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domingo, 30 de mayo de 2021
DECLARACIÓN CONJUNTA:
Comité Regional, José Félix Ramírez, del Partido Comunista De Venezuela, en Carabobo, y el Comité Local Salvador Allende, en Puerto Cabello:
Informamos a la opinión pública que nuestra organización desmiente una “nota de prensa” difundida el 29 de mayo 2021 en el medio digital "IMPACTO INFORMATIVO", el cual señala que el PCV escogerá sus candidatos a la alcaldía de Puerto Cabello, y refiere algunos nombres de precandidatos.
Resaltamos que en esa nota no hace referencia de quién fue el supuesto vocero del PCV, por lo que consideramos que la fuente no pertenece a nuestra organización. El PCV siempre asume la vocería de sus pronunciamientos públicos.
Alertamos que el Comité Local, ni el Comité Regional, han emitido ninguna nota de prensa o comunicado oficial entorno a candidatura alguna, no tenemos candidatos ni precandidatos a ningún cargo de elección popular por ahora.
Denunciamos ante la opinión pública, que esa nota de prensa fue publicada de forma irresponsable, por el referido medio de difusión digital y podría formar parte de una guerra sucia dirigida por factores externos, para generar desconfianza en el seno de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) y fracturar la unidad de los revolucionarios.
Exigimos al medio digital “IMPACTO INFORMATIVO” que nos dé un “derecho a réplica” para aclarar cualquier duda que intencionalmente haya podido generar esa nota de prensa al pueblo porteño, ya que ningún organismo del PCV realizo esa declaración.
Igualmente resaltamos que esa nota de prensa no expresa el lenguaje de los comunistas y desconoce totalmente los mecanismos, como el PCV y la APR escogerá sus candidatos y candidatas.
La Alternativa Popular Revolucionaria ha establecido un mecanismo y un cronograma para escoger nuestros candidatos y candidatas, propios, y surgirán del seno de las organizaciones que conformamos la APR en la región carabobeña.
El proceso interno de elección será informado de manera oficial, por los organismos y vocerías del PCV, así como por la “Comisión Política Regional” de la Alternativa Popular Revolucionaria.
Finalmente informamos que los medios de difusión del Comité Regional del PCV, oficiales, en Carabobo son:
Blogspot: PCV Carabobo: http://pcvcarabobo.blogspot.com/
Facebook: Soy Comunista: https://www.facebook.com/pcvcarabobo/
Twitter: @PCV_Carabobo: https://twitter.com/PCV_Carabobo
Telegram: @PCV_Carabobo: https://t.me/PCV_Carabobo
Estamos construyendo la unidad, reagrupando las verdaderas fuerzas políticas revolucionarias y nada ni nadie nos desviara de ese rumbo, porque junto al pueblo seguimos CONSTRUYENDO LA ESPERANZA.
martes, 7 de octubre de 2008
Para el Che

Con tantas armas,
con tanto sufrimiento
con tantas balas que dispararon sobre tu cuerpo
¡Oh Ernesto!
también ésta vez tu muerte es mentira.
Los que entierran a toda prisa,
los que con una cínica sonrosa en los labios
se limpian las manos con tu bandera,
-"se acabó, el mundo es nuestro"-
son malhechores, gente de oscuro corazón
principiantas, incultos.
Tu vivirás mientas la injusticia persiste
y la pólvora es útil;
tu estas en el jubilo de los valientes,
entre los murmullos
de las muchachas de las montañas;
en la poesía, en el vino
y en el combate tu sigues vivio.
El cantor pasó, pero sus melodías
florecen en las faldas de los montes.
Los soles tenebrosos
se levantarán algún día
de las oscuras trincheras de las sombras.
Un hombre y un fusil;
un hombre y una mochila de pan y orgullo.
Libre, eres fuerte.
Un día, en el ministro cubano;
otro, sangrando
en las montañas de Bolivia,
lejos de hogar, lejos de los amigos.
¡Oh, tigre de las alturas!
¡águila de las cumbres!
Lograste la admiración de los pueblos
y mereciste tan alta muerte.
¡Oh, gran esperanza!
Ahora que la muerte de lleva en su corcel,
triunfante,
veloz,
si no hallas tu lejano sueño,
busca en nuestros corazones,
fuego,
hierro
furia. Mira nuestros pechos: late otro Vietnam.
1967
Siawosh Kasraí (poeta comunista iraní,1925-1989)
domingo, 5 de octubre de 2008
Somos y debemos ser socialistas

Fidel Castro Ruz
El pasado 2 de octubre hablamos del precio internacional de los combustibles que estamos consumiendo. Tengo la impresión de que por su magnitud llamó la atención a muchos dirigentes y cuadros.
Se habla en general de los porcentajes de la población que tienen acceso a la electricidad u otros servicios de la vida moderna. Este puede variar desde el 40 por ciento o menos hasta el 60 por ciento o un poco más; dependerá del acceso a recursos hidroeléctricos u otros factores.
Antes del 1º de enero de 1959, casi la mitad de la población de Cuba carecía de electricidad. En la actualidad, con una población alrededor de dos veces mayor y amplio acceso a esa energía, su consumo se ha multiplicado varias veces.
En nuestro país, como en gran parte del mundo ―excepto las naciones superricas―, esa electricidad llega por aire con empleo de torres, postes eléctricos, transformadores y otros medios, muchos de los cuales han sido derribados por los fuertes vientos de los huracanes Ike y Gustav a lo largo y ancho de la Isla.
Un artículo de Granma, suscrito por María Julia Mayoral, señala a grandes rasgos los destrozos en la red eléctrica causados por ambos fenómenos; pero, además, añade que durante el cruce de los huracanes los grupos electrógenos aseguraron la electricidad a “966 panaderías, 207 centros de elaboración de alimentos, 372 emisoras de radio, 193 hospitales, 496 policlínicos, 635 estaciones de bombeo de agua, 138 hogares de ancianos, entre otros centros fundamentales.”
“Ese aseguramiento significa… que en muy breve tiempo se tuvieron que desmontar cientos de equipos de emergencia ubicados en entidades productivas y de servicios, a fin de instalarlos de manera emergente en sitios sin conexiones con el SEN. Esto fue posible gracias a la acción coordinada de brigadas de montaje de varios organismos, empresas transportistas y el apoyo de las autoridades locales. Los medios trasladados provisionalmente volverán a sus centros de origen cuando la situación quede normalizada.”
Las palabras, que transcribo de forma textual, demuestran el desvelo con que los cuadros del Partido y del Gobierno, nacionales y locales, se han dedicado a buscar soluciones.
El artículo de María Julia se titula «Millonarios Gastos para dar Luz a la Población».
Considero oportuno recordar que los grupos electrógenos fueron instalados para los siguientes objetivos:
– Garantizar servicios vitales como la salud o la conservación de alimentos en cualquier circunstancia;
– Producciones alimenticias industriales como pan, leche y otras similares.
– Asegurar fundiciones de acero, que no pueden interrumpirse porque causarían graves daños a la industria.
– Servicios de la defensa e informaciones públicas que no pueden faltar en ningún momento. Baste señalar los propios centros de Meteorología y sus radares, que siguen la trayectoria de los huracanes.
– Generación progresiva de electricidad con mínimo de consumo, mucho más eficiente que las termoeléctricas disponibles.
Señalados estos puntos, es necesario recordar que los grupos electrógenos van, desde pequeños motores con potencia para producir 40 o menos kiloWatts/hora, hasta equipos de más de 1,000. A veces hay que sumar varios de estos motores, por ejemplo, en un centro hospitalario con avanzado equipamiento tecnológico y un sistema de climatización indispensable, que suelen ser grandes consumidores de energía.
Tales motores funcionan con diésel y su eficiencia crece en la medida que aumenta su capacidad de generar electricidad hasta un punto determinado. Requieren grasas adecuadas, reservas de piezas, mantenimiento, etcétera.
Un número creciente de grupos electrógenos están constituidos por motores que son de producción continua y que consumen otro combustible.
Lo ideal es que cada centro de producción o servicios señalado reciba electricidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), con máquinas de más eficiencia que trabajan con fuel oil, de mucho menor costo que el diésel, obtenido de la refinación del petróleo, combustible de creciente uso en el transporte de carga y pasajeros, tractores y otros equipos agrícolas.
Cuando por cualquier causa los grupos electrógenos que trabajan con diésel se convierten en generadores de electricidad para las viviendas y son sometidos a un régimen de trabajo durante 20 horas o más, las consecuencias son negativas. Su destino principal son las emergencias y, en el desarrollo actual de Cuba, un número reducido de horas/pico.
Dentro de los generadores que consumen hidrocarburos, nada puede compararse con los grupos electrógenos que trabajan con fuel oil aunque la inversión sea más costosa. Por su peso y complejidad, no pueden trasladarse de un lugar a otro en cualquier momento. En ese sentido, únicamente los superan las plantas de ciclo combinado a partir de gas, al que se le extraen previamente el azufre y otros elementos contaminantes.
Es conveniente recordar la necesidad de que ningún cuadro olvide que no se debe perder un minuto en reintegrar todos los motores que consumen diésel a sus funciones en municipios y provincias vecinas tan pronto cese la emergencia. Tenemos serios déficit de ese combustible, se gasta demasiado en el país y ha sido imprescindible reducir las asignaciones demandadas.
La producción y distribución de alimentos y materiales de construcción, reitero, tienen prioridad absoluta en estos momentos. No somos un país capitalista desarrollado en crisis, cuyos líderes enloquecen hoy buscando soluciones entre la depresión, la inflación, la falta de mercados y el desempleo; somos y debemos ser socialistas.
Fidel Castro Ruz
Octubre 4 de 2008
7 y 35 p.m
miércoles, 1 de octubre de 2008
martes, 30 de septiembre de 2008
“Son las necesidades del pueblo lo que ha primado para las FARC”

Hernando Calvo Ospina
Rebelión
Me recibe en esa esquinita del mundo. Hace tremendo calor, y el color de las nubes presagia aguacero. Notando mi preocupación me dice que ese rancho, de madera y hojas, ya ha resistido varios vendavales. Reparo que en la salita los libros son el único lujo. Con el paso de las horas me doy cuenta que sus tesoros son dos fotos: en ambas está con Manuel Marulanda Vélez, el recientemente fallecido comandante de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Tengo ante mí a uno de los guerrilleros más legendarios de Colombia: Jaime Guaracas. Es de los mitos revolucionarios aun en vida, parte indisoluble de la fundación y desarrollo de las FARC. Durante la Séptima Conferencia, mayo de 1982, fue elegido a la máxima instancia de esa organización, el Secretariado. El cargo debió dejarlo ante su estado de salud.
Cuenta que sus “achaques” fueron surgiendo poco a poco, rezago de las torturas que le infligieron luego de ser detenido en Cali, al suroccidente del país, el 5 de junio de 1973. “ Los militares me tuvieron tres meses encerrado en una celda llamada “amansa-locos”, sometido a los métodos más salvajes que han aprendido de los especialistas estadounidenses .”
Guaraca tiene una memoria fotográfica. Recuerda en qué río, colina, camino, lejano pueblo, mes y día sucedieron detalles trascendentales de la historia colombiana, que bien pocos conocen.
