miércoles, 18 de enero de 2017

¿CONTINUARÁN LOS AJUSTES EN LA ECONOMÍA VENEZOLANA?


ECONOMÍA POLÍTICA
Andrés Villadiego
El 2016 comenzó con el anuncio de los Consejos de Economía Productiva y los denominados 15 Motores Productivos de Agenda Económica Bolivariana para la superación de la crisis. Sin embargo, el año que acaba de terminar se caracterizó por un desempeño desfavorable en el ámbito económico. A pesar de que no se han publicado datos oficiales, organismos internacionales y consultoras privadas han estimado una inflación que oscila entre 500% y 700% anual, con una contracción del PIB que ronda el 10%, además de una persistente escasez de productos básicos.
A pesar de que el ejecutivo nacional no lo anunció, se aplicó un programa de ajuste que pudiera caracterizarse de heterodoxo, centrándose en la disminución de las importaciones, las cuales de acuerdo a algunas estimaciones se redujeron en 75% en relación a años anteriores. Dicha reducción fue aplicada por la vía de la entrega restringida de divisas a un orden de 700 millones de dólares al mes, mientras que en los primeros años de la presente década, las divisas asignadas se ubicaron alrededor de los 4 mil millones de dólares/mes.
Por otra parte, la emisión de dinero con consecuencias inflacionarias fue el mecanismo utilizado por el gobierno nacional para lograr aumentar la recaudación nominal y cubrir parte del déficit fiscal. Según informó el SENIAT, la recaudación alcanzó 277% de la meta estimada para el año, pero esto no se debió por un aumento de la actividad económica ni por mayor eficiencia en la recaudación, sino por el incremento general de precios que afectó al conjunto de la economía. Como en años anteriores, el mayor peso de los impuestos no petroleros recayeron sobre la clase trabajadora, ya que de los 3,3 billones de bolívares recaudados, más de 1,9 (57%) correspondieron al IVA, mientras que apenas el 22% fueron impuestos a las ganancias del capital (ISLR), tal como lo muestra el gráfico anexo.
La política salarial se caracterizó por un claro retroceso en las conquistas de la clase trabajadora al implementarse la bonificación salarial. En la actualidad 2/3 del ingreso mínimo mensual de los trabajadores corresponden al bono de alimentación en detrimento de los beneficios salariales y su incidencia sobre las prestaciones sociales. A pesar de que el gobierno afirme que se incrementó en 454% el ingreso mensual de los trabajadores, esto representa en términos reales una caída en dicho ingreso, si una vez que se publiquen las cifras oficiales de inflación, estas superan el 500% anual.
La política cambiaria sigue siendo el punto neurálgico de la política económica, aumentando la brecha entre el dólar oficial protegido (DIPRO) cuya tasa se mantiene en 10 Bs./US$ y el SIMADI de 670 Bs./US$, con una aumento especulativo del dólar paralelo hacia final de año. Si no se implementan de forma inmediata medidas para frenar la escalada del paralelo, dicho marcador se impondrá como referencia para el resto de las mercancías. Por ejemplo, en el último mes del año se pudo apreciar como algunos productos básicos tuvieron un alza de precios cercanas al 100%, lo cual es indicativo de una hiperinflación que comienza a manifestarse en algunos rubros, lo cual se facilita con la abierta liberalización de precios que se produjo en el segundo semestre de 2016.
El 2017 comienza con el anuncio oficial de colocación de bonos de la deuda por el orden de los 5 mil millones de dólares a un plazo de 20 años. Esto implica mayor endeudamiento sin que el gobierno aclare si su finalidad es para cubrir pagos de deudas anteriores, utilizarlo en el gasto público o para realizar colocaciones por medio de la banca pública como alternativa para la asignación de divisas. El cambio de gabinete ministerial puede significar una rediseño de la política económica, pero mientras ello ocurre, la crisis capitalista parece agravarse, aumentando el descontento entre la clase trabajadora.
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