcv, responsable de varias muertes en venezuela y en cuba a opositores Batisteros (mujeres y ninos ) a Fidel castro ,y hoy la premian con su nombre en una residencia estudiantil desbaratada ,el edificio Preexistente (lo expropiaron ,lo pintaron e hicieron propaganda populista) en plaza Venezuela Ccs,.
Crean martires donde solo hay muertes injustificadas. Livia fue responsable de varias muertes en Venezuela, fué a matar Allí encontró la muerte. Sino hubiera sido así, quien sabe cuantos muertos hubiera habido si esa bomba hubiera explotado; fue Clodosvaldo Russian quien la mato de un tiro en la espalda(No se supo si intencional o no) durante el asalto a la "Hogareña" donde ella abrio fuego de ametralladora para asesinar inocentes, mayoritariamente niños y mujeres de los refugiados cubanos.
Echen el cuento como es, no era mas que una asesina a las ordenes de Clodosvaldo russian y hoy la premian con su nombre en una residencia estudiantil.

Elena Ibarra dijo...

La estupidez de la gente me enferma, en ocasiones es mejor ni leerlos, pues sinceramente creo nos embrutece

Gabriela dijo...

Reciban un saludo revolucionario queridos camaradas. Me siento profundamente orgullosa de Livia y de Dilia, asesinada varios años después por el mismo Pacto de Punto Fijo. Soy Realizadora Audiovisual, militante de partido PSUV, Chavista hasta mi última gota de sangre, Guevarista, Sankarista, Fidelista, Bolivariana. Gracias por tan amplio artículo, el cual nos permite conocer esa alma joven pero muy valiente y madura de Livia, nuestra amada y eterna Heroína. A los que escriben tanta miseria, por favor, más estudio de la historia y más respeto para nuestros y nuestras Grandes. ¡Patria o Muerte!

Gabriela Barradas dijo...

Y a la compañera ANÓNIMO que según he leído, tanto asco le causa Livia y en general todos y todas los que somos rojos, le digo una cosa: No hay nada más cobarde que quien insulta bajo una mascara o en este caso un anónimo con Usted. Tanga más respeto y sobre todo más dignidad, dé la cara y no se preocupe que gracias a personas como Livia en este momento cualquiera llama a homosexual al Presidente y sigue contento y campante. VIVA LA PATRIA, VIVA CHÁVEZ, HASTA SIEMPRE LIVIA, MI HEROÍNA.

El Pollo dijo...

Mi mamá era la mejor amiga de Livia. Comía en casa de mi abuela, se la pasaba pa' rriba y pa' bajo con ella. Mi abuela le decía que no se la pasara con ella que se iba a meter en peos. El día que la quemaron se le acercaron los mismos estudiantes que lanzaron huevos a Nixon y le contaron que la misma izquierda había sido. Si alguno de ustedes sabe quién era Livia y quienes eran su amigos, sabe quién era mi mamá. A partir de allí dejó de creer en el cominismo de Venezuela. El Pollo

Anónimo dijo...

en realidad, no se trata de ensuciar la amemoria de nadie. Sólo debe decirse la verdad. No creo que Clodosvaldo haya querido matar a Livia; su intención era matar a otros, a los cubanos de "la Hogareña", a quienes en una "misión de hostigamiento" (?) habïase dirigido el grupo el mando del Russian. El PCV creía tenet el derecho a hostigar a quienes se habían refugiado en Venezuela perseguidos por el castrismo y, así, "aportar" a la revolución...Livia estaba entre las personas que compartían esa ilución, manejada desde Cuba. El disparo que se le salió a Russian, igual que el disparo que mató accidentalmente a Argimiro Gabaldóm, produjo resultados luctuosas para la familia, amigod y sociedad en general, máxime cuando esta última fua engañada diciendo que Livia habia sido asesinada por batisteros. Allí se deja ver la poca vergüenza de los comunistas venezolanos, que utilizaron la muerte de Livia como un instrumento para sus fines de odio. Ni más ni menos que el Chavismo.

alex dijo...

Para los que hablan mal , de Livia seguiran hablando mal hasta de sus propias Madres.Cuando conocí a Livia en la cuarta calle de la Sabana del Blanco yo tenía siete años y Livia unos 20 años.Habia un "TEMPLETE" y celebraban un Acto Venezolano. Yo gané una carrera de Sacos y ella me regaló un libro........Te amo y te recordaré siempre Livia

Anónimo dijo...
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Rosa Morales dijo...

Quizás el relato no será exacto, pero que bueno es para quienes sentimos y asumimos la entrega a la Revolución con las acciones necesarias para cambiar un estado de cosas tremendamente injusto por la convicción de un mejor porvenir. Gracias por esas letras. A palabras necias oídos sordos. A las acciones justas, la gloria.

Anónimo dijo...

Primero siempre es penoso la muerte de una persona, y particularmente si es joven. Pero ya basta de esa manía necrofílica de los camaradas de andar buscando muertos. La verdad es que la señorita Livia Gouverneur iba, junto con otros, a cometer un ACTO DE TERRORISMO, al meter UN CARRO BOMBA en una residencia de cubanos exilados y murió cuando a uno de sus compinches se le disparó accidentalmente el arma. Hay muchísimos testimonios al respecto. Ahora los comunistas que son ATEOS, pretenden hasta catalogar a la señorita Livia como la "Virgen Roja". Basta de mentiras

Anónimo dijo...

Y agarraron al asesino? Si el compañero que le disparo por pericia y a sus cómplices por omocion osea sus otros compañeros que la abandonaron dejándola morir desangrada? Grandes héroes...Pendejos COBARDES
...Me gustaría saber el nombre de todos esos seudo combatientes, Que verguenza!