Aquí una pequeña porción de lo conversado con este personaje, quien casi nunca ha dado entrevistas.
- ¿De donde proviene Jaime Guaraca?
- Vengo de una familia campesina muy humilde, colonizadora de un pedazo de tierra en el Tolima, al sur del país. Mis padres tumbaron selva para construir dos finquitas, donde nacimos seis varones y dos mujeres. Soy el único que queda vivo de la familia. Mi madre y mi hermana menor murieron muy jóvenes por falta de un médico .
El 9 de abril de 1948, al ser asesinado el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, la violencia del gobierno conservador contra liberales y comunistas se propagó por todo el país. Mi familia debió hacer lo mismo que miles de campesinos: esconderse en la selva para huir de la muerte. Mis hermanos mayores se fueron busca de otros jóvenes que se estaban organizando para defender su vida, pues la policía los perseguía para asesinarlos, por el delito de ser liberales. Estos jóvenes se convirtieron en guerrilleros que lucharon contra la dictadura fascista. Yo era muy niño.
- ¿Cuándo Usted se vincula a la lucha guerrillera?
- En 1953 el general Gustavo Rojas Pinilla se toma el poder. Ante sus ofrecimientos de paz, las guerrillas liberales se desmovilizan. Algunos de sus comandos, que habían actuado con los comunistas, deciden aliarse al gobierno militar para perseguirnos.
La consigna del gobierno era eliminarnos, y para ello contaba con el ejército, la policía, conservadores y liberales. Entonces, liderados por Jacobo Prías, más conocido como “Charro Negro”, jefe del movimiento comunista agrario, decidimos replegarnos.
Charro nos hizo formar. Éramos unos ochenta guerrilleros. Nos explicó que los ofrecimientos de Rojas Pinilla no eran lo que Colombia y los colombianos necesitaban. Que todo era una mentira y se iba a demostrar muy pronto. Por tanto él no aceptaba ninguna entrega de armas. Luego pidió que diera un paso al frente quien quisiera seguirlo. Que debía ser una decisión voluntaria, repitiéndonos que la lucha sería larga y dura.
Lo hice. Yo apenas tenía quince años.
Con nosotros estaba el camarada Marulanda, quien se había vinculado al movimiento de autodefensa comunista del Tolima, en 1953. Su padre, don Pablo, ya viejito, también nos acompañaba.
Éramos 30 personas: 26 varones y cuatro mujeres. Un grupo que ayudó a organizar las regiones de Riochiquito, el Pato, Marquetalia y otras, al sur del país.
- ¿Cómo continuó ese proceso organizativo de lo que sería las FARC?
- El 27 de mayo de 1964 se toma como la fecha en que se funda las FARC. Ese día se atacó nuestra región, como parte de la llamada Operación Marquetalia, que fue una guerra preventiva contrainsurgente. Se dijo que esa zona y otras eran “repúblicas independientes”, y le puedo asegurar que de eso no había nada. Fue el pretexto para lanzarnos 16 mil hombres del ejército bien equipados, más aviones, helicópteros y artillería.
Los verdaderos mandos eran estadounidenses. Nosotros teníamos unos aparaticos de comunicación, “boqui-toquis” y cada vez que los encendíamos sólo escuchábamos a los gringos. Yo cogí fastidio de oírlos. (walkie-talkie),
Por donde uno miraba había tropas. Y aunque sin experiencia ni buen armamento, 52 hombres y tres mujeres las enfrentamos.
- En este caso, ¿qué quiere decir “enfrentar”? ¡Eso era una batalla de hormiga contra elefante!
- Esperar hasta que llegaran donde el tiro de la carabina los alcanzara, en especial a los que encabezaban la columna. Retroceder, para volverlos a esperar.
- Siempre me ha parecido irreal que esa cantidad de campesinos no saliera completamente derrotada.
- Sí, sí: yo tengo el nombre de todos ellos, así como el nombre de sus finquitas.
Pero mire, fue muy bonito, porque en medio de aquello que estaba tan difícil nos reunimos. Entonces el camarada Marulanda nos preguntó: ¿Vamos a resistir o nos rendimos?. Y todos dijimos: ¡resistimos! ¿Somos libres o esclavos? Y respondimos: ¡Lucharemos por ser libres!
- ¿De donde surge el nombre de FARC, y en qué momento Manuel Marulanda asume su dirección?
- A pesar de que en 1966 seguían las operaciones militares, entre abril y mayo realizamos la Segunda Conferencia en la región de Duda Departamento del Meta. Ahí se discutió y se decidió que la organización se llamaría FARC.
En esa Conferencia, donde participaron unos 350 combatientes, se hizo realidad la idea que teníamos: crear una sola organización que agrupara a fuerzas de varias zonas, y bajo el mando de una sola dirección. Así fue: se nombró un Estado Mayor, con el camarada Marulanda al frente. Manuel fue ratificado como jefe, porque ya venía siéndolo desde que Charro fuera asesinado, en enero de 1960. Todos le reconocíamos el liderazgo, porque era indiscutible.
- Entre 1967 y 1970, más o menos, la naciente FARC pasa por una grave crisis debido a los golpes del enemigo. Superada, empezaría a demostrar una gran metodología política y militar. ¿De donde proviene, en especial la militar? ¿Tuvieron instructores?
- Es una pregunta muy importante porque en estos tiempos se dicen muchas cosas, tratando de minimizar la obra de un grupo de hombres que ha entregado todo por el bien del pueblo colombiano.
Cuando nos llega la Operación Marquetalia ninguno de nosotros tenía experiencia militar. Ni sabíamos qué tipo de ejército íbamos a enfrentar. Había dos reservistas, pero no sabían de técnicas de combate, ni siquiera cómo hacer una emboscada. Le digo que eso fue muy duro.
El único hombre que se metió a estudiar táctica y estrategia militar fue el camarada Marulanda.
- ¿Cuál fue su metodología?
- Él era un observador, y de todos los aspectos de la vida humana. En lo militar, él fue observando, reflexionando, cómo se comportaban la policía y el ejército en los mismos combates. Así fue extrayendo enseñanzas.
Sin instructor, la escuela de nosotros fue la práctica. Aplicamos un método que hasta hoy me parece justo: las reuniones de balance. En ellas el guerrillero exponía todo lo que había visto, palpado, escuchado. Luego el camarada Marulanda resumía, explicándonos el por qué de muchas cosas y errores.
Hasta que el camarada vio la necesidad de ponerse a estudiar. Fue un autodidacta de primera línea. Leyó a Lenín, Marx, Bolívar, sobre la guerra vietnamita y la guerra de guerrillas de Mao. Leía los manuales militares, en especial los del ejercito colombiano, porque decía que el enemigo había que conocerlo por adentro.
Sin escuela de instructores duramos hasta 1972. El camarada Marulanda fue quien empezó a dar cursos, a formar instructores, a trasladar la experiencia. Esa fue parte de la obra que él dejó, además de la fidelidad a la causa. Fueron 59 años de vida guerrillera.
Quizás atraído por el delicioso aroma de la comida que se preparaba, un perro se obstinaba en ladrar. Ni esto perturbaba a Jaime Guaracas. La tormenta se había detenido, pero las grises nubes seguían sin inmutarse.
Vació de una sola vez el vaso con jugo que, por segunda vez, nos brindaban, preparado con esas frutas que sólo se dan por estas tierras. Ya hemos charlado unos buenos momentos. El recordar tanta historia, parece que le imprime energía adicional. Llega el momento de tocar temas actuales.
- ¿Qué dice Usted de las acusaciones que se le hacen a las FARC, por ejemplo, que son una “narcoguerrilla”?
- El gobierno, la gran prensa y muchos que se dicen intelectuales, dentro y fuera de Colombia, han dicho que las FARC han cambiado. Que al comienzo era un grupo con un programa revolucionario, que luchaba por la reforma agraria. Dicen que de un tiempo para acá se convirtió en lo que ellos llaman “narcoguerrilla”. Y uno piensa: ¡cómo ellos acondicionan los términos a sus necesidades!
Cuando surgieron los grupos revolucionarios se les denominaba “chusma”, que es una bajeza. Poco después les denominaron “comunistas”, contando que el comunismo era lo peor. O sea, diciendo del comunismo lo que exactamente ellos hacen contra los colombianos. Luego se les trató de antisociales, criminales, bandoleros, y todos los términos que se imagine. La acusación se fue cambiando, hasta que llegaron a lo de “narcoguerrilla”, término impuesto por el ex embajador estadounidense, Lewis Tambs. Vea como es de irónica la vida: ¡Este mismo personaje fue expulsado de Costa Rica por narcotraficante!
- Se le cuestiona a las FARC la retención de militares y policías.
- Ellos no han sido secuestrados, fueron capturados en pleno combate. Por lo tanto se trata de prisioneros de guerra, como lo son los guerrilleros que están en las cárceles.
- Pero lo mismo no podrá decir de los civiles.
- Mire, durante las negociaciones con el gobierno del presidente Andrés Pastrana, las FARC entregaron a más de trescientos militares retenidos: no liberaron ni a un guerrillero, y existen condenados a cincuenta y sesenta años, muchos de ellos enfermos.
Cuando las FARC vieron que no existía ninguna intención de intercambio de prisioneros, se decidió retener a personas de peso político.
A Ingrid Betancourt no fue necesario irla a buscar, porque se entró a una zona guerrillera. Ella creyó que no se sabía de su pertenencia a la burguesía.
¡Es que en esta guerra la burguesía no ha sufrido!
Pero ni con esos retenidos reaccionó el gobierno, porque no le ha importado negociar prisioneros, menos la paz. Con Uribe Vélez todo es guerra.
- Ahora que menciona a la señora Betancourt, ¿cómo fue en realidad su rescate?
- Fue una operación donde intervinieron franceses, israelíes y gringos. Pero lo esencial es que, ella y el grupo de los catorce, salieron bajo el ofrecimiento de una recompensa económica a los dos máximos responsables de su custodia. Y más: es posible que en esa negociación vinieran desde mucho antes. En la última prueba de supervivencia que se entregó, esa foto de Ingrid, donde se ve sentada y con cara de casi muerta, fue preparada. Explíqueme: ¿por qué los responsables de su custodia dejaron salir la carta enviada por Ingrid a su madre, donde contaba tantas mentiras sobre su salud y el trato que recibía? ¿O es que la tuvieron que ayudar a bajar del avión cuando regresó a Bogotá o Paris? Los exámenes médicos oficiales que le hicieron en Paris, ¿mostraron algún problema de salud?
Esos que se vendieron creyeron en promesas, pajaritos en el aire, y exilio dorado en París. Nada les han dado: siguen en la cárcel y amenazados con extradición a Estados Unidos.
A ellos les está pasando como al asesino del comandante Iván Ríos, quien después le cortó la mano para llevarla de prueba al ejército: está haciendo huelga de hambre en la cárcel porque no le han cumplido. Y no le cumplirán.
Así le paga el diablo a quien bien le sirve.
- La señora Betancourt está diciendo que no volverá a Colombia porque es objetivo militar de las FARC.
- Con ese cuento, ¿será que ella y su familia quieren sacar más compasión, y obtener más de los millones que ganaron con las campañas que se realizaron, y donde tanto ingenuo cayó? ¿O le falta inflar un poquito más le ego desmesurado que tiene? La importancia política que tuvo desapareció.
- En este año 2008 las FARC han recibido duros golpes. ¿Es cierto que las FARC están muy debilitadas?
- No digo que las FARC estén golpeadas: han tenido algunos fracasos. La muerte de Raúl Reyes, Iván Ríos y otros comandantes son fracasos. Con la salida de Ingrid y el grupo de los 14, soy conciente y lo digo: ahí se perdió una batalla política. Pero es que las guerras son así, todo el tiempo no se ganan batallas.
Ya se reestructuró la dirección. Alfonso Cano, el nuevo jefe, ha dicho que el Manifiesto Bolivariano continúa su curso; que las FARC se guían por lo mismo en lo militar, político y organizativo. Que las siguen con las puertas abiertas para buscar la paz con justicia social.
Todo lo demás son mentiras. Eso sí: que se olviden de que las FARC están derrotadas o de que han perdido su rumbo. Porque las causas que originaron esta guerra se han incrementado, se han ido desarrollando. Hoy, el pueblo sufre y padece más que en 1946. Hoy más que nunca el país es dirigido desde Washington: Uribe es un simple mayordomo.
- Se repite que con Alfonso Cano muchas cosas van a cambiar en las FARC, empezando por volverse “más política”, o que se van a desmovilizar.
- Alfonso es un hombre muy inteligente y estudiado. Es un cuadro político que va a jugar un papel importante en la dirección, porque en las FARC la dirección es colectiva. Cuando ella se reúne, ahí llegan todos los planteamientos, se discuten y se toman decisiones por mayoría. Nadie se puede salir de eso.
Por eso son especulaciones el decir que con Cano se abren grandes posibilidades para la entrega de las FARC.
- ¿Cuántos años más de guerra le esperan al pueblo colombiano?
- Lamentablemente, la paz no está en manos de las FARC, sino en las de la burguesía y el imperialismo
Si Uribe, que se cree un súper presidente, fuera un poco inteligente y quisiera la paz, podría empezar a darle salida a la guerra con un simple decreto. Las FARC están dispuestas a negociar a la hora que sea, pero no en cualquier sitio; no en cualquier condición; no por cargos en el Congreso para su dirigencia.
Colombia necesita paz, pero no la paz de rendición, no de entregar armas a cambio de nada para las mayorías del país.
Son las necesidades del pueblo lo que prima para las FARC, porque sus comandantes sí viven rodeados del pueblo, y conocen lo que sufre ese pueblo.
- ¿Una negociación política puede abrir el real camino hacia la paz?
- Mire, durante los diálogos con el gobierno del presidente Pastrana, realizados en la zona del Caguán, se avanzó mucho. Se llegó a firmar una agenda común, donde los puntos de las FARC y del gobierno se fusionaron en uno. Sólo era empezar a trabajar.
¿Qué pasó? Que Washington y la burguesía colombiana creyeron que así llegaría la revolución. Entonces prefirieron volver a invertir en la guerra. Claro, impulsados por el poderoso consorcio militar de Estados Unidos. Porque son ellos, junto a la gran burguesía y el mando militar colombiano, los que fomentan la guerra para llenar sus arcas.
Lo cierto es que de las burguesías latinoamericanas, la colombiana es la tiene una característica sin igual: acogió la formula de aplicar la violencia, la muerte, a sus opositores. Todo lo quiere resolver matando a quien estorbe a sus planes.
- ¿De dónde puede venir esa “característica” de la burguesía colombiana?
- Yo se la adjudico a los españoles, aunque falta hacer una investigación sociológica y sicológica que nos diga qué tipo de español llegó a Colombia. Qué herencia tan terrible nos dejaron, porque la violencia política de los poderosos en nuestro país viene desde la colonia.
- Aunque sólo unos pocos dementes e interesados creen aún que por la vía militar y la violencia contra el pueblo se puede acabar con la guerrilla, tampoco veo factible que por el momento la guerrilla se tome el poder.
- Somos muy realistas, por ahora no podemos derrotarlos, pero un mal no dura cien años, ni un cuerpo lo resiste. Ningún cambio social ha sido fácil. Eso sí, que no se equivoquen: mientras persistan las causas que generaron la lucha, la guerrilla será invencible.
La propaganda de ellos dice que el pueblo colombiano está cansado de la guerra, y que por eso muchos le colaboran al ejército, pero eso no es cierto. De ser así, la guerrilla no estaría por todo el país.
La guerrilla hizo un repliego estratégico para enfrentar al Plan Colombia. En la selva están las fuerzas principales, pero existen combatientes a los alrededores de Bogotá, Cali, Medellín. Lo que pasa es que no se dan cuenta de su presencia porque hay una base que los oculta, que los apoya.
Las FARC tienen organizado su partido Comunista Clandestino, PCC, y al Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia. Estos trabajan clandestinamente con las masas, por todo el país, calladito.
Si se mira con objetividad, Uribe es el derrotado porque no ha logrado acabar con las FARC con sus planes Colombia y Patria. Junto a Washington han derrochado miles de millones de dólares, y las FARC continúan.
- Dígame, ¿si no es militarmente, cómo el Estado colombiano y Washington podrían poner a tambalear realmente a las FARC?
- Si ese dinero que invierten para la guerra y la represión, lo invirtieran en salud, educación, una reforma agraria, quizás se pondría en cuestionamiento a las FARC.
Si se empiezan a solucionar las causas que mantienen latente el conflicto, si no se continúa el asesinato a los opositores, por lógica bajaría la tensión. Se iría cerrando la posibilidad para que las FARC digan que el pueblo sufre.
Es por eso que el establecimiento tiene las posibilidades de resolver este conflicto, ¡y ahora mismo!
Pero no: Uribe, el imperialismo y la burguesía tienen la gran ilusión de derrotar a las FARC militarmente. Y ahí están, le repito, bien equivocados.
Bajo las condiciones actuales del pueblo colombiano, tenga la certeza de que las FARC seguirán existiendo. Las FARC están dispuestas a seguir la lucha, resistir y vencer.
Hernando Calvo Ospina es colaborador de Le Monde Diplomatique . Nominado al Premio Lorenzo Natalí para el Periodismo, 2005, de la Comisión Europea. Autor, entre otros: “Colombia, laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado”. A kal-Foca, Madrid 2008.
sábado, 27 de septiembre de 2008
El socialismo democrático
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No deseaba escribir una tercera reflexión consecutiva, pero no puedo dejarla para el lunes.
El "capitalismo democrático" de Bush tiene una respuesta exacta: el socialismo democrático de Chávez. No habría forma más precisa de expresar la gran contradicción entre el Norte y el Sur de nuestro hemisferio, entre las ideas de Bolívar y las de Monroe.
El gran mérito de Bolívar es haberlo planteado cuando no existían los medios modernos de comunicación y ni siquiera el Canal de Panamá. Tampoco existía el imperialismo de Estados Unidos; eran simplemente las Trece Colonias de habla inglesa que, unidas, se independizaron en 1776 con la ayuda de Francia y España.
Cual si fuese capaz de ver a través de los siglos, El Libertador proclamó en 1829: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad."
Hugo Chávez es un soldado venezolano en cuya mente germinaron de modo natural las ideas de Bolívar. Basta observar cómo transitó su pensamiento por etapas diversas del desarrollo político a partir del origen humilde, la escuela, la academia militar, la lectura de la historia, la realidad de su país y la humillante presencia del dominio yanqui.
No era general ni tenía a sus órdenes los institutos armados; no dio ni podía dar un golpe, no quería ni podía esperar. Se rebeló, asumió la responsabilidad por los hechos, convirtió la prisión en escuela, se ganó al pueblo y lo conquistó para su causa desde fuera del poder; ganó las elecciones a través de una Constitución burguesa, juró sobre el moribundo documento una nueva ley de leyes, chocó con ideas preconcebidas de izquierda y derecha e inició la Revolución Bolivariana en las más difíciles condiciones subjetivas de toda la América Latina.
Durante diez años, desde la Presidencia de su país, Chávez no ha dejado de sembrar ideas incesantemente dentro y fuera de su Patria.
Ninguna persona honesta puede dudar de que en Venezuela hay una verdadera revolución en marcha, y que allí se desarrolla una excepcional lucha contra el imperialismo.
Debe señalarse que Chávez no descansa un minuto, lucha dentro de Venezuela y a la vez viaja sistemáticamente a las capitales de países de América Latina y a naciones importantes de Europa, Asia y África. Se comunica hora por hora con la prensa nacional e internacional, no teme abordar cualquier tema, es escuchado con respeto por los principales líderes del mundo, hace uso correcto y eficaz del poder real de su Patria como país que posee las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, unido a la existencia de abundante gas, y elabora un programa nacional e internacionalista que no tiene precedentes.
Cuando firma un acuerdo de asociación de Gazprom de Rusia y PDVSA de Venezuela para la búsqueda y explotación de hidrocarburos, está creando un consorcio en ese campo que no tiene igual en el mundo. Su asociación económica con China, Rusia, países de Europa y otros con recursos abundantes de América Latina y África, desata fuerzas liberadoras para abrir paso a un mundo multipolar. No excluye a Estados Unidos del suministro de energía y el intercambio comercial. Es una concepción objetiva y equilibrada.
Plantea para su propia Patria una revolución socialista, sin excluir importantes factores productivos.
Para nuestra Patria, en un momento histórico en que ha sido golpeada por la naturaleza y los embates criminales del decadente imperio, constituye un verdadero privilegio contar con la solidaridad de Chávez. Jamás se escuchó una frase tan internacionalista y solidaria como la que dirigió a nuestro pueblo: "¡La tierra de Venezuela es también tu tierra!"
El imperialismo trata de liquidarlo políticamente o eliminarlo a cualquier precio, sin reparar en que su muerte constituiría una catástrofe para Venezuela y para la economía y la estabilidad de todos los gobiernos de América Latina y el Caribe.
Mis conversaciones con él se caracterizan por el punto de vista que sostengo de que en este instante lo más importante es salvar a Venezuela de la embestida política del gobierno de Estados Unidos. Durante su última visita discutimos sobre la magnitud del apoyo que ya nos brinda y el que desea brindarnos, y nuestra sugerencia de que concentre el máximo de recursos posible en la batalla interna que hoy libra contra la ofensiva mediática y los reflejos condicionados sembrados durante muchos años por el imperialismo.
Desde ahora hasta el 23 de noviembre la batalla que se libra es de gran trascendencia, y no deseamos que el apoyo a Cuba sea tomado como pretexto para golpear a la Revolución Bolivariana.
Los 92 obreros de la construcción venezolanos integrantes de las Brigadas Socialistas de Trabajo Voluntario, enviados a edificar viviendas en Pinar del Río, constituyen todo un símbolo de nuestra época.
Se viven instantes de mucha importancia. La consulta popular para aprobar la nueva Constitución en Ecuador pasado mañana tiene gran trascendencia. Chávez se reunirá el lunes en Brasil con el presidente Lula. Esta noche hay un debate televisado Obama-McCain. Todas son noticias importantes.
Por ello no quiero dejar para el lunes estas líneas, ya que Chávez mañana sábado estará de regreso en su Patria y hablándole de nuevo a su pueblo el domingo. Él siempre utiliza algo de estas reflexiones en su batalla.
Fidel Castro Ruz
Septiembre 26 de 2008
viernes, 26 de septiembre de 2008
La crisis del capitalismo y la izquierda

Emir Sader
Agencia Carta Maior/Insurrectasypunto
Con la nueva crisis del capitalismo, al estilo de la de 1929, las tesis del capitalismo de casino se confirman, el Estado norteamericano se contradice una vez más e interviene pesadamente, demostrando que su confianza en el mercado no era tan grande como su propaganda exhibía. El capitalismo muestra sus vísceras y las tesis de la izquierda critica – keynesiana o anticapitalista – al neoliberalismo parecen ser acertadas. Y los izquierdistas nos reímos al ver confirmadas nuestras tesis sobre el carácter antisocial y tal vez terminal del capitalismo, nos restregamos las manos ansiosos por las consecuencias sociales y políticas de la crisis.
¿Debemos hacer eso? ¿O tal vez debiésemos preguntarnos cuan preparados estamos para enfrentar esta nueva crisis con alternativas de izquierda? No solo debemos preguntarnos si podemos enfrentar la crisis con teorías sino con fuerza social, política, ideológica, como para en tiempos de crisis disputar la hegemonía. Deberíamos preguntarnos si las medidas que los gobiernos tomarán significarán más sufrimiento para los pueblos, más desesperación, abandono, desempleo, informalidad, sin que puedan ver que hay otras alternativas.
Si nos limitamos a actuar como intelectuales críticos al capitalismo, entonces, la crisis es para nosotros un gran banquete. Podemos regocijarnos y recrear todos los días y semanas nuevos textos que prevén – “como ya lo habíamos escrito” – el fin del capitalismo para dentro de poco tiempo.
Pero los augurios catastróficos se equivocan a menudo. En los años 30, la Internacional Comunista se adhirió a las tesis del Economista Emilio Vargas, que retomaba las tesis de Lenin para diagnosticar que la crisis de 1929 llevaba al capitalismo –finalmente- a su desaparición. Sin embargo, en cuanto el New Deal rescató al capitalismo de sí mismo, fue introducida la categoría “segunda fase de la etapa final del capitalismo”. En este momento ya debemos estar por la quinta o sexta fase.
Giovanni Arrighi recuerda cómo en los años 70 la discusión no era sobre el fin del capitalismo sino cuándo, dónde y cómo terminaría el capitalismo – tema que aparentemente fue asumido hasta por los mismos teóricos del capitalismo. No obstante, como el propio Lenin nos recuerda, el capitalismo no cae ni caerá si no es derribado – como demostraron los procesos revolucionarios que terminaron con el capitalismo, temporal o definitivamente. No solo no cae por sí mismo sino que hasta demuestra capacidad de recuperación. ¿Quien diría que a patria de Lenin, aquella de la primera revolución obrera-campesina de la historia de la humanidad, vería restaurado el capitalismo, en una versión mafiosa? ¿Quien diría que los Estados Unidos, “heridos de muerte” por la crisis de 1929, liderarían el mayor y mas profundo ciclo largo expansivo del capitalismo de su historia – su “era de oro”, según Hobsbawn – en la segunda post-guerra, presionando a la URSS y derrotándola tecnológica e económicamente antes de favorecer su implosión política?
No digo esto para ser caracterizado como diseminador de visiones apologéticas del capitalismo o para alentar el desánimo sino para cumplir la saludable afirmación de Brecht, de que “debemos tomar al enemigo por su lado mas fuerte”, para no equivocarnos sobre las condiciones reales de lucha contra él, para no subestimar sus fuerzas y, sobretodo, no sobrestimar nuestras fuerzas.
Ante cada crisis que la izquierda enfrenta riéndose y restregando las manos entra y sale más derrotada aún, porque se contenta con la contemplación de los últimos días de una Pompeya capitalista que insiste en sobrevivir, gracias a la falta de alternativas de izquierda – teóricas y políticas –. De esa misma izquierda que parece creer que, finalmente, un día, no muy lejano, los pueblos del mundo se convencerán de sus tesis apocalípticas, sin haberlas construido como fuerza económica, social, política e ideológica.
Por el momento, como decía Marx de la pequeña burguesía , parece que el pueblo todavía no está maduro para entender las tesis de una izquierda que se contenta consigo misma, con nuestras maravillosas tesis que nos dicen que a largo, medio o corto plazo, inevitablemente, la historia revelará que camina para el socialismo.
Poco habremos aprendido de los virajes – revolucionarios y contrarrevolucionarios – del siglo XX, si seguimos esperando ver pasar el cadáver de nuestro enemigo en lugar de preparar meticulosamente la realización de nuestros sueños y de nuestras utopías, como recomendaba el realismo revolucionario de Lenin.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73034&titular=la-crisis-del-capitalismo-y-la-izquierda-
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Consideraciones sobre la transición económica al Socialismo

Por Luis R Delgado J
El desarrollo del socialismo debe partir de un proceso continuo de socialización de los medios de producción, este hecho histórico es la premisa para el reencuentro de los productores directos con los instrumentos de producción y es la base de la democracia económica entendida esta como la participación de todos en la producción social y el disfrute de todos de la riqueza socialmente producida.
Este hecho jurídico-político que transforma las relaciones sociales de propiedad, legitima una transformación profunda de las relaciones sociales de producción presentes en el Capitalismo, tiende a la abolición de fenómenos tales como la extracción de Plusvalía, la mercantilización del hombre, el mercado y toda forma de fetichismo mercantil, sin embargo este es un proceso paulatino en el cual no se pueden dar saltos inconscientes, ya que estamos en presencia de instituciones históricas que no son abolidas por decreto sino que se extinguen con el surgimiento de la nueva sociedad. En este orden la distinción entre Capital y Capitalismo es bastante esclarecedora (Mészáros 2001)
En este contexto reafirmamos lo propuesto por el Comandante Hugo Chávez, la transición al socialismo puede albergar en su seno diversas formas de propiedad (Estatal, Socialista, Cooperativa, pequeña-privada, etc.) por un lapso histórico determinado, sin embargo, no debe darse cabida a los monopolios privados en el control absoluto de los sectores económicos estratégicos como la explotación y procesamiento de hidrocarburos, la producción agroindustrial, eléctrica metalúrgica etc. porque sino seguiremos sufriendo los males que hoy vivimos, donde un pequeño grupo de empresarios muy poderosos puede poner en jaque a una nación entera, en este sentido las diferentes nacionalizaciones (sector eléctrico, cemento, acero, etc.) realizadas en los últimos meses han sido acertadas, por supuesto todavía está en discusión el carácter de dichas nacionalizaciones, porque nacionalización no es sinónimo de socialización.
Otro elemento que es importante destacar en el periodo de transición en un país dependiente, es la necesaria diversificación económica, o lo que algunos especialistas denominan el desarrollo vertical y horizontal del aparato productivo, que no es otra cosa que la capacidad de producir desde una zanahoria hasta un ferrocarril de alta velocidad y a su vez con un desarrollo equilibrado a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional, este tema es de vital importancia y ha sido recurrente en el lenguaje político desde el siglo XX, de esta preocupación se deriva la reflexión de “sembrar el petróleo”.
Esto es una premisa para la concreción de la Liberación Nacional y la construcción del Socialismo, la cual es la ruptura con la división internacional del trabajo impuesta por el imperialismo condenando a los pueblos periféricos-dependientes a la monoproducción de materias primas para abastecer las necesidades de las naciones imperialistas industrializadas. El desarrollo diversificado de la economía es lo que permite acelerar los procesos de socialización, porque en las economías periféricas es difícil prescindir del mercado si contamos con una deficitaria producción de riqueza social, no se olvide que el Mercado en general no solo circunscrito al capitalismo es una institución para administrar la escasez, es decir estamos al frente de la tarea histórica de desarrollar de forma acelerada las fuerzas productivas.
En fin el proceso de transición al Socialismo debe sentar las bases jurídicas, políticas, técnicas y socio-culturales de una economía socialista o lo que algunos denominan la economía del trabajo, entendida ésta como un sistema de producción, transformación y circulación de bienes y servicios dirigidos a satisfacer las necesidades humanas frente a la economía capitalista que satisface necesidades de mercado y tiene ansias de ganancia, caracterizado por ser socialmente justo en sus relaciones de producción y de intercambio, económicamente eficiente en el uso de los recursos, ecológicamente sustentable y respetuosa de la diversidad cultural (papeles de trabajo de la Campaña Juvenil-Estudiantil Bolivariana por el Socialismo, 2007).
lunes, 22 de septiembre de 2008
EL PARTIDO MARXISTA LENINISTA

Ernesto Che Guevara
Prólogo al libro El partido marxista-leninista, publicado por la Dirección Nacional del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, La Habana, 1963.
Este pequeño libro está destinado a iniciar a los militantes del Partido, en el amplio y riquísimo acervo de las ideas marxistas-leninistas.
La elección de los temas es simple y efectiva. Se trata de un capítulo del Manual de marxismo-leninismo de Otto V. Kuusinen y de una serie de discursos de Fidel Castro. La selección es buena porque en el capítulo del Manual de marxismo-leninismo se sintetiza la experiencia de los partidos hermanos y se da un esquema general de lo que debe ser y cómo debe actuar un partido marxista-leninista, y en la sucesión de discursos del compañero Fidel se ve desfilar la historia política de nuestros país a través de las palabras en algunos casos autobiográficos, del dirigente de la Revolución.
Las dos cosas están íntimamente ligadas, la teoría general como expresión de las experiencias del Partido Comunista de la Unión Soviética y de los partidos marxista-leninistas de toda la humanidad y la aplicación práctica de estas ideas generales a nuestras especiales características. De las peculiaridades que dan el marco al desarrollo de los acontecimientos sociales en esta región del mundo, no debe inferirse que existan excepciones históricas; simplemente, en el marco general de la teoría, hija de la experiencia, cabe el caso específico de la situación cubana que agrega nuevas experiencias al movimiento obrero del mundo.
El manual nos enseña con meridiana claridad qué es un partido marxista leninista: “personas fundidas por una comunidad de ideas que se agrupan para dar vida a las concepciones marxistas, es decir, para llevar a cabo la misión histórica de la clase obrera.” Explica además cómo un partido no puede vivir aislado de la masa, cómo debe estar en permanente contacto con ella, cómo debe ejercer la crítica y la autocrítica y ser muy severo con sus propios errores; cómo no debe basarse solamente en conceptos negativos de lucha contra algo, sino también en conceptos positivos de lucha por algo, cómo los partidos marxistas no pueden cruzarse de brazos esperando que las condiciones objetivas y subjetivas, formadas a través del complejo mecanismo de la lucha de clases, alcancen todos los requisitos necesarios para que el poder caiga en manos del pueblo como una fruta madura. Enseña el papel dirigente y catalizador de este partido, vanguardia de la clase obrera, dirigente de su clase, que sabe mostrarle el camino el triunfo y acelerar el paso hacia nuevas situaciones sociales. Insiste en que aún en los momentos de reflujo social, es necesario saber retroceder y mantener firmes los cuadros para apoyarse en la próxima ola y avanzar más lejos, hacia el fin fundamental del partido en la primera época revolucionaria, que es la obtención del poder.
Y es lógico que este partido lo sea de clase. Un partido marxista-leninista mal podría ser de otra manera; su misión es buscar el camino más corto para lograr la dictadura del proletariado y sus militantes más valiosos, sus cuadros dirigentes y su táctica salen de la clase obrera.
No puede concebirse que la construcción del socialismo se inicie con un partido de la clase burguesa, con un partido que tuviera entre sus integrantes una buena cantidad de explotadores y éstos fueran encargados de fijar su línea política. Evidentemente, una agrupación de ese tipo sólo puede dirigir la lucha en una etapa de liberación nacional, hasta ciertos niveles y en determinadas circunstancias. En el momento siguiente, la clase revolucionaria se convertiría en reaccionaria y se establecerían nuevas condiciones que obligarán a la aparición del partido marxista-leninista como dirigente de la lucha revolucionaria. Y ya, en América al menos, es prácticamente imposible hablar de movimientos de liberación dirigidos por la burguesía. La Revolución cubana ha polarizado fuerzas; frente al dilema pueblo o imperialismo, las débiles burguesías nacionales eligen el imperialismo y traicionan definitivamente a su país. Se pierde casi totalmente la posibilidad de que en esta parte del mundo se produzca un tránsito pacífico al socialismo.
Si el partido marxista-leninista es capaz de prever las etapas históricas a sobrevenir y es capaz de convertirse en bandera y vanguardia de un pueblo aún antes de haber liquidado la etapa de liberación nacional -tratándose de nuestros países colonizados- entonces ese partido habrá cumplido una doble misión histórica y podrá afrontar las tareas de la construcción del socialismo con más fuerza, con más prestigio entre las masas.
Luego vienen la experiencia cubana; experiencia rica por todo lo que tiene de nuevo, por todo lo que tiene de vigoroso en esta época de desarrollo de la revolución americana y también por lo rico en enseñanzas que son sus errores, analizados y corregidos públicamente, en contacto con las masa y ante el juicio de la opinión pública.
Particularmente importantes son los discursos del compañero Fidel referidos al Partido Unido de la Revolución Socialista y a los métodos de trabajo empleados en las ORI [Organizaciones Revolucionarias Integradas] que marcan dos etapas fundamentales de nuestro desarrollo. En la primera se expresa la confusión franca de un revolucionario cabal que ha llegado al pináculo del camino ascendente de la evolución de su pensamiento y proclama sin dudas, ante el mundo, su profesión de marxista-leninista. Pero lo hace, no como una simple afirmación verbal, sino mostrando los rasgos, los hechos más salientes de la evolución del dirigente, de la evolución del movimiento y del Partido hacia una conjugación destinada a integrar el Partido Unido de la Revolución Socialista.
Analizándose a sí mismo, el compañero Fidel reconoce la cantidad de concepciones regresivas que el medio había inculcado en él; cuenta cómo instintivamente fue luchando contra esas concepciones y forjándose en la lucha, cuenta de sus dudas y explica el porqué de esas dudas y cómo se resolvieron.
En esta etapa el Movimiento 26 de Julio constituía algo nuevo, muy difícil de definir; Fidel Castro, héroe del Moncada, prisionero de Isla de Pinos, entrena un grupo de expedicionarios que tiene como misión alcanzar las costas de Oriente, iniciar el incendio revolucionario de la provincia y separarla del resto de la isla en un primer momento o avanzar inconteniblemente, de acuerdo con las condiciones objetivas, hasta la propia Habana, en una sucesión de victorias más o menos sangrientas.
La realidad golpeó sobre nosotros; no estaban dadas todas las condiciones subjetivas necesarias para que aquel intento cristalizara, no se habían seguido todas las reglas de la guerra revolucionaria que después aprenderíamos con nuestra sangre y la sangre de nuestros hermanos en dos años de dura lucha. Fuimos derrotados y allí comenzó la más importante historia de nuestro movimiento. Allí se mostró su verdadera fuerza, su verdadero mérito histórico; nos dimos cuenta de los errores tácticos cometidos y de que faltaban algunos factores subjetivos importantes; el pueblo tenía conciencia de la necesidad de un cambio, faltaba la certeza de su posibilidad. Crearla era la tarea, y en la Sierra Maestra comienza el largo proceso que sirve de catalizador al movimiento entero de la Isla y que va provocando huracanes ininterrumpidos, incendios revolucionarios ininterrumpidos en todo el territorio.
Se empieza a demostrar con los hechos que el Ejército Revolucionario, con la fe y el entusiasmo del pueblo correctamente encaminados, en condiciones favorables para la lucha, puede ir aumentando su fuerza mediante el adecuado uso de las armas y destruir un día el ejército enemigo. Esa es una gran lección en nuestra historia. Antes de lograr el triunfo, ha ido cambiando la correlación de fuerzas hasta convertirse en inmensamente favorable al movimiento revolucionario; se han creado las condiciones subjetivas necesarias para realizar el cambio y provocado la crisis de poder esencial para el mismo. Se da una nueva experiencia revolucionaria a América, se demuestra cómo las grandes verdades del marxismo-leninismo se cumplen siempre; en este caso, que la misión de los dirigentes y de los partidos es la de crear todas las condiciones necesarias para la toma del poder y no convertirse en nuevos espectadores de la ola revolucionaria que va naciendo en el seno del pueblo.
Al mismo tiempo, al mostrar la necesidad de que los núcleos armados que defienden la soberanía popular están a cubierto de sorpresas, de ataques, de aniquilamientos, indica la importancia de que la lucha armada tenga por escenario los terrenos más favorables a la guerra de guerrillas, es decir, los lugares más accidentados de las zonas rurales. Ese es otro aporte de la Revolución a nuestra lucha de emancipación americana; del campo se va a la ciudad, de menos a mayor, creando el movimiento revolucionario que culmina en La Habana.
En otra parte Fidel expresa claramente: condición esencial del revolucionario es saber interpretar la realidad. Refiriéndose a la huelga de abril, explica cómo no supimos interpretarla en ese momento y por ello sufrimos una catástrofe. ¿Por qué se declara la huelga de abril? Porque había en el seno del movimiento una serie de contradicciones que nosotros llamamos de la Sierra y del Llano y que se hacían patentes a través del análisis de los elementos considerados fundamentales para decidir la luchas armada, los que eran diametralmente diferentes en cada una de las alas.
La Sierra estaba dispuesta a derrotar al ejército cuantas veces fuera necesario, ir ganándole batalla tras batalla, conquistando sus armamentos y llegar algún día a la toma total del poder sobre la base de su Ejército Rebelde. El Llano era partidario de la lucha armada general en todo el país con un epílogo de huelga general revolucionaria que expulsara a la dictadura batistiana y sentara la autoridad de los “civiles” como gobernantes convirtiendo al nuevo ejército en “apolítico”.
El choque de esta tesis es continuo y no es lo más adecuado para la unidad de mando que se requiere en momentos como éste. La huelga de abril es preparada y decretada por el Llano con la anuencia de la dirección de la Sierra que no se siente capaz de impedirla, aunque tiene serias dudas sobre su resultado y con las expresas reservas del PSP [Partido Socialista Popular] que advierte el peligro a tiempo. Los comandantes revolucionarios van al Llano para ayudarla y así Camilo Cienfuegos, nuestro inolvidable Jefe del Ejército, empieza a hacer sus primeras incursiones en la zona de Bayamo.
Estas contradicciones tienen una raíz más honda que las discrepancias tácticas: el Ejército Rebelde ya es ideológicamente proletario y piensa en función de clase desposeída; el Llano todavía sigue pequeño burgués, con futuros traidores en su dirección y muy influenciado por el medio en que se desenvuelve.
Era una lucha menos por el control interno, en el marco de la gran lucha revolucionaria por el poder. Los recientes acontecimientos de Argelia se explican claramente por analogía con la Revolución cubana: el ala revolucionaria no se deja desplazar del poder y lucha conquistándolo íntegro, el Ejército de Liberación es el representante genuino de la revolución que triunfa.
Los choques se suceden periódicamente y solamente se logra la unidad de mando (todavía no acatada por todos, sin embargo) cuando Fidel es nombrado Primer Ministro, algunos meses después de logrado el triunfo de la Revolución. Hasta ese momento ¿qué habíamos hecho?; habíamos adquirido, como dijera Fidel, el derecho a empezar. Sólo habíamos culminado una etapa que se basaba en la lucha a muerte contra el sistema establecido en Cuba, representado en el dictador Batista, pero el hecho de seguir consecuentemente una línea revolucionaria tendente a mejorar el estado de nuestra sociedad y liberarla lo más posible de todas la trabas económicas, nos llevaba por fuerza a una lucha frontal con el imperialismo.
Para el desarrollo y profundización de nuestra ideología el imperialismo ha sido un factor muy importante; cada golpe que nos daba precisaba una respuesta; cada vez que reaccionaban los yanquis, con su soberbia habitual, tomando alguna medida contra Cuba, nosotros teníamos que tomar la contramedida necesaria y de esta manera iba profundizándose la Revolución.
El Partido Socialista Popular entraba en este frente y los compañeros de vieja militancia revolucionaria y los compañeros que llegaban al poder a través de la lucha en la Sierra empezaban una tarea de fusión. Ya en ese momento Fidel advertía contra algunos peligros del sectarismo y criticaba al que restregara en la nariz de otros los 15 ó 20 años de militancia y el sectarismo de las barbas en la Sierra o del tiratiros de la ciudad.
En la época de la lucha armada había un grupo de compañeros que trataban de defender al movimiento del aparente caudillismo del compañero Fidel y cometieron el mismo error, que se repitiera después en la época del sectarismo, de confundir los grandes méritos del dirigente, los grandes méritos del líder de la Revolución y sus innegables dotes de mando, con el individuo cuya única preocupación era asegurarse el apoyo incondicional de los suyos y establecer un sistema de caudillaje. Fue una lucha de principios falsos llevada por un grupo de compañeros, lucha que no terminó siquiera el primero de enero o el momento en que Fidel asumiera el cargo de Primer Ministro, sino mucho después, cuando el ala derecha del 26 de Julio era destrozada. Así cayeron, por oponerse a la voluntad popular, Urrutia, Miró Cardona, Ray, Hubert Matos, David Salvador y tantos otros traidores.
Surge, después de la victoria total contra el ala derecha, la necesidad de estructurar un partido: el Partido Unido de la Revolución, exponente del marxismo leninismo en las condiciones de Cuba. Debiera ser un organismo ligado a las masas y por cuadros estrictamente seleccionados, de una organización centralizada y elástica a la vez y, para todo ello, confiábamos ciegamente en la autoridad ganada en muchos años de lucha por el Partido Socialista Popular, haciendo dejación casi total de nuestros criterios organizativos. De esta manera se fueron creando una serie de condiciones para que madurara el fruto del sectarismo.
En el proceso de estructuración, el compañero Aníbal Escalante se encargaba de la organización y comenzaba una etapa negra aunque, felizmente, muy corta, de nuestro desarrollo. Se erraba en los métodos de dirección; el Partido perdía sus cualidades esenciales de ligazón a las masas, del ejercicio del centralismo democrático y del espíritu de sacrificio. Recurriendo a veces, a verdaderos malabarismos se colocaban gentes sin experiencia y sin méritos en lugares dirigentes, por el hecho de haberse acomodado a la situación imperante.
Las ORI pierden su función de motor ideológico -y de control de todo el aparato productivo a través de esta función- y pasa a ser un aparato administrativo; en estas condiciones, los llamados de alerta que debían venir de las provincias, explicando la serie de problemas que allí existían, se perdían, porque quienes debían analizar el trabajo de los funcionarios administrativos eran precisamente los dirigentes del núcleo que cumplían una doble función de partido y de administración pública.
La etapa de los conceptos equivocados, de las equivocaciones garrafales y de los trasplantes mecánicos ha finalizado, afortunadamente. Las viejas bases en que se fundara este engendro sectario se han roto.
Frente a los interrogantes, la decisión de la Dirección Nacional presidida por Fidel fue volver a las masas, recurrir a las masas, y así se estableció el sistema de consulta de todos los centros de trabajo para la elección de los obreros ejemplares por la masa, la posibilidad de ser seleccionados para integrar los núcleos del Partido, de un partido íntimamente unido a ellas.
Como parte de los cambios del Partido se reformó el sistema de educación, premiando con ella, no como en momentos pasados, a los amigos, a los “claros”, a los “bachilleres del marxismo”, sino a los mejores trabajadores, a los hombres que han demostrado con su actitud frente a la Revolución, con su trabajo diario y su entusiasmo y espíritu de sacrificio las superiores dotes de miembro del partido dirigente.
De acuerdo con eso se han cambiado todos los criterios y empieza una nueva época de vigorización del Partido y de los métodos. Se abre ante nosotros un amplio y luminoso camino de construcción socialista en la que al Partido le toca la tarea de conducción. Esa conducción no será la de la orden mecánica y burocrática, la del control estrecho y sectario, la del mandar hacer, la del consejo que debe seguirse en cuanto a expresión verbal y no por constituir un ejemplo vivo, la del privilegio de las ideas o de la historia pasada.
El partido del futuro estará íntimamente unido a las masas y absorberá de ellas las grandes ideas que después se plasmarán en directivas concretas; un partido que aplicará rígidamente su disciplina de acuerdo con el centralismo democrático y, al mismo tiempo, donde existan, permanentes, la discusión, la crítica y la autocrítica abiertas, para mejorar el trabajo continuamente. Será en esta etapa un partido de cuadros, de los mejores, y éstos deberán cumplir su tarea dinámica de estar en contacto con el pueblo, transmitir las experiencias hacia las esferas superiores, transmitir a las masas las directivas concretas y ponerse en marcha al frente de éstas. Primeros en el estudio, primeros en el trabajo, primeros en el entusiasmo revolucionario, primeros en el sacrificio; en todo momento los más buenos, más puros, más humanos que todos los otros, deben ser los cuadros de nuestro partido.
Porque hay que recordar siempre que el marxista no es una máquina automática y fanática dirigida, como un torpedo, mediante un servomecanismo hacia un objetivo determinado. De este problema se ocupa expresamente Fidel en una de sus intervenciones: “¿Quién ha dicho que el marxismo es la renuncia de los sentimientos humanos, al compañerismo, al amor al compañero, al respeto al compañero, a la consideración al compañero? ¿Quién ha dicho que el marxismo es no tener alma, no tener sentimientos? Si precisamente fue el amor al hombre lo que engendró el marxismo, fue el amor al hombre, a la humanidad, el deseo de combatir la desdicha del proletariado, el deseo de combatir la miseria, la injusticia, el calvario y toda la explotación sufrida por el proletariado, lo que hace que de la mente de Carlos Marx surja el marxismo cuando precisamente podía surgir el marxismo, cuando precisamente podía surgir una posibilidad real y más que una posibilidad real, la necesidad histórica de la Revolución social de la cual fue intérprete Carlos Marx. Pero, ¿qué lo hizo ser ese intérprete sino el caudal de sentimientos humanos de hombres como él, como Engels, como Lenin?”
Esta apreciación de Fidel es fundamental para el militante del nuevo partido, recuérdenlo siempre, compañeros, grábenselo en la memoria como su arma más eficaz contra todas las desviaciones. El marxista debe ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos pero, siempre, por sobre todas las cosas, un ser humano; un militante de un partido que vive y vibra en contacto con las masas; un orientador que plasma en directivas concretas los deseos a veces oscuros de la masa; un trabajador incansable que entrega todo a su pueblo; un trabajador sufrido que entrega sus horas de descanso, su tranquilidad personal, su familia o su vida a la Revolución, pero nunca es ajeno al calor del contacto humano.
En el terreno internacional nuestro Partido tendrá deberes importantísimos; como el primer país socialista de América, un ejemplo a seguir por otros países, una experiencia viva para ser captada por los demás partidos hermanos; una experiencia viviente, repetida y cambiante, que muestra a la luz del conocimiento público todos sus aciertos y sus errores. En esta forma su ejemplo es más didáctico y no tiene la aspiración de ser elevado solamente ante quienes han hecho profesión de fe del marxismo-leninismo, sino ante las masas populares de América.
La Segunda Declaración de La Habana es una guía para el proletariado, el campesinado y los intelectuales revolucionarios de América; nuestra propia actitud será guía permanente. Debemos ser dignos de ese lugar que tenemos, debemos trabajar todos los días pensando en nuestra América y fortalecer más y más las bases de nuestro estado, su organización económica y su desarrollo político, para poder también, al mismo tiempo que nos superamos internamente, convencer más y más a los pueblos de América de la posibilidad práctica de iniciar el camino del desarrollo socialista, en la etapa actual de correlación de fuerzas internacionales.
Todo esto sin olvidarnos de que nuestra capacidad emocional frente a los desmanes de los agresores y los sufrimientos de los pueblos, no puede estar limitada al marco de América, ni siquiera al marco de América y los países socialistas juntos; debemos practicar el verdadero internacionalismo proletario, recibir como afrenta propia toda agresión, toda afrenta, todo acto que vaya contra la dignidad del hombre, contra su felicidad en cualquier lugar del mundo.
Nosotros, militantes de un partido nuevo, en una nueva región liberada del mundo y en nuevas situaciones, debemos mantener siempre en alto la misma bandera de dignidad humana que alzara nuestro Martí, guía de muchas generaciones, presente hoy con su frescura de siempre en la realidad de Cuba: “Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre.”
Fuente: Che Guevara, Ernesto: Obras. 1957-1967, Casa de las Américas, La Habana, 1970.
http://www.jg.nuevaradio.org/articulo.php?p=89&more=1&c=1
viernes, 19 de septiembre de 2008
La política de alianzas de la izquierda marxista en el inicio del siglo XXI

José Ramón Balaguer Cabrera. Miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba
A partir de sus experiencias propias y del análisis de las victorias y reveses que conforman la historia de las luchas populares, el Partido Comunista de Cuba considera que existe un grupo premisas para la formulación de la política de alianzas, aplicables, no solo a los partidos comunistas, sino a todas las organizaciones marxistas contemporáneas: ¿Cómo caracterizamos la situación y perspectivas del sistema capitalista de producción en el inicio del siglo XXI? A partir de esa definición, ¿qué objetivos nos proponemos?
¿Qué sector o sectores socio clasistas conforma hoy el sujeto o bloque fundamental de la lucha por la consecución de tales objetivos? ¿Qué otros sectores constituyen el espectro de sus aliados potenciales? Y, ¿Cuáles son las condiciones y las bases para el establecimiento de las alianzas entre el sujeto o bloque fundamental de las luchas y el resto de los sectores susceptibles de participar en ellas?
Sólo las dos primeras de estas cuestiones tienen una respuesta universal, categórica e inequívoca, a saber, la caracterización del capitalismo como un sistema social senil, que se encuentra en estado de avanzada e irreversible descomposición, y el objetivo estratégico de construir una sociedad socialista, única alternativa a la barbarie a la que se refiriera Rosa Luxemburgo. Con respecto al resto de los problemas planteados, si bien resulta posible y necesario hacer consideraciones generales que ayuden a darle soluciones adecuadas, son las condiciones imperantes en cada en cada continente, región y nación -y en cada coyuntura- las que determinan el contenido de tales soluciones.
EL Imperialismo Contemporáneo y la Vigencia de la Lucha por el Socialismo.
En virtud del impacto político e ideológico de la desaparición de la Unión Soviética y otros países de la llamada Comunidad Socialista de Europa, que dejó el terreno libre para el afianzamiento de la doctrina neoliberal, junto con una amplia gama de seudo teorías asociadas a ella -como la del "fin de la historia"-, dos mitos han jugado un papel determinante en la producción teórica y política sobre el capitalismo contemporáneo desde principios de la década de mil novecientos noventa: el primero es que la "globalización" provoca una ruptura drástica en el desarrollo histórico de la humanidad, que impide la comprensión y la transformación de la sociedad; el segundo consiste en atribuirle a la llamada Revolución Científico Técnica la capacidad de conjurar o posponer de manera indefinida el estallido de las contradicciones antagónicas del sistema capitalista.
Los fetiches de la "globalización" y la "Revolución Científico Técnica" constituyen la base fundamental de las diversas variantes del tercerismo de nuestros días, que ya no pretenden colocarse entre los polos políticos e ideológicos posteriores al triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, es decir, entre el capitalismo y el socialismo, sino que -ubicadas abiertamente dentro del capitalismo- dicen ocupar un espacio "democrático" y "socialmente motivado" entre el neoliberalismo más descarnado (simbolizado por los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Tatcher) y los remanentes del llamado Estado de Bienestar que funcionó en una parte de Europa Occidental durante la segunda posguerra mundial del siglo XX.
Con esta caracterización de "ruptura histórica" y capacidad de "auto renovación permanente" del sistema capitalista de producción, se corresponde: a) una estrategia orientada a limitar los efectos más desestabilizadores del proceso de concentración del poder político y económico, cuya esencia no se plantea alterar en lo absoluto; b) una táctica basada en concesiones dirigidas a conseguir o mantener la tolerancia del capital para el ejercicio de la función de gobierno o la preservación de cuotas de representación institucional, desprovistas de la capacidad de ejercicio del poder político real en cuestiones medulares; c) una definición no clasista del sujeto de las luchas que, a pesar del proceso sin precedentes de concentración de la riqueza y polarización social que se desarrolla a escala universal, pasa por alto la ubicación de los seres humanos respecto a las relaciones de propiedad; d) una definición imprecisa de los "aliados", derivada, en primer término, de la falta de una concepción clasista de quiénes conforman el sujeto fundamental de las luchas y, e) el desempeño de un papel subordinado y secundario en la política de alianzas.
A diferencia de la imagen que proyecta de sí mismo, el imperialismo contemporáneo se caracteriza por el ascenso a un grado cualitativamente superior de concentración de la propiedad, la producción y el poder político, con otras palabras, por la escalada a un grado de concentración transnacional de la propiedad, la producción y el poder político, cuyo núcleo lo constituyen los monopolios transnacionales, que se encuentran fundidos con los Estados de las principales potencias imperialistas, los cuales también asumen funciones transnacionales. Este proceso, que constituye la actual etapa del avance hacia la universalización de las relaciones humanas analizado por Carlos Marx y Federico Engels, es al que con mayor frecuencia se alude con el término "globalización". La globalización constituye la continuidad histórica de la tendencia a la universalización del capitalismo, iniciada con la formación del mercado mundial; se asienta sobre premisas políticas y económicas acumuladas en el transcurso del siglo XX y, en particular, durante la segunda posguerra; inicia su etapa de despliegue a partir de los años setenta, es decir, a partir del fin de las dos décadas de crecimiento expansivo de la economía capitalista mundial abiertas por la destrucción de fuerzas productivas ocasionada por la Segunda Guerra Mundial y, recibe un decisivo impulso político e ideológico con la agudización de la crisis y el derrumbe de la Unión Soviética, que le permiten alcanzar su máxima intensidad y violencia.
También a diferencia de los postulados de los apologistas del capitalismo, la llamada Revolución Científico Técnica en modo alguno resuelve o permite posponer de manera indefinida las contradicciones antagónicas del sistema capitalista de producción. El término Revolución Científico Técnica es el más utilizado para hacer referencia al desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas del capital durante la posguerra, que obedeció, entre otros, al estímulo a la intensificación de los procesos productivos provocado por la reconstrucción europea y la carrera armamentista. Pero la noción de conjuro de contradicciones es falsa porque, precisamente, fue este desarrollo el que, a finales de la década de mil novecientos sesenta -una vez reconstruida la capacidad productiva de Europa Occidental y Japón-, provoca el retorno de las crisis de superproducción de mercancías, capitales y de población.
El reinado de los monopolios transnacionales no transcurre -como pretenden quienes imponen la apertura y desregulación unilateral de los países subdesarrollados- bajo el signo de la expansión universal de la inversión productiva, la "transferencia" de los avances de la ciencia y la técnica, el acceso a los mercados del "Primer Mundo" ni el "derrame" de la riqueza. Por el contrario, en una economía mundial sobresaturada de mercancías, capitales y fuerza de trabajo, en la que rige la ley del más fuerte, las empresas monopolistas transnacionales utilizan, con una intensidad sin precedentes, todo su poderío económico y su control sobre las innovaciones científico técnicas, junto con el poder político y militar de los Estados imperialistas de sus naciones de origen, para penetrar en las áreas de mayor desarrollo relativo del llamado Tercer Mundo, con el propósito de absorber o destruir los capitales locales, cuyos mercados necesitan captar para garantizar su propia subsistencia.
El imperio de los monopolios transnacionales entroniza en el mundo subdesarrollado un círculo vicioso de apertura irrestricta a la importación de mercancías y capitales, quiebra de la industria nacional, dolarización o sobre valuación monetaria -que garantiza máxima utilidad en la remesa al exterior de las ganancias-, aumento del desempleo y la informalización del trabajo, descenso del nivel de vida de la población y, por consiguiente, reducción de la capacidad de solvencia del mercado nacional del que se han apropiado. El equilibrio de la balanza de pagos se mantiene, de manera temporal y precaria, mediante el incremento de las tasas de interés destinado a atraer los flujos de capitales especulativos, que constituyen el principal instrumento de expropiación del imperialismo. Como lo demuestra -entre otras- la crisis argentina, una vez succionada toda la sangre, una vez agotadas todas las posibilidades de captación de ingresos y reducción de egresos del Estado nacional dependiente -para poder mantener la espiral del endeudamiento externo-, el cadáver del mercado nacional, que tan diligentemente fue "reestructurado" y "reformado" de acuerdo con las recetas neoliberales, es abandonado por los vampiros, a menos que el temor de un efecto en cadena de la crisis económica y financiera aconseje una operación de "salvataje", que comprometa aún más el futuro nacional.
La senilidad del capitalismo de nuestros días se hace evidente porque una sociedad que, por definición, está asentada en el trabajo asalariado y la venta de mercancías, de manera creciente depende de la reducción del trabajo y los salarios y, por tanto, se ve obligada a acortar el horizonte del mercado que constituye su fuente de subsistencia. La degradación política, económica, social, moral y medioambiental del presente es el mayor signo de que ya el mundo ingresó en la fase de barbarie. Poco duró la fábula del "efecto de derrame", en virtud del cual el mundo entero estaría llamado a alcanzar los niveles de desarrollo económico que hoy monopolizan los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Son cada día menos los que se resisten a constatar la realidad de que el programa de apertura y desregulación unilateral impuesto por el neoliberalismo no es una ventana al "Primer Mundo", sino una puerta abierta de par en par hacia la crisis política, económica, social y moral. Se engañan quienes piensan que las grandes potencias imperialistas pueden refugiarse en un "Arca de Noé" que las salvará del "diluvio universal".
Los atentados terroristas del 11 de setiembre del 2001 constituyen un trágico e injustificable recordatorio de que las fronteras de las grandes potencias imperialistas no sirven para contener los efectos universales del subdesarrollo, la pobreza, la insalubridad, la incultura, el analfabetismo, el narcotráfico, las guerras, el terrorismo, ni las crisis económicas y financieras que se originan, precisamente, por la incapacidad del capitalismo de orientar la producción hacia la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de todos los seres humanos que habitan el planeta. Es esta realidad, que ya toca a nuestras puertas, la que coloca a la humanidad frente a la disyuntiva planteada por Rosa: "socialismo o barbarie", con otras palabras, esta es la realidad que reafirma nuestra convicción de que el objetivo estratégico de la lucha de los pueblos tiene que ser la construcción del socialismo.
Desarrollo del Marxismo: clave para determinar el sujeto de las luchas y sus aliados potenciales.
La lucha de clases y la política de alianzas han sido objetos fundamentales del estudio teórico y la práctica política marxista desde los trabajos iniciales de los clásicos. En el Manifiesto del Partido Comunista, Carlos Marx y Federico Engels afirman que "de todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria". A partir de esta premisa, orientan su análisis hacia el papel de los "estamentos medios" -que desempeñan un papel ambivalente entre la burguesía y el proletariado- y derivan sus conclusiones sobre las condiciones en las cuales esos "estamentos medios" mantienen un carácter reaccionario, es decir, cuando "pretenden volver atrás la rueda de la historia" y sobre las condiciones en las cuales pueden llegar a ser participantes de la revolución social, a saber, "cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado". Marx y Engels también enfocan su atención en el lumpen proletariado, que "puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria", pero "está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras".
Con posterioridad a la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, muchos autores -algunos de ellos considerados continuadores de la obra de Marx- han pasado por alto la palabra hoy contenida en la afirmación hecha en esa obra de que "solo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria", de lo que se derivan múltiples vulgarizaciones del pensamiento marxista, incluida la noción de que en cualesquiera circunstancias históricas el proletariado está necesariamente llamado a ejercer ese rol, o que ese carácter le está reservado de manera exclusiva. Quienes incurren en estos errores, pierden de vista que fueron los propios Marx y Engels los primeros en analizar problemas tales como el papel de la introducción de nueva maquinaria en el incremento de la competencia entre obreros -y de cada obrero consigo mismo-, el efecto de zapa que la creciente división del trabajo provoca contra la organización y la lucha del proletariado -que, efectivamente, alcanza su máxima expresión con la introducción de la división transnacional del trabajo- y las consecuencias políticas e ideológicas del surgimiento de la "aristocracia obrera" -beneficiada de la explotación más descarnada de las colonias y de otros sectores de su propia clase-, que tendría un impacto decisivo en el auge alcanzado por el reformismo socialdemócrata en el movimiento obrero europeo en el transcurso del siglo XX. En sentido inverso, los vulgarizadores del marxismo también pierden de vista que, con independencia de los cambios ocurridos durante los últimos ciento cincuenta años, la contradicción entre burgueses y proletarios sigue siendo la contradicción antagónica fundamental del capitalismo.
No es la intención de este trabajo profundizar sobre el papel del proletariado -y, dentro de él, el proletariado de las potencias imperialistas- en la actual fase del desarrollo histórico de la lucha de clases. Sin embargo, solo para refutar algunas de las principales seudo teorías en boga, recordemos: 1) que la clase obrera sigue siendo la productora de la casi totalidad de la masa de riqueza social sobre la que se asienta, no solamente el desarrollo, sino la subsistencia misma de la humanidad, por lo que su papel en la lucha de clases sigue siendo determinante y, 2) que, a diferencia de lo ocurrido durante el crecimiento expansivo de la economía capitalista mundial de posguerra, el proceso de valorización del capital dentro de las principales potencias imperialistas ya no es compatible con el incremento general del empleo, los salarios y otras formas de redistribución social, lo que conspira contra el mantenimiento del llamado Estado de Bienestar, todavía hoy erróneamente considerado por algunos como el último y definitivo estadio hacia el que avanza sistema capitalista de producción.
Más que entrar en detalles sobre cuál era la composición socioclasista europea en el momento de redactado el Manifiesto del Partido Comunista u otras obras de Marx y Engels, interesa aprovechar su método de análisis para aplicarlo al mundo actual. En la Rusia zarista, el eslabón más débil de la cadena imperialista a principios del siglo XX, con tres millones de obreros y dieciocho millones de campesinos pobres, Lenin se percataba del rol revolucionario que debía desempeñar el campesinado junto a la clase obrera y, sobre esa base, proclamaba la alianza obrero campesina. La coherencia de este aporte con la tradición marxista resulta incuestionable: en la segunda edición rusa del Manifiesto del Partido Comunista -publicada en 1882- ya Engels analizaba el papel potencial del campesinado pobre ante un eventual estallido de la revolución socialista en ese país.
Mucho se ha escrito durante los últimos años sobre las luchas sociales no originadas por contradicciones clasistas -aunque toda lucha social lleva, de manera inevitable, la impronta de la estructura de clases dentro de la cual se desarrolla. Este elemento debe, sin dudas, ser incorporado al análisis marxista del capitalismo contemporáneo. El punto de vista de Marx es siempre el de la totalidad del espacio de rotación del capital: sí se amplía el espacio de rotación, ha de ampliarse la mirada teórica. Como consecuencia de la universalización de las relaciones capitalistas de producción, que se ha desarrollado bajo los efectos de la ley del desarrollo económico y político desigual formulada por Lenin, el horizonte que abarca proceso de producción material y espiritual del capitalismo ya no es solo -ni eminentemente- europeo, "occidental", cristiano, blanco, masculino, de burgueses y proletarios "puros", regido por los parámetros generales de la democracia liberal burguesa, con un grado de desarrollo económico, político y social relativamente homogéneo y beneficiario de un planeta en el que aún no se habían acumulado los efectos depredadores del capital en el medio ambiente.
La creación de un espacio transnacional único de rotación del capital, que incorpora al proceso de producción material y espiritual de la sociedad burguesa a naciones con diversos grados de subdesarrollo político, económico y social, con religiones y culturas no cristianas -como la musulmana, la hinduista y las africanas, con mayorías y minorías nacionales autóctonas, con poblaciones negras descendientes de los esclavos africanos, con poblaciones asiáticas descendientes de los braseros traídos también en condiciones de esclavitud, con prácticas ancestrales de discriminación de la mujer, entre otras características, implica que una amplia y diversa gama de contradicciones y sujetos socio clasistas pasan a ocupar lugares centrales en la lucha contra el capital. Todos estos factores han de incorporarse al análisis marxista sobre la composición del bloque fundamental de las luchas populares, la identificación de sus aliados potenciales y la definición de las bases sobre las que es posible establecer tal alianza, tanto a escala universal, como en la imprescindible lectura de las circunstancias particulares y singulares en que cada partido o movimiento político marxista desarrolla sus luchas.
Como consecuencia lógica de la intencionalidad política e ideológica sus seudo teorías sobre la omnipotencia del capitalismo contemporáneo, el tercerismo socialdemócrata realiza una lectura parcial, fragmentaria y unilateral de las transformaciones socio clasistas supuestamente provocadas por la "globalización" y la "Revolución Científico Técnica". Entre sus "argumentos" principales resaltan: la "indefensión" en que supuestamente quedan los gobiernos, partidos políticos y sindicatos, como consecuencia de la movilidad transnacional del capital -que le permite a este último migrar si no recibe todo tipo de concesiones y privilegios- y la fragmentación que el capitalismo contemporáneo provoca en la clase obrera y otros sectores socio clasistas oprimidos, con su secuela negativa para la organización y lucha popular.
Con relación a la supuesta "indefensión" en que quedan sumidos naciones y pueblos, cabría decir que es innegable que el capital -en particular, el capital especulativo- utiliza su movilidad como mecanismo de presión y chantaje para obligar a los gobiernos, partidos políticos y sindicatos de distintos países y regiones a competir entre sí, pero también resulta innegable que: 1) la sobresaturación de los mercados de bienes, servicios y capitales, característica de la economía capitalista mundial de hoy en día, obliga al capital a "anclarse" en los crecientemente reducidos espacios a escala global en los que puede garantizar su reproducción ampliada; 2) ese "anclaje" tiene que mantenerse incluso si los gobiernos, partidos políticos y sindicatos del país en cuestión asumen y mantienen una postura de defensa de sus legítimos intereses nacionales y, 3) tal "anclaje" sería aún más sólido y efectivo si los gobiernos, partidos políticos y sindicatos de todo el mundo o, al menos, de una región -como podría ser, por ejemplo, América Latina y el Caribe- logran concertar y unificar sus posiciones de defensa de la soberanía y los intereses nacionales. No es tanta -insistimos- la capacidad que los factores "objetivos", atribuidos a la "globalización" y la "Revolución Científico Técnica, le otorgan al capital financiero transnacional para doblegar a gobiernos, partidos y sindicatos, como el éxito ideológico que ha cosechado al convencerlos de la supuesta fortaleza de un sistema social en estado de descomposición y de la también supuesta debilidad de los pueblos para luchar exitosamente contra él.
En cuanto a las dificultades organizativas y movilizativas para la lucha popular, resulta incuestionable que la metamorfosis del capitalismo contemporáneo provoca cambios en la estructura socioclasista con tendencia a la fragmentación de los sectores que conforman el bloque popular, pero también fragmenta y polariza, quizás aún en mayor medida, a la propia burguesía, porque la forma fundamental de reproducción del capital es la expropiación de unos capitalistas por otros.
Dada la tendencia a la concentración y universalización del capital, hoy podemos afirmar que los "estamentos medios" de la "sociedad global" contemporánea no son solo la pequeña y la mediana industria tradicional, sino también empresas que son consideradas grandes para los estándares del llamado Tercer Mundo, pero sin comparación alguna con el poder de los grandes monopolios transnacionales que necesitan copar sus mercados para garantizar su propia reproducción ampliada. Proyectada ahora a escala universal, se trata de una situación análoga a la analizada en el Manifiesto del Partido Comunista cuando se refiere a los "estamentos medios" que: "caen gradualmente en las filas del proletariado"; unos, porque sus pequeños capitales no les alcanzan para acometer grandes empresas industriales y sucumben en la competencia con los capitalistas más fuertes; otros, porque su habilidad profesional se ve depreciada ante los nuevos métodos de producción". Cabe, por tanto, rescatar la esencia del análisis marxista para evaluar cuándo los "estamentos medios" del capitalismo contemporáneo pretenden "volver atrás la rueda de la historia" y cuándo se convierten en aliados potenciales del bloque popular. No existe sobre este aspecto medular una respuesta única e inmutable: esa lectura política es necesario replantearla, una y otra vez, en cada coyuntura y en cada lugar.
La Política de alianzas de la Revolución Cubana.
Por la senda de José Martí transita Fidel Castro Ruz en La historia me absolverá cuando realiza una radiografía de la sociedad cubana de mediados del siglo XX y establece las bases para una política de alianzas, abarcadora, integradora y unitaria de todos los sectores socio clasistas entonces oprimidos y explotados -obreros, campesinos, desempleados, pequeños propietarios, profesionales, intelectuales, analfabetos, blancos, negros, chinos, mestizos, católicos, protestantes, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y otros-, política de alianzas que no solo condujo al triunfo de la Revolución Cubana, sino que le sirve para mantener la más amplia y sólida unidad de todo el pueblo, condición indispensable para sortear las múltiples agresiones y escollos que se le han interpuesto en el proceso de construcción del socialismo.
El enfoque abarcador, integrador y unitario de la Revolución Cubana fue el que guió el proceso de transformación de la alianza en unidad y de la unidad en fusión y síntesis de las organizaciones que lucharon contra la tiranía de Fulgencio Batista, el Movimiento "26 de Julio", el Partido Socialista Popular y el Directorio Estudiantil "13 de Marzo", aliadas primero en las Organizaciones Revolucionarias Integradas, aglutinadas después en el Partido Unido de la Revolución Socialista y fundidas y sintetizadas, a partir de 1967, en el Partido Comunista de Cuba, que es hoy el partido único de la nación cubana, no por omisión o exclusión de otras fuerzas políticas democráticas, populares, progresistas y revolucionarias, sino como resultado de la más amplia, profunda y sólida convergencia política e ideológica.
Por la senda de José Martí transita también la política exterior de la Revolución Cubana desde el 1ro. de enero de 1959, dirigida a promover la convergencia, la unidad y la integración de las naciones, pueblos, fuerzas políticas y movimientos populares de todo el mundo, sobre la base de una plataforma antiimperialista, de defensa de la soberanía, la autodeterminación y la independencia, que constituye el punto de partida para el diseño y ejecución de cualquier estrategia orientada a alcanzar el desarrollo económico y social sustentable, con verdadero sentido de justicia y equidad. Con ese objetivo en mente, la Revolución Cubana: 1)estimuló -en su momento- el acercamiento y la colaboración entre la Unión Soviética y demás países socialistas y las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias del "Tercer Mundo", destinado a fomentar el beneficio mutuo derivado de la interacción de dos vertientes fundamentales del movimiento popular de la segunda mitad del siglo XX; 2) desempeña un papel activo en el Movimiento de Países No Alineados y otros organismos y conferencias representativos del mundo subdesarrollado, en los que se aprecia la agudización de las contradicciones derivada de la crecientemente voraz acción política, económica y militar de un imperialismo; 3) amplía y profundiza sus relaciones con las más diversas fuerzas políticas y movimientos populares del planeta, y 4) mantiene -en correspondencia los requerimientos de cada momento histórico- una indeclinable política internacionalista.
Batallas como la campaña por el no pago de la deuda externa, el combate a la globalización neoliberal y la promoción de la globalización de la solidaridad y, más recientemente, el estímulo brindado al movimiento continental contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), constituyen ejemplos de la visión abarcadora, integradora y unitaria de la Revolución Cubana, que parte de la identificación de las contradicciones nacionales y socio clasistas del mundo de entre siglos, agudizadas en grado extremo por el carácter excluyente y polarizador del capitalismo monopolista transnacional. Con esa misma vocación, Cuba incorpora a su batalla de ideas la lucha contra el incremento de la agresividad del imperialismo que, escudado en los actos terroristas del 11 de setiembre del 2001, desata una cruzada belicista contra las naciones, fuerzas políticas y movimientos populares que se enfrentan a su dominación.
Es esta la vocación la que impulsa a la Revolución Cubana a brindarle una atención prioritaria a espacios como el Foro de Sao Paulo y el Foro Social Mundial, que constituyen laboratorios de ideas y acciones en los que se diseña y se someten a prueba la política de alianzas que habrá de rendir fruto a las fuerzas políticas y populares del mundo en el siglo XXI.
La fórmula que el Partido Comunista de Cuba propone para el éxito de la política de alianzas de la izquierda marxista es la concepción de las alianzas como un primer paso hacia la convergencia, la unidad, la fusión y la síntesis de las reivindicaciones, necesidades, aspiraciones e intereses de todos los sectores socio clasistas oprimidos y explotados, es decir, no como una simple y circunstancial coalición electoral en la que distintos factores "negocian" el intercambio de apoyos recíprocos para la consecución de sus respectivos intereses particulares -algo que conduce a contradicciones sobre el camino a seguir y, eventualmente, provoca la ruptura de la alianza-, sino como el inicio de un proceso estratégico, concebido a largo plazo, de construcción de consensos y elaboración de un programa común de gobierno, que no solo enfrente, sino que revierta las secuelas del neoliberalismo, cuya continuidad y resultados estén garantizados por la más amplia y democrática participación y representación de todos esos sectores en su ejecución. Las formas organizativas que adopte este proceso estarán determinadas por las condiciones en que se desarrolla la lucha de cada pueblo, ya sea de uno o varios partidos, un movimiento, un frente, una coalición o una alianza, de la cual se dote a sí mismo el sujeto social revolucionario para emprender ese difícil, pero ineludible camino hacia la unidad.
En América Latina, en los inicios del siglo XXI, la política de alianza de los partidos comunistas y otras organizaciones marxistas tiene un amplio radio de acción en temas como la defensa de la soberanía, la independencia y la autodeterminación nacional, la promoción de una verdadera integración y unidad regional en función de los intereses de los pueblos, la reversión del proceso de apertura, desregulación, privatización y extranjerización de signo neoliberal y la oposición a la guerra y los intentos de criminalizar las luchas populares. Un buen punto de partida en la construcción de nuestras alianzas es la batalla contra el ALCA, que encarna los peores designios anexionistas del imperialismo norteamericano.
Notas:
1 Con palabras del primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro Ruz, las empresas monopolistas transnacionales "representan la síntesis más perfecta, la expresión más desarrollada del capitalismo monopolista en esta fase de su crisis general" y, por tanto, "son las portadoras internacionales de todas las leyes que rigen el modo de producción capitalista en su fase imperialista actual, de todas sus contradicciones, y son el mecanismo más eficiente con que cuenta el imperialismo para el desarrollo e intensificación del proceso de supeditación del trabajo al capital, a escala mundial". Fidel Castro Ruz. La Crisis económica y social del mundo, Ediciones del Consejo de Estado, La Habana, 1983, p. 153.
2 Carlos Marx y Federico Engels. "El Manifiesto del Partido Comunista". Obras Escogidas en tres tomos. Editorial Progreso, Moscú, 1972, t. 1, p. 120.
3 "Los estamentos medios -el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino-, todos ellos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarios, ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia. Son revolucionarios únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonaron sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado".
4 Ibíd.
5 Ver Prefacio a la segunda edición rusa (de 1882) del Manifiesto del Partido Comunista, Ibíd., pp. 101-102.
6 Ibíd., p.
http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0005.htm

